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¿Por qué Page borra ‘Navidad’ y ‘Semana Santa’ de los coles?

Foto de Álvaro Ruiz / JCCM, CC BY-SA 2.0.
CLM rebautiza como “descansos” vacaciones de Navidad y Semana Santa; fechas intactas y claves del calendario escolar 2025-2026, sin cambios.
La Junta de Castilla-La Mancha ha publicado el calendario escolar 2025/2026 con un cambio llamativo en el lenguaje administrativo: en los documentos oficiales los parones lectivos se rotulan como “descanso escolar entre trimestres” en lugar de “Navidad” y “Semana Santa”. Es una modificación terminológica, no una supresión de días: el parón de diciembre/enero va del 22 de diciembre de 2025 al 6 de enero de 2026 (con el 7 de enero como día no lectivo añadido en toda la región) y el receso de primavera discurre del 30 de marzo al 6 de abril de 2026. El presidente autonómico es Emiliano García-Page (PSOE) y el responsable directo del área es el consejero de Educación, Amador Pastor. En ambos casos, los periodos mantienen su duración y encaje habituales.
El giro que ha encendido la polémica no altera el calendario práctico de familias y centros —las fechas clave son las mismas—, pero sí el rótulo: el cartel y las resoluciones provinciales hablan de “Descanso primer trimestre” (Navidad) y “Descanso segundo trimestre” (Semana Santa). La Orden 87/2025, de 4 de junio, que regula el curso 25/26, reproduce ese marco: fija el inicio de clases el 8 de septiembre y el final el 17 de junio en las enseñanzas obligatorias; precisa los días no lectivos regionales (31 de octubre y 7 de enero), el Día de la Enseñanza (14 de noviembre) y los dos días de libre disposición (16 y 17 de febrero). En Formación Profesional virtual se arranca el 13 de octubre y las Escuelas Oficiales de Idiomas abren el 24 de septiembre; Música y Danza concluyen el 10 de junio. Todo esto aparece negro sobre blanco en el texto y en las síntesis difundidas por sindicatos y organismos locales.
Qué ha cambiado y qué no: el marco oficial del curso 2025/2026
Lo nuevo es cómo se llaman las vacaciones en el calendario escolar oficial. Lo que no cambia son las fechas, la estructura global del curso, ni los festivos laborales reconocidos. El documento de referencia es la Orden 87/2025, que, dentro del capítulo de días no lectivos, describe los dos parones como “descanso escolar entre el primer y el segundo trimestre” (22/12/2025–06/01/2026) y “descanso escolar entre el segundo y el tercer trimestre” (30/03/2026–06/04/2026). Además, el 7 de enero figura como día no lectivo autonómico y se mantiene el esquema de inicio y final de clases por enseñanzas, con las matizaciones habituales para 2.º de Bachillerato (en función de la EBAU). La norma también recuerda que los ayuntamientos fijan dos festivos locales, que cada Delegación Provincial incorpora a su resolución.
Este marco se traduce después en resoluciones provinciales —por ejemplo, Albacete o Ciudad Real— que copian los mismos rótulos y fechas. En paralelo, ayuntamientos y portales municipales han replicado el calendario gráfico con la terminología de “descansos”, un detalle que ha resultado más visible para la opinión pública que el propio texto legal. En esas páginas se leen, tal cual, las franjas de 22 de diciembre a 6 de enero y de 30 de marzo a 6 de abril, junto con las restantes fechas de referencia (inicio 8 de septiembre, fin 17 de junio, 14 de noviembre, 16 y 17 de febrero, 31 de octubre, 7 de enero).
El detonante de la polémica: un cambio de rótulo que descoloca
La controversia surge porque, al rehuir los términos “Navidad” y “Semana Santa”, el calendario oficial adopta una nomenclatura neutra (“descanso” entre trimestres) que no casa del todo con la cronología real del curso. Si se mira el cómputo de días lectivos, el primer verano–diciembre es el tramo más largo y el corte de diciembre/enero llega, en puridad, cuando el curso ya encara su mes cuatro o cinco, lo que hace discutible llamarlo “primer trimestre”. El rótulo no afecta a la duración de los parones, pero sí desorienta: en la lectura apresurada del cartel alguien puede esperar tres trimestres equivalentes con un descanso al final de cada uno, cuando la práctica en España —y en Castilla-La Mancha— es otra. Varios medios subrayaron esa incongruencia terminológica, precisamente porque en el segundo parón (el de primavera) el curso está ya en su tramo final.
La explicación oficial a esa neutralización del lenguaje no se ha expuesto de forma detallada. Amador Pastor, consejero de Educación, sí defendió meses atrás que el reparto de días estaba “dentro de fechas normalizadas” y que podía volcarse algún festivo o ajuste para compensar cargas según necesidades pedagógicas, pero esas declaraciones iban dirigidas al equilibrio de trimestres, no a la terminología. La disputa semántica ha llegado después, cuando el cartel y las resoluciones han mostrado la etiqueta “descanso” en los dos periodos más arraigados del calendario académico español.
