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¿Qué ver en cines este fin de semana? Estrenos del 21 al 23 de agosto

Acción, terror, cine español y el regreso de A todo gas marcan los estrenos del 21 al 23 de agosto, con opciones para casi todos los gustos.

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Fiesta del Cine 2025

La cartelera española cambia de piel este viernes 21 de agosto de 2026 con una tanda de estrenos que, al menos, tiene la virtud de no obligar a todo el mundo a ver la misma película. Hay acción musculosa con Jason Statham, terror sobrenatural, cine español joven, un inquietante drama checo, una mirada muy distinta sobre la migración africana, memoria rural y hasta gasolina con aroma a 2001. Para este fin de semana del 21, 22 y 23 de agosto, las novedades más claras son El motín, Insidious: Fuera del más allá, A fuego, El coro de Praga, Prometido el cielo y Pastoris, a las que se suma el regreso a la gran pantalla de A todo gas por su 25.º aniversario.

A la hora de elegir, la división es bastante limpia. El motín es la opción para quien busca acción sin demasiadas ceremonias; Insidious: Fuera del más allá, para quien quiere pasar un mal rato voluntariamente —extraña costumbre, pero muy cinematográfica—; A fuego mira directamente al público joven; El coro de Praga y Prometido el cielo llevan el fin de semana hacia terrenos más incómodos y adultos. Pastoris juega otra partida, pequeña y muy española, mientras que A todo gas ofrece la nostalgia de volver a ver a Vin Diesel y Paul Walker cuando la saga todavía hablaba más de coches tuneados que de desafiar las leyes de Newton.

El motín pone a Jason Statham otra vez donde mejor funciona

No hay engaño en El motín. Jason Statham vuelve a interpretar a un hombre al que conviene no complicarle demasiado el día. Esta vez es Cole Reed, acusado del asesinato de su jefe, un multimillonario del sector naviero. La investigación le conduce a un buque de carga y a una conspiración internacional, escenario bastante apropiado para que la trama abandone pronto las sutilezas y empiecen los golpes.

Dirige Jean-François Richet, responsable de El piloto, y acompañan a Statham Annabelle Wallis, Adrian Lester y Roland Møller. La película dura alrededor de hora y media, una medida casi revolucionaria en tiempos en los que cualquier superproducción parece exigir al espectador provisiones para cruzar los Alpes.

Las primeras críticas internacionales coinciden, con matices, en algo bastante previsible: no reinventa el cine de acción. Tampoco parece tener intención de hacerlo. Su baza está en la eficacia física de Statham, las peleas cerradas, la violencia seca y una estructura reconocible de héroe perseguido contra una maquinaria mucho mayor que él. Para quien entre buscando una película de acción clásica, compacta y sin tesis doctoral escondida en el tercer acto, probablemente sea la elección más sencilla del fin de semana.

Insidious vuelve al Más Allá con una historia nueva

La otra gran apuesta comercial del viernes llega desde el terror. Insidious: Fuera del más allá amplía una franquicia que comenzó en 2010 y que, entrega tras entrega, ha convertido ese inquietante plano espiritual conocido como el Más Allá en una propiedad inmobiliaria bastante concurrida.

La dirige Jacob Chase y está protagonizada por Amelia Eve, Brandon Perea y Lin Shaye. Gemma, una madre marcada desde niña por un episodio traumático, descubre una capacidad especialmente peligrosa: puede internarse en ese mundo espiritual y, peor todavía, traer cosas de allí. No precisamente recuerdos agradables.

El nuevo filme intenta conservar las señas reconocibles de Insidious —casas que nunca parecen suficientemente iluminadas, presencias, pasillos y amenazas sobrenaturales— mientras abre otra historia dentro de la misma mitología. La calificación española es no recomendada para menores de 16 años, un dato que conviene tener presente antes de convertir una tarde familiar en una colección de pesadillas domésticas.

