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Partidos de Europa League hoy 12 de marzo: horarios y TV

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Partidos de Europa League hoy 12 de marzo

Betis y Celta afrontan la ida de octavos de la Europa League con horarios, canales y el mapa europeo de la jornada por TV.

Terminada la ida de octavos de la Champions League, la Europa League del jueves 12 de marzo deja una doble cita española muy clara y muy distinta en su guion. El Real Betis abre la tarde a las 18.45 horas con la ida de octavos ante Panathinaikos en Atenas; el Celta cierra la noche a las 21.00 en Balaídos frente al Olympique de Lyon. En España, la emisión pasa por Movistar Plus+ y por los canales de M+ Liga de Campeones, con ventana multipantalla para seguir el resto de la jornada europea. La vuelta ya asoma en el calendario: Betis-Panathinaikos se jugará el 19 de marzo a las 21.00 y Lyon-Celta ese mismo día a las 18.45.

No hay más representación española en esta Europa League. El mapa del torneo, al llegar a los octavos de final, se reduce a Betis y Celta, dos rutas diferentes dentro de un cuadro que conduce hacia la final de Estambul del 20 de mayo de 2026. El conjunto verdiblanco llega como uno de los equipos que se metieron directamente en esta ronda tras acabar cuarto en la fase liga; el gallego, en cambio, tuvo que abrirse paso por el playoff, donde eliminó al PAOK con un 3-1 global. El contexto explica casi todo: uno quiere confirmar su condición de aspirante serio; el otro busca convertir una buena campaña en una noche de peso europeo.

Dos partidos españoles, dos exámenes muy distintos

El partido del Betis tiene ese filo de las eliminatorias que empiezan lejos de casa y obligan a medirlo todo: el ritmo, el resultado, la gestión emocional y hasta la respiración. Panathinaikos-Betis abre la tarde continental y lo hace con un detalle que pesa más de lo que parece: el equipo sevillano ha construido una trayectoria europea muy sólida, casi silenciosa, sin demasiado ruido alrededor. Su único verdugo en esta edición había sido el PAOK, precisamente el gran rival local de Panathinaikos. Es decir, la ida en Grecia no llega sobre un terreno neutro; llega con una pequeña capa de rivalidad ambiental, de vecindario encendido, de ecos del campeonato heleno flotando sobre la eliminatoria.

La estación de Balaídos tiene otra música. Celta-Lyon se juega a las 21.00 y aparece, sobre el papel, como el cruce más áspero para un club español esta noche. No tanto por el nombre, que ya impresiona, sino por la hoja de ruta del rival: Lyon terminó primero la fase liga con 21 puntos y se presentó en octavos como uno de los equipos más consistentes del torneo. El Celta, mientras tanto, ha recorrido un camino más pedregoso, con una fase liga suficiente para ser 16º y un playoff bien resuelto contra el PAOK. El premio es enorme, pero también exigente: después de ocho años sin pisar unos octavos de esta competición, el conjunto vigués recibe al rival que mejor puntuó antes de las eliminatorias.

Betis, una eliminatoria que pasa por no regalar la ida

El Betis alcanzó directamente estos octavos gracias a su cuarta plaza en la fase liga, una posición que le evitó el peaje extra de febrero y le dio algo muy valioso en marzo: tiempo y margen. No es un detalle menor. Mientras otros llegaban con dos partidos más encima, el equipo andaluz aguardaba rival y preparaba el cruce desde una posición algo más limpia. Su adversario, Panathinaikos, necesitó sufrir hasta el límite para eliminar al Viktoria Plzen: empató la eliminatoria en el global y la resolvió después en la tanda de penaltis, una forma de pasar que habla de resistencia, de carácter, pero también de desgaste.

