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¿Qué pasa en Gijón? Así va el Premier Padel este viernes

Gijón entra en su tramo decisivo con favoritos exigidos, semifinales en juego y un cuadro al rojo vivo que aprieta mucho el torneo asturiano.

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Gijón entra en su tramo decisivo con favoritos exigidos, semifinales en juego y un cuadro al rojo vivo que aprieta mucho el torneo asturiano.

El Gijón P2 ya está en esa franja del torneo en la que se acaba el tanteo y empieza la verdad, con los cuartos de final moviendo el cuadro de arriba abajo en el Palacio de Deportes de La Guía. A media tarde del viernes 6 de marzo, el cuadro femenino ya ha dejado una semifinal cerrada y un golpe serio sobre la mesa: Ari Sánchez y Andrea Ustero avanzaron tras derrotar a Marina Guinart y Vero Virseda por 6-3 y 7-5, mientras Paula Josemaría y Bea González hicieron lo propio ante Alejandra Salazar y Alejandra Alonso con un 6-2 y 6-3 muy limpio. En el otro partido ya resuelto del día en la categoría femenina, Tamara Icardo y Claudia Jensen firmaron una victoria de peso al eliminar a Claudia Fernández y Sofía Araújo por 6-4 y 7-5, de modo que el torneo ya tiene una mitad del cuadro completamente encendida y otra aún pendiente de resolverse en la sesión de tarde.

El cuadro masculino también ha empezado a apretar de verdad, y lo ha hecho con dos partidos que dejan titulares bastante serios. Alejandro Galán y Federico Chingotto pasaron por encima de Javi Garrido y Lucas Bergamini por 6-2 y 6-1, con una sensación de control casi total, mientras Jon Sanz y Coki Nieto se llevaron uno de los cruces con más voltaje del viernes al tumbar a Juan Lebrón y Leo Augsburger por 7-5 y 7-6. Ese resultado les coloca ya en semifinales contra Galán y Chingotto y convierte la parte alta del cuadro en un sábado de muchos quilates. La otra mitad todavía espera a Coello y Tapia contra Di Nenno y Momo González, y al cruce entre Edu Alonso y Juan Tello frente a Mike Yanguas y Franco Stupaczuk, previsto para el tramo final de la jornada.

Un viernes que ya ha cambiado la cara del torneo

Gijón ha entrado de golpe en su fin de semana fuerte, y eso se nota en todo: en el tamaño de los partidos, en la tensión del cuadro y en la sensación de que cualquier set ya pesa como una losa. El torneo se juega del 1 al 8 de marzo, con cuadro principal desde el día 3, y esta jornada de viernes está reservada a los cuartos de final. Las semifinales se disputarán el sábado 7 a partir de las 12.00 y las finales el domingo 8 a las 15.00, todo en el Palacio de Deportes de La Guía Presidente Adolfo Suárez, que vuelve a ser la gran pista asturiana del pádel mundial. En el cuadro principal compiten 28 parejas masculinas y 24 femeninas, un dibujo compacto, muy exigente, donde un mal rato se paga enseguida.

No es menor que ésta sea la primera gran parada española del circuito en 2026, porque España cambia el tono de los torneos. Aquí el ambiente no se limita al espectáculo. Hay lectura táctica en la grada, hay ruido cuando toca y silencio cuando el punto se pone espeso; hay, dicho rápido, mucho ojo puesto en detalles que en otras plazas pasan más desapercibidos. Por eso el Gijón P2 sirve ya como termómetro de inicio de temporada. No decide el curso, claro, pero sí empieza a contar quién llega realmente armado, qué parejas están ensambladas de verdad y cuáles siguen todavía en fase de ajuste fino, esa zona en la que un proyecto parece prometedor sobre el papel, aunque luego en pista aún le falte una vuelta de rosca.

El cuadro femenino ya tiene una semifinal y mucha miga

La noticia más clara de la mañana en el cuadro femenino es que ya existe un gran cruce de semifinales: Ari Sánchez y Andrea Ustero contra Paula Josemaría y Bea González. Las primeras vencieron a Guinart y Virseda por 6-3 y 7-5, pero el resultado, siendo contundente, no cuenta por sí solo lo que pasó. El segundo set se les torció hasta un 0-4, y ahí apareció una versión muy seria de la pareja: sin gestos de pánico, sin romperse por dentro, jugando cada vez mejor desde el resto hasta cerrar el partido sin llegar al tie-break. Fue una remontada parcial de ésas que explican bastante mejor el momento real de una pareja que un marcador seco. Ari y Andrea no sólo siguen ganando; están corrigiendo sobre la marcha, y eso en marzo vale casi tanto como una volea perfecta.