La recepción crítica inicial no es unánime. Hay quien ha destacado el pulso visual de Chase y especialmente el comienzo de la película, mientras otros ven signos evidentes de desgaste en una saga que ya lleva muchos años entrando y saliendo del Más Allá. Ese desacuerdo casi forma parte del género. Para el público que sigue Insidious, en cualquier caso, es el estreno de terror evidente del fin de semana.

A fuego: duelo, baile y una generación que busca su propio refugio

Más cerca de casa está A fuego, primer largometraje de Estel Díaz, con Zoe Bonafonte al frente de un reparto en el que aparecen Marc Soler, Miquel Melero, Omar Banana y Ruslana. La película llega a los cines después de su paso por el Atlàntida Mallorca Film Fest y mezcla drama juvenil, música y baile.

Lola tiene 17 años y acaba de perder inesperadamente a su hermano Nico. Tratando de reconstruir la vida que él llevaba a escondidas, llega hasta El Búnker, un espacio abandonado donde jóvenes celebran fiestas y batallas de baile al margen de las reglas habituales. Lo que empieza como una búsqueda termina convirtiéndose en otra cosa: una manera de atravesar el duelo, encontrar nuevas amistades y recuperar una parte de sí misma.

La danza no aparece simplemente como decoración de videoclip. Es el lenguaje mediante el cual los personajes se relacionan, compiten y se protegen, y también sueltan aquello que fuera de la pista resulta bastante más difícil decir. Ruslana, conocida por Operación Triunfo 2023, participa además como actriz y pone voz al tema principal de la película.

No es una producción diseñada para todos los públicos y tampoco pretende serlo. Su territorio está bastante definido: adolescencia, pérdida, identidad, deseo de pertenencia y cultura urbana. Quien busque cine español contemporáneo con protagonistas jóvenes tiene aquí la propuesta más directa de la semana.

El coro de Praga: detrás de la música hay algo bastante más oscuro

Entre las novedades menos comerciales aparece una de las películas potencialmente más perturbadoras del viernes. El coro de Praga, dirigida y escrita por Ondřej Provazník, sigue a Karolína, una chica de 13 años que consigue entrar en un prestigioso coro juvenil en el que ya canta su hermana mayor.

La música, las giras, la disciplina y el deseo de destacar forman inicialmente un pequeño universo cerrado. Poco a poco cambia la temperatura. Karolína atrae la atención del director del coro y la admiración empieza a confundirse con dependencia, manipulación y abuso de poder.

La película está inspirada libremente en un caso real de violencia sexual que conmocionó a la sociedad checa. Provazník adopta la perspectiva de la adolescente y evita convertir la historia en un simple expediente criminal; observa, más bien, cómo una institución prestigiosa puede generar sus propios silencios y cómo la autoridad se vuelve peligrosa cuando todo el entorno aprende a no mirar demasiado.

Es una propuesta exigente y su asunto es duro, aunque en España está calificada como no recomendada para menores de 12 años. Para quien prefiera un drama psicológico antes que los grandes artefactos de Hollywood, El coro de Praga sobresale como una de las películas con mayor peso temático de estos estrenos.

Prometido el cielo mira la migración desde el otro lado del Mediterráneo

Prometido el cielo, de la cineasta franco-tunecina Erige Sehiri, desplaza deliberadamente la mirada. Cuando el cine europeo habla de migración africana suele colocar Europa al final del viaje. Aquí no. La historia permanece en Túnez y observa a varias mujeres subsaharianas que viven en un país que tampoco acaba de ofrecerles suelo firme.

Marie, antigua periodista y ahora pastora evangélica, comparte su casa con Naney y Jolie. La llegada de Kenza, una niña superviviente de un naufragio, transforma esa convivencia precaria en una especie de familia improvisada. Hay ternura, pero también miedo, racismo, burocracia e incertidumbre.

