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¿Qué premio ha recibido Pedro Almodóvar y por qué se lo dio Macron?

Francia distingue a Pedro Almodóvar como oficial de la Legión de Honor por una trayectoria que convirtió su cine en una referencia internacional.

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Imagen: Harald Krichel / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0

Resumen

  • Almodóvar recibe de Macron la Legión de Honor en grado de oficial
  • La distinción reconoce su trayectoria y su estrecha relación con Francia
  • El acto se celebró en Madrid durante la visita de Estado de Macron

Pedro Almodóvar ha recibido de manos de Emmanuel Macron la Legión de Honor de Francia en grado de oficial, una de las distinciones institucionales más importantes de su carrera. La ceremonia se celebró el 30 de septiembre en la Casa de Velázquez de Madrid, dentro de la visita de Estado del presidente francés a España y con la presencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Conviene afinar el dato, porque aquí una palabra cambia bastante la noticia: Almodóvar no ha recibido el grado máximo de la Legión de Honor. Ha sido distinguido como oficial de la Legión de Honor. Lo extraordinario es pertenecer al propio orden, considerado oficialmente la máxima distinción francesa, creado en 1802. El cineasta manchego entra así en una institución con más de dos siglos de historia y un peso simbólico que Francia administra con bastante ceremonia. En estas cosas, los franceses no suelen improvisar.

Macron entrega a Almodóvar la Legión de Honor en Madrid

La imposición de la insignia tuvo lugar durante uno de los actos culturales de la visita de Emmanuel Macron a España. El escenario fue la Casa de Velázquez, institución francesa situada en Madrid y estrechamente ligada desde hace décadas al intercambio artístico y académico entre ambos países.

La agenda oficial había anunciado expresamente la presencia de Pedro Sánchez junto a Macron en la ceremonia dedicada a Pedro Almodóvar y Javier Cercas. El director recibió las insignias de oficial de la Legión de Honor en reconocimiento a su obra y al vínculo cultural entre España y Francia.

No es un matiz menor. Algunas informaciones difundidas tras el acto agruparon las condecoraciones concedidas a Almodóvar y Cercas bajo una misma idea, pero las distinciones fueron diferentes: la Legión de Honor para Almodóvar y la Orden de las Artes y las Letras para el escritor. El protagonista cinematográfico de la ceremonia, en cualquier caso, fue uno de esos españoles cuya relación con Francia viene de lejos. Muy lejos.

Qué significa ser oficial de la Legión de Honor

La Legión de Honor ocupa la cúspide del sistema francés de distinciones. Fue creada por Napoleón Bonaparte en 1802 y se concede por méritos extraordinarios desarrollados en ámbitos muy distintos: cultura, ciencia, vida pública, economía, defensa o servicios prestados a Francia y a su proyección internacional.

Dentro de la orden existen varios niveles. La jerarquía comienza con caballero, continúa con oficial y comandante, y culmina con las dignidades de gran oficial y gran cruz. Que Almodóvar haya recibido el grado de oficial significa, por tanto, algo más preciso que ese recurrente titular de “Francia le da su máximo honor”: pertenece al orden honorífico más prestigioso del país, concretamente como oficial.

La precisión puede parecer cosa de protocolo hasta que se mira la historia de la institución. Francia utiliza la Legión de Honor como una suerte de álbum nacional de méritos excepcionales, aunque sus miembros no tengan necesariamente nacionalidad francesa. Para los extranjeros, la distinción funciona también como reconocimiento a figuras cuya obra ha mantenido una relación particularmente estrecha con Francia.

Por qué Francia distingue a Pedro Almodóvar

En el caso de Almodóvar, esa relación casi se explica sola. Su cine ha encontrado durante décadas en Francia uno de sus grandes públicos europeos y una crítica especialmente receptiva. Allí su apellido dejó hace mucho tiempo de necesitar presentación.

Durante su visita de Estado, Macron llegó a bromear sobre esa apropiación sentimental francesa de ciertos nombres españoles. Al hablar de las conexiones culturales entre ambos países, señaló que en Francia algunos prácticamente consideran franceses a artistas como Luz Casal o Pedro Almodóvar. Una exageración deliberada, claro, pero bastante reveladora de la presencia del director manchego en el imaginario cultural francés.