Ese contraste condiciona la lectura previa. El club griego entra en octavos desde el sobresalto; el sevillano, desde una campaña europea bastante más estable. El Betis fue subcampeón de la Conference League la temporada pasada, así que no aterriza en esta ronda como un intruso, sino como un equipo que ya conoce el peso de los jueves decisivos. La trampa está en otro sitio: en esas eliminatorias que parecen administrables y se vuelven espesas, trabadas, con mucho duelo suelto y poco campo para correr. En Atenas, el objetivo del Betis no pasa tanto por exhibirse como por salir vivo, entero y con ventaja emocional hacia la vuelta en Sevilla. Un empate con orden puede parecer poca cosa; en este tipo de noches, a veces es media autopista.

Hay otro factor que da textura al cruce. El Panathinaikos ha llegado a octavos desde el puesto 20 de la fase liga, lejos de la élite numérica del torneo, pero con el tipo de supervivencia que vuelve incómodo a cualquier rival. El Betis, en cambio, presenta un recorrido mucho más limpio: cuarto en la clasificación general, plaza directa, experiencia europea reciente y una eliminatoria que, al menos por cuadro, no le ha emparejado con uno de los colosos ingleses o italianos. Aun así, conviene no simplificarlo. El fútbol europeo de marzo se parece poco a las hojas de cálculo: basta un mal tramo, una expulsión, un córner mal defendido, para que un favoritismo relativo se convierta en una noche torcida.

Atenas mide el techo real del proyecto verdiblanco

La sensación general alrededor del Betis es que esta ida puede marcar más de lo que dirá el marcador. Si el equipo consigue imponer un partido reconocible, pausado cuando toque, afilado cuando se abra la línea griega, la vuelta en casa podría aparecer como un escenario bastante favorable. Si, en cambio, el encuentro cae en ese barro de centros laterales, ida y vuelta emocional y tensión en cada disputa, la eliminatoria puede encogerse. El Betis ha ido por debajo del radar en Europa, construyendo una trayectoria seria sin convertirse en foco principal. Eso, bien mirado, también es una virtud. Llega con menos ruido del que suele rodear a un aspirante.

El gran dato, en cualquier caso, sigue siendo el calendario. La ida es este 12 de marzo a las 18.45 y la vuelta, el 19 de marzo a las 21.00. Entre una y otra, todo cambia con rapidez: el gol fuera ya no pesa doble, el contexto liguero aprieta, y la primera noche nunca cierra nada pero sí deja huella. El Betis necesita regresar de Grecia sin una factura alta. No porque el rival sea inabordable, más bien al contrario: porque esta es exactamente la clase de cruce en la que un favorito moderado se complica la vida cuando no la gobierna desde el primer día.

Celta, Balaídos y el rival que llega con mejor currículum

El caso del Celta es más áspero y, quizá por eso mismo, más seductor. El equipo vigués no entró en octavos desde la puerta principal. Terminó la fase liga en el puesto 16, se ganó un playoff y allí eliminó al PAOK con un 3-1 global, después de ganar en Grecia y rematar la faena en Vigo. Ese paso le dio no solo el billete, también un tono competitivo muy reconocible. No ha llegado aquí por azar. Ha sido un recorrido con baches y curvas, sí, pero también con oficio europeo. Lo que ocurre es que el premio duele: en el otro lado espera un Lyon que fue primero de la fase liga y que, por puntos, forma parte del pequeño pelotón que ha sostenido de verdad esta Europa League desde septiembre.

La eliminatoria, así planteada, tiene una belleza un poco antigua. Balaídos, un histórico español de noches intensas, frente a un grande francés que ha sabido reconstruir su torneo con una mezcla de juventud y aprendizaje. La última visita de Lyon a España acabó con derrota 2-0 ante el Betis en la fase liga. Aquello no solo dejó cicatriz; también sirvió como punto de aprendizaje para un equipo que después reaccionó hasta cerrar la fase regular en lo más alto. Dicho de otro modo: al Celta le cae enfrente un rival que ya se golpeó contra un español y que llega corregido, más duro, más fiable.