Con Aïssa Maïga, Laetitia Ky y Debora Lobe Naney, la película fue presentada en Un Certain Regard del Festival de Cannes y llega a las salas españolas con una propuesta naturalista, sin necesidad de convertir cada escena en un alegato subrayado con rotulador. Su fuerza está precisamente ahí: mirar vidas que suelen aparecer convertidas en estadísticas y devolverles habitación, conversaciones y contradicciones, también humor y enfado.

Frente al ruido de otros estrenos, Prometido el cielo trabaja casi en voz baja. Y puede acabar siendo una de esas películas que continúan rondando la cabeza cuando las luces de la sala ya están encendidas.

Pastoris y A todo gas, dos viajes separados por dos siglos

Hay todavía dos maneras muy diferentes de ponerse en marcha. Una es Pastoris, película española dirigida por Pablo Moreno y ambientada a comienzos del siglo XIX. Domingo regresa después de haber sido dado por muerto durante la Guerra de la Independencia y descubre que su mundo ya no es exactamente suyo. La posibilidad de conducir un rebaño desde Salamanca hacia Extremadura inicia un viaje por la cultura de la trashumancia, pero también por la memoria de un hombre que vuelve de la guerra sin haber regresado del todo.

La singularidad va más allá del argumento. Pastoris está rodada íntegramente en palra d’El Rebollar, una variedad lingüística del dominio asturleonés en peligro de desaparición. Sus escenarios atraviesan paisajes de Salamanca, Cáceres y Burgos y convierten caminos, rebaños y formas tradicionales de vida en materia cinematográfica. Su distribución es más limitada que la de los grandes estrenos, por lo que la presencia en cartelera depende especialmente de cada ciudad.

Y de la trashumancia a los motores trucados. The Fast and the Furious (A todo gas) vuelve a los cines por su 25.º aniversario. La película de Rob Cohen que en 2001 presentó a Brian O’Conner y Dominic Toretto puede verse nuevamente en pantalla grande durante este fin de semana en distintas salas españolas.

Vista desde 2026 resulta casi arqueología de la franquicia. Antes de los aviones, los submarinos, las misiones imposibles y esa peculiar relación de la saga con la gravedad, había carreras clandestinas en Los Ángeles, robos de camiones, un policía infiltrado, un Toyota Supra naranja y jóvenes obsesionados con el tuning. Paul Walker, Vin Diesel, Michelle Rodriguez y Jordana Brewster estaban allí desde el comienzo.

El reestreno tiene, inevitablemente, una dimensión sentimental por Paul Walker, fallecido en 2013. También permite comprobar cuánto ha cambiado una serie cinematográfica que nació como thriller callejero relativamente modesto y acabó transformándose en uno de los espectáculos de acción más gigantescos de Hollywood. En algunas salas, además, el regreso está programado únicamente del viernes 21 al domingo 23, de modo que es una opción mucho más ligada a este fin de semana que una reposición convencional.

Una cartelera para elegir por género, no por obligación

No aparece este 21 de agosto un único estreno capaz de tragarse toda la conversación, y quizá ahí esté lo interesante. El motín tiene la posición más cómoda para quien quiera entretenimiento físico y directo; Insidious: Fuera del más allá reclama la noche de terror; A fuego busca a una generación más joven y convierte el baile en territorio emocional. En otro registro, El coro de Praga y Prometido el cielo ofrecen las propuestas adultas más densas, mientras Pastoris abre una ventana poco frecuente hacia la cultura rural española.

Y luego está A todo gas, claro. Veinticinco años después, volver a escuchar motores en una sala oscura tiene algo de fotografía familiar un poco hortera pero entrañable: peinados imposibles, neones, coches que entonces parecían naves espaciales y una saga que todavía ignoraba en qué monstruo multimillonario iba a convertirse.

Así queda el fin de semana del 21, 22 y 23 de agosto de 2026: acción para no pensar demasiado, terror para pensar después al apagar la luz, dramas que rascan asuntos incómodos, una pequeña rareza rural y una dosis considerable de nostalgia. No hay una película obligatoria. Hay algo mejor para una cartelera de agosto: películas realmente distintas entre las que escoger.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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