Paula Josemaría y Bea González, por su parte, salieron a pista con otro tono, menos montaña rusa y más aplomo. Su 6-2 y 6-3 ante Salazar y Alonso fue un partido bien gobernado desde el inicio, con el primer set encarrilado rápido y el segundo siempre bajo control. El duelo tenía miga porque enfrente estaban dos jugadoras con experiencia, mano y recursos para ensuciar cualquier partido, pero la pareja formada por la extremeña y la malagueña jugó con una seguridad bastante sobria. No hubo fogonazo loco ni necesidad de dramatismo. Hubo, más bien, una idea clara de partido: mandar, sostener el saque y no regalar tramos largos. Ese triunfo deja un detalle muy atractivo para el sábado: Paula y Ari se medirán por primera vez desde su separación, un cruce con mucha carga competitiva y, en el fondo, también con bastante memoria reciente del circuito.

Ari y Andrea siguen creciendo cuando el partido se ensucia

La pareja Sánchez-Ustero sigue dando señales de proyecto muy serio, no sólo porque viene de ganar en Riad, sino porque en Gijón está confirmando que aquello no fue una ráfaga. En octavos ya habían resuelto con claridad su estreno, y en cuartos volvieron a responder cuando el partido les exigió algo más que talento. El 0-4 del segundo set ante Guinart y Virseda pudo haber abierto una grieta, pero pasó lo contrario: reaccionaron, ajustaron y se quedaron con cuatro juegos seguidos para recuperar el control. En pádel de alto nivel, esos cambios de inercia son el verdadero termómetro. La pareja que domina sólo cuando todo viene de cara suele durar menos que la que sabe respirar cuando el partido aprieta. Ari y Andrea, en ese punto, están compitiendo con mucha cabeza.

Paula y Bea pisan firme en el momento exacto

Josemaría y Bea necesitaban una tarde sólida y la tuvieron. En Riad se habían quedado en cuartos y el Gijón P2 era una prueba evidente para medir por dónde iba la pareja en esta segunda parada del curso. La respuesta, al menos en este viernes, fue convincente. Salazar y Alonso intentaron encontrar zonas, desordenar por momentos el partido y estirar cada juego, pero Paula y Bea impusieron estructura y jerarquía, dos palabras que en el pádel actual pesan muchísimo. Bea está dando sensación de verticalidad, de capacidad para acelerar sin rifar el punto; Paula, de control y lectura. Juntas, cuando se sincronizan así, son una pareja de volumen alto, muy incómoda, y la semifinal contra Ari y Andrea nace ya con pinta de partido grande, de los que no necesitan maquillaje para venderse solos.

La otra mitad del cuadro femenino ya ha dejado, además, una sacudida importante. Tamara Icardo y Claudia Jensen eliminaron a Claudia Fernández y Sofía Araújo por 6-4 y 7-5, un resultado de los que reordenan expectativas porque aparta del torneo a una pareja de enorme peso. Icardo y Jensen ya habían enseñado buena cara en su estreno, pero este viernes dieron un paso más: sostuvieron el partido en sus momentos calientes y lo cerraron sin tercer set, que ya es mucho decir ante un binomio tan competitivo como el formado por Fernández y Araújo. Con esa victoria, el torneo les abre una ventana muy seria. A partir de aquí, su posible semifinal ya no es una hipótesis amable: es una opción real. Y eso cambia el aire del cuadro.

Todavía quedaba por jugar en la sesión de tarde el cruce entre Gemma Triay y Delfi Brea, cabezas de serie número uno, y Marta Ortega junto a Martina Calvo, un partido con rango de semifinal adelantada por nombres, por estilos y por contexto. Triay y Brea llegaban tras un estreno corto por la retirada de sus rivales en octavos, mientras Ortega y Calvo habían firmado uno de los debuts más rotundos del cuadro con su 6-1 y 6-0 sobre Lucía Sainz y Raquel Eugenio. La combinación era interesante porque enfrentaba a una pareja muy asentada en la cima con otra que viene creciendo con descaro, especialmente por el impacto competitivo de Martina Calvo, una de las figuras jóvenes más observadas del torneo. El viernes femenino, por tanto, no estaba cerrado ni mucho menos: ya tenía una semifinal definida y la otra seguía cocinándose a fuego fuerte.