A la vez, el Celta tiene elementos para tomarse en serio su oportunidad. El conjunto gallego está por primera vez en octavos en ocho años y no le falta experiencia en nombres como Iago Aspas. No es una mención decorativa. En estas noches, la memoria competitiva vale casi tanto como la energía. El club gallego no llega con el cartel de favorito, pero sí con un argumento reconocible: un estadio incómodo, una eliminatoria abierta y el impulso de quien ya ha tenido que ganarse el derecho a seguir. Ante un rival tan bien clasificado como Lyon, la ida no se juega solo en el resultado. Se juega en la sensación de poder viajar a Francia sin ir encogido.

Balaídos no admite una noche tibia

El Celta-Lyon de este jueves tiene una exigencia muy concreta: necesita una versión alta del conjunto gallego desde el primer minuto. Un empate dejaría aire, desde luego, pero también trasladaría a la vuelta la sensación de que el peso del cruce sigue del lado francés. Una victoria, en cambio, incluso mínima, cambiaría la atmósfera por completo. No por la renta en sí, sino porque obligaría a Lyon, líder de la fase liga, a ir a por el partido en su estadio con la presión de haber cedido la iniciativa ante un equipo muy reconocible en casa. El Celta no puede permitirse una noche plana; la eliminatoria le pide temperatura alta y claridad en las áreas.

La vuelta se jugará el 19 de marzo a las 18.45 en Francia, así que el margen de maniobra es menor de lo que parece. El partido de ida no será un simple prólogo. Será la mitad exacta del argumento. Y, para el Celta, también una ocasión simbólica: volver a sentir que un marzo europeo se cocina en Vigo, con todo lo que eso representa para una afición y para un club que no estaban en competición continental la temporada pasada y ahora se han metido entre los dieciséis mejores del torneo.

El resto de la Europa League también aprieta el cuadro

La jornada no se agota en los españoles. El primer turno, a las 18.45, trae cuatro partidos con bastante pólvora: Bologna-Roma, un derbi italiano con veneno táctico y contexto doméstico; Lille-Aston Villa, cruce de pedigrí y aroma de partido largo; Panathinaikos-Betis, con la perspectiva española; y Stuttgart-Porto, una eliminatoria entre un equipo alemán en crecimiento y un clásico portugués que sigue sabiendo competir este tipo de noches. Son partidos con estilos distintos, pero comparten una misma lógica: la ida de octavos se juega con la calculadora cerca, sin regalar demasiado y sin perder de vista que cualquier ventaja, por pequeña que sea, cambia el tono de la siguiente semana.

El bloque nocturno de las 21.00 completa un panorama de esos que obligan a repartir pantallas. Ahí aparecen Celta-Lyon, Ferencváros-Braga, Genk-Freiburg y Nottingham Forest-Midtjylland. El duelo de Vigo concentra la mirada española; el de Budapest cruza a dos equipos que han encontrado en la Europa League una vía de crecimiento muy seria; el de Bélgica enfrenta a un Genk que sobrevivió al playoff con sufrimiento y a un Freiburg que llegó a octavos desde el top ocho; y el de Inglaterra recupera a un Forest histórico ante un rival danés que ya le ganó en la fase liga. La sensación general es de cuadro apretado, sin un supergigante que lo monopolice todo y con varios equipos en disposición real de discutir el torneo.

Eso vuelve especialmente valiosos los dos partidos españoles. En una edición sin un coloso hegemónico, Betis y Celta no están condenados a mirar el techo como si fuese inalcanzable. Hay jerarquías, claro. Lyon terminó primero, Aston Villa cerró segundo, Betis acabó cuarto, Freiburg séptimo. Pero el torneo no está dominado por una sola camiseta. De ahí que estos octavos tengan un aire distinto: menos resignación, más oportunidad. El camino hacia Estambul, con cuartos en abril, semifinales entre abril y mayo y final el 20 de mayo, empieza a dibujarse esta noche con una nitidez tremenda.

La televisión en España reparte la noche en varias ventanas

En España, el primer foco estará en Panathinaikos-Betis. El partido arranca a las 18.45 y podrá verse por Movistar Plus+, M+ Liga de Campeones y M+ Liga de Campeones 3, además de LaLiga TV Bar en el circuito para establecimientos. La tarde europea empieza bastante antes del pitido inicial. No es un detalle menor: con tantos partidos superpuestos, la plataforma reparte la oferta entre señal principal y ventana múltiple, una fórmula pensada para no perder de vista lo que pase fuera de Atenas.