Y no empezó ayer. Ya en 1999, el entonces presidente Jacques Chirac destacaba públicamente el éxito de las películas de Almodóvar entre los espectadores franceses. El director ha construido desde los años ochenta una obra que circula con extraordinaria naturalidad entre Madrid, París, Cannes y el resto del circuito cinematográfico europeo.

De la provocación de los ochenta al reconocimiento institucional

Hay una cierta ironía histórica en la imagen. El cineasta que comenzó retratando con colores chillones, sexo, humor negro y personajes desobedientes aquella España que salía atropelladamente de décadas grises termina recibiendo una insignia solemne de Francia de manos del presidente de la República.

Pero precisamente ahí está buena parte de la explicación.

Mujeres al borde de un ataque de nervios, Todo sobre mi madre, Hable con ella, Volver, Dolor y gloria o, más recientemente, La habitación de al lado forman una filmografía que convirtió situaciones profundamente españolas en historias comprensibles fuera de España. Familias imposibles, madres, deseo, culpa, muerte, identidad, secretos. Mucho melodrama, sí, aunque pasado por una batidora muy suya.

Francia ha acompañado buena parte de ese recorrido. La recepción del cine de Almodóvar en el país ha sido particularmente intensa y su presencia en el universo de Cannes terminó reforzando una relación cultural que va bastante más allá de una ceremonia oficial.

Una condecoración que también habla de la imagen de España

La presencia de Pedro Sánchez añadió una dimensión institucional al acto. El presidente del Gobierno felicitó a los condecorados y destacó su contribución a proyectar la cultura española fuera de sus fronteras. La ceremonia quedó así integrada en una visita de Estado en la que España y Francia abordaron también acuerdos económicos, tecnológicos y culturales.

Pero Almodóvar pertenece a una categoría peculiar: la de los creadores que terminaron convirtiéndose, quisieran o no, en parte de la imagen exterior de España. Sus películas viajaron cuando el país todavía estaba reconstruyendo su identidad cultural ante Europa. Lo hicieron sin folclore de catálogo turístico y sin pedir permiso para resultar incómodas.

Aquella irreverencia acabó siendo precisamente uno de sus productos culturales más exportables.

El largo romance entre Almodóvar y Francia

Francia entendió muy pronto algo que después se volvería evidente en medio mundo: el universo de Almodóvar podía resultar profundamente local y universal al mismo tiempo. Un piso madrileño, una madre manchega, un teléfono que no suena, una conversación absurda en una cocina… y de pronto aquello funciona en París, Nueva York o Tokio.

Ahí está probablemente el fondo cultural de esta distinción. La Legión de Honor no premia una película concreta ni un éxito de taquilla aislado. Reconoce una trayectoria prolongada, el impacto internacional de una obra y, en el caso de un creador extranjero, una relación sostenida con Francia y su cultura.

La distinción tampoco convierte al director en otra cosa distinta de lo que ya era. Las medallas llegan normalmente después de que el trabajo importante esté hecho; rara vez ocurre al revés. Pero colocan una pequeña placa institucional sobre una historia que llevaba décadas escribiéndose.

Francia consagra a uno de los grandes nombres del cine español

La fotografía de Macron imponiendo la Legión de Honor a Pedro Almodóvar tiene algo de escena final, aunque no lo sea. Un director nacido en Calzada de Calatrava, surgido de la efervescencia cultural madrileña y convertido después en una de las firmas cinematográficas españolas más reconocibles del mundo recibe en Madrid una de las mayores distinciones que concede Francia.

No es el máximo grado de la orden, detalle importante. Es el grado de oficial de la Legión de Honor, dentro de la máxima orden honorífica francesa. Y esa precisión permite entender mejor el alcance del reconocimiento sin necesidad de inflarlo.

A Almodóvar, después de una carrera construida alrededor de personajes que rara vez encajan cómodamente en los moldes, Francia acaba de colocarle uno de sus moldes más solemnes. La paradoja tiene bastante de almodovariana.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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