El lado masculino se endurece y deja una semifinal cerrada

Si el cuadro femenino ha ido separando favoritos con bastante nitidez, el masculino está dejando más desgaste, más barro y algo más de colmillo, incluso entre los nombres grandes. Galán y Chingotto resolvieron su cruce con un 6-2 y 6-1 sobre Garrido y Bergamini, pero lo hicieron con un nivel tan alto que el marcador casi se quedó corto para describir la diferencia. Fue un partido dominado desde el ritmo, no sólo desde la pegada: presión constante, servicio firme, transiciones muy limpias y un control del espacio que asfixió a los rivales. Galán encontró mucha profundidad; Chingotto, como tantas veces, convirtió el centro de la pista en una oficina. Esa victoria les coloca en semifinales con menos desgaste del esperado y, sobre todo, con una sensación de autoridad muy seria.

El otro gran golpe de la mañana lo dieron Jon Sanz y Coki Nieto, que se cargaron a Juan Lebrón y Leo Augsburger por 7-5 y 7-6. Era uno de los partidos más esperados del día y cumplió con el guion de tensión, aunque no necesitó tercer set para dejar huella. Sanz y Nieto jugaron con mucha claridad los puntos decisivos, aprovecharon bien sus opciones de break en el primer parcial y sobrevivieron después a un segundo set mucho más apretado. La victoria tiene valor por dos motivos. Uno, puramente competitivo: elimina a una pareja con potencia suficiente para irse muy arriba en el torneo. Dos, simbólico: el regreso de Coki junto a Jon a un torneo Premier Padel ya tiene impacto real, no sólo relato. Su premio es enorme: semifinal contra Galán y Chingotto, una cita que en sábado puede sacar chispas desde el primer juego.

La otra mitad del cuadro masculino seguía en el aire a media tarde, pero no llegaba vacía de contexto. Coello y Tapia habían sufrido mucho más de lo previsto en octavos para eliminar a Pablo Lijó y Maxi Arce por 6-3, 6-7 y 6-3, en un estreno con curvas que les obligó a meter muchas más horas de trabajo de las imaginadas. Ese esfuerzo cambia el aroma de sus cuartos ante Martín Di Nenno y Momo González, que venían de un triunfo más plácido frente a Campagnolo y Bautista por 6-3 y 6-1. En la misma zona, Edu Alonso y Juan Tello habían dejado una imagen muy solvente con su 6-1 y 6-2 contra Javier Martínez y Ramiro Valenzuela, mientras Yanguas y Stupaczuk avanzaron con un 6-2 y 6-2 sobre Pol Hernández y Guille Collado. Es decir: los nombres grandes siguen ahí, sí, pero varios han llegado a cuartos por caminos muy distintos y eso, cuando la jornada se alarga, importa mucho.

Calendario, horarios y la sesión de tarde que falta por resolver

El orden del día de este viernes estaba diseñado para estirar el torneo durante horas, con partidos desde las 10.00 y una sesión central que se iba a alargar bien entrado el atardecer. Tras los primeros duelos ya cerrados, el programa dejaba todavía el Triay-Brea contra Ortega-Calvo en el cuadro femenino y, en el masculino, el choque entre Coello-Tapia y Di Nenno-Momo González, seguido del Yanguas-Stupaczuk contra Alonso-Tello. El cierre de la pista central estaba señalado para no antes de las 19.00, de modo que el torneo todavía tenía mucha tela pendiente incluso cuando la tarde ya empezaba a pesar sobre Gijón. En otras palabras: a esta hora el cuadro no está congelado; está en plena combustión.