El segundo gran bloque llega con Celta-Lyon, fijado para las 21.00. En este caso, la emisión pasa por M+ Liga de Campeones y M+ Liga de Campeones 3, también con presencia en LaLiga TV Bar. La noche queda organizada para seguir el partido, el contexto y el resumen del resto del cuadro europeo. Traducido al lenguaje doméstico: quien quiera seguir la jornada con continuidad tiene la velada entera empaquetada.

El resto del menú se distribuye por canales temáticos. Stuttgart-Porto va a M+ Liga de Campeones 4, Bologna-Roma a M+ Liga de Campeones 5, Lille-Aston Villa a M+ Liga de Campeones 6 y la multipantalla de tarde se concentra en M+ Liga de Campeones 3. Ya en el bloque de las 21.00, Genk-Freiburg vuelve al canal 4, Ferencváros-Braga al 5, Nottingham Forest-Midtjylland al 2, y la ventana múltiple nocturna reaparece en el 3. No hay emisión en abierto de estos cruces; el seguimiento completo, en España, queda dentro del ecosistema de Movistar.

El cuadro deja una ruta española que puede crecer mucho

Lo más interesante del sorteo es que no ha colocado a los dos españoles en la misma esquina inmediata del cuadro, pero sí lo bastante cerca como para imaginar un cruce más adelante. Si el Betis elimina a Panathinaikos, su rival en cuartos saldrá de Ferencváros-Braga. Si el Celta supera a Lyon, se cruzará con el ganador de Genk-Freiburg. Y ahí aparece el matiz decisivo: las semifinales emparejarán precisamente al vencedor del cuarto de final de Betis con el del cuarto de final de Celta. En otras palabras, los dos clubes españoles podrían verse en semifinales si ambos sobreviven a marzo y abril. No es una fantasía remota; es una posibilidad real escrita en el cuadro oficial.

Esa posibilidad cambia la temperatura del día. No solo se juegan una ventaja para la vuelta. También se juegan una posición dentro de un torneo que, de repente, admite imaginar una primavera española sin que suene a delirio. El Betis parece tener un acceso a cuartos algo más amable por jerarquía inicial; el Celta, en cambio, está obligado a tumbar antes a uno de los rivales más serios del torneo. Son exigencias distintas. Y, aun así, la lectura global es buena para el fútbol español en esta competición: uno llega con estatus; el otro, con hambre. A veces no hace falta más para abrir una ruta de verdad.

Lo que empieza en Atenas y Balaídos

El 12 de marzo deja, en el fondo, una noche muy simple de leer y muy difícil de jugar. Betis debe demostrar que su buena fase liga no fue una anécdota estadística, sino la base de una candidatura seria. Celta tiene que convertir la ilusión del regreso a los octavos en un resultado que sostenga el viaje a Francia. Uno juega con el peso del favorito relativo. El otro, con la energía del que quiere discutir la lógica del cuadro. Ambos, eso sí, comparten una misma necesidad: llegar vivos y con argumento a la vuelta del 19 de marzo. Porque a estas alturas del torneo el marcador nunca lo cuenta todo, pero sí empieza a ordenar el futuro.

La noche europea, así vista, no pide adornos. Pide precisión. A las 18.45, Atenas medirá al Betis. A las 21.00, Balaídos examinará al Celta ante el líder de la fase liga. Entre medias, el resto del cuadro irá tomando forma sobre varias pantallas, con Roma, Aston Villa, Porto, Braga, Freiburg o Nottingham Forest moviéndose por una competición abierta, bastante menos previsible de lo que suele parecer en septiembre. España pone hoy dos acentos distintos en esa partitura: el del equipo que quiere llegar lejos porque siente que puede, y el del club que vuelve a oler Europa grande y no piensa apartarse a un lado.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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