Esa estructura del calendario tiene una consecuencia muy concreta: el sábado no sólo importa quién pasa, sino cómo pasa. Una pareja que resuelve en una hora llega al día siguiente con otra cara que una que se deja dos horas y media y un tercer set áspero. Parece una obviedad, pero en pádel no lo es tanto. La fatiga no siempre se nota en el marcador siguiente; a veces se cuela en un remate menos agresivo, en una volea que se queda un palmo corta, en una bola de break mal gestionada. Por eso el triunfo tan rotundo de Galán y Chingotto vale doble. Y por eso también el sufrimiento previo de Coello y Tapia en octavos añade un punto extra de interés a su cruce ante Di Nenno y Momo. Gijón está empezando a pedir piernas, no sólo talento.

Lo que Gijón está contando del arranque de 2026

Este torneo ya está dejando varias pistas sobre el inicio de temporada, y no todas pasan por el simple “ganó el favorito”. En el femenino, por ejemplo, Ari Sánchez y Andrea Ustero están confirmando que el título de Riad no fue un fogonazo aislado. Llegan a semifinales otra vez y, además, lo hacen enseñando recursos distintos según el día: contundencia cuando pueden mandar y temple cuando el partido se revuelve. Paula Josemaría y Bea González aparecen, a su vez, como una pareja que empieza a recuperar peso competitivo después de un estreno de curso menos redondo de lo esperado. Y en la zona baja del cuadro, Icardo y Jensen han vuelto a recordar que no están para decorar el top del torneo, sino para discutirlo.

En el masculino, la lectura es parecida pero con más rugosidad. Galán y Chingotto han dado el golpe visual más fuerte del viernes, el de la pareja que parece llegar con el motor ya afinado. Sanz y Nieto han firmado una victoria que les sube de escalón y les mete de lleno en la conversación del torneo. Coello y Tapia siguen siendo, por nombre y por historial reciente, la referencia más obvia, pero Gijón ya les ha quitado el barniz del paseo. Han tenido que sufrir antes de tiempo y eso, aunque no cambie su rango, sí cambia el relato del torneo. Ya no se trata sólo de ver si ganan; se trata de medir cuánto les cuesta imponerse cuando el rival aprieta de verdad. Y eso vuelve mucho más interesante lo que queda.

También hay una cuestión de jerarquías en movimiento. Marzo todavía está demasiado cerca del arranque como para dictar sentencias grandes, pero sí permite detectar tendencias. Una pareja que enlaza dos semanas fuertes empieza a ganar volumen en el circuito. Otra que duda en el arranque necesita resultados para no entrar en una conversación incómoda demasiado pronto. En ese sentido, el Gijón P2 es más que una simple estación española del calendario. Es una primera lupa seria sobre el curso 2026, una pista cubierta donde ya se ven automatismos, fisuras y señales de crecimiento. De ahí que cada cruce de cuartos tenga una lectura que va más allá del billete a semifinales: en esta pista también se está repartiendo crédito competitivo para lo que viene después, desde Cancún hasta la gira larga de primavera.

Gijón aprieta justo antes del sábado

La foto del torneo a esta hora es muy nítida y, al mismo tiempo, bastante abierta. En el femenino ya está montado el gran duelo entre Ari Sánchez-Andrea Ustero y Paula Josemaría-Bea González, una semifinal con rango de partido mayor en cualquier torneo del circuito. En la otra mitad, Icardo y Jensen ya esperan rival entre Triay-Brea y Ortega-Calvo, de manera que el cuadro conserva todavía un filo importante para la tarde. En el masculino, Galán y Chingotto se medirán a Jon Sanz y Coki Nieto en una semifinal que enfrenta autoridad reciente contra impulso competitivo, mientras la parte baja sigue pendiente de la resolución de dos cruces muy serios, empezando por el que enfrenta a Coello y Tapia con Di Nenno y Momo González.

Eso deja a Gijón en un punto muy bueno del torneo: con favoritos aún vivos, sí, pero ya sin el colchón del nombre ni de la teoría. El viernes ha servido para desbrozar el cuadro y también para recordar que el Premier Padel no perdona. Hay parejas que han entrado en modo rodillo, otras que siguen de pie tras partidos espesos y algunas que, sencillamente, han aprovechado la primera grieta para hacerse un hueco. El sábado llegará con ese ruido bonito de los torneos cuando se ponen serios de verdad: semifinales desde las 12.00, un cuadro femenino ya ardiendo y un cuadro masculino que todavía guarda parte de su pólvora para la noche de este viernes. Gijón, ahora sí, ya está en su punto exacto.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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