Fechas clave, con detalle y sin vueltas
El curso empieza el 8 de septiembre de 2025 en Infantil, Primaria, ESO y Bachillerato, y termina el 17 de junio de 2026, con los ajustes conocidos para 2.º de Bachillerato por la EBAU. La FP virtual arranca el 13 de octubre y concluye el 17 de junio; en Música y Danza se trabaja de 8 de septiembre a 10 de junio; las EOI abren el 24 de septiembre. Son datos oficiales. En total, se mantienen los días no lectivos autonómicos señalados por la orden: 31 de octubre, 7 de enero, 14 de noviembre (Día de la Enseñanza), y los dos de libre disposición (16 y 17 de febrero). Cada municipio agregará dos festivos locales. Y en el corazón del debate: Descanso de diciembre/enero del 22/12/2025 al 06/01/2026 y Descanso de primavera del 30/03/2026 al 06/04/2026. Nada de recortes: los periodos existen, tienen fechas concretas y se comunican con antelación suficiente para planificar.
Una segunda lectura importante: el 7 de enero aparece como no lectivo en toda Castilla-La Mancha, independientemente de que el “descanso” de diciembre/enero finalice el día 6. Esto implica que, de facto, el regreso a clase se hará el jueves 8 de enero de 2026 en la mayoría de enseñanzas. Esta particularidad, repetida a menudo en cursos anteriores, explica por qué unos resúmenes hablan de hasta el día 6 y otros prolongan el periodo hasta el día 7: no es un baile de cifras, sino la combinación de dos apartados distintos de la orden (descanso entre trimestres y días no lectivos autonómicos).
Quiénes están en el foco: Gobierno, sindicatos y medios
En lo político, el calendario depende del Gobierno de Emiliano García-Page, un dirigente que no oculta su condición de católico pero que mantiene en este curso una terminología neutral en los documentos administrativos. En lo técnico, la competencia es de la Consejería de Educación —con Amador Pastor al frente—, que ha ido cerrando fechas a lo largo de la primavera y el verano en mesa sectorial y mediante las instrucciones de julio para desarrollo del curso. En paralelo, los sindicatos han puesto la lupa sobre la carga del primer trimestre y la descompensación con los dos siguientes (73, 55 y 50 días lectivos, respectivamente), una queja recurrente cada vez que la Semana Santa cae tardía o temprana. Esta crítica no abordaba el rótulo “Navidad/Semana Santa”, pero sí la organización pedagógica del curso. Tras publicarse el calendario gráfico con la denominación de “descansos”, varios medios nacionales y regionales escalaron el debate hacia el plano cultural y simbólico.
Por su parte, las resoluciones provinciales (por ejemplo, Albacete o Ciudad Real) han replicado el literal de la orden en la parte de días no lectivos, con lo que el esquema —y el lenguaje— queda fijado en toda la región. Y entre los protagonistas indirectos, los ayuntamientos y consejos escolares municipales: sus dos festivos locales completan el puzzle final de los calendarios de cada localidad, lo que explica ligeros matices en ciertas semanas sin alterar los marcadores autonómicos.
¿Borrar la Navidad? Lo que realmente significa el cambio
Conviene separar simbolismo de efectos. En términos prácticos, no desaparecen las vacaciones asociadas a la Navidad y a la Semana Santa: siguen ahí, con idénticas fechas. Lo que se diluye es la referencia nominal a esas festividades en los documentos oficiales. Para los centros no hay prohibición de celebrar actividades tradicionales —festivales, belenes, lecturas o proyectos culturales vinculados a las fechas—, siempre dentro del marco legal y del Proyecto Educativo de cada colegio o instituto. En otras palabras: no hay recorte de días ni veto de contenidos, sino un cambio de etiqueta en el papel oficial. Las evaluaciones, el cierre de trimestre y la planificación de exámenes internos seguirán en manos de los equipos directivos, como viene ocurriendo desde hace años.
La elección del término ha abierto, eso sí, un debate cultural inevitable sobre el papel del lenguaje en los documentos públicos. Y también ha puesto de relieve un defecto crónico de los calendarios escolares: la asimetría entre el primer tramo y los dos finales. El propio consejero Pastor reconoció que ese primer tercio suele concentrar más días lectivos —motivo por el que algunos sindicatos piden repartir mejor los descansos o aterrizar fórmulas de descompresión a mitad de otoño—. De nuevo, no hablamos del nombre de las vacaciones, sino de cómo se reparte el curso.
El contexto nacional y los paralelos útiles
No es la primera vez que una administración autonómica ajusta la etiqueta de los parones lectivos o su reparto temporal. Hay comunidades que introducen semanas de descanso intermedio o corrigen el calendario para acompañar a una Semana Santa más temprana o más tardía, buscando una mejor distribución de cargas. Cantabria, por ejemplo, ha modificado en varias ocasiones la arquitectura de su curso escolar para sincronizar el descanso de primavera con la Semana Santa, con críticas de sindicatos cuando rompía la secuencia deseada. Estos movimientos no equivalen a suprimir periodos de descanso, sino a nombrarlos y ubicarlos de forma distinta. Castilla-La Mancha, en el curso 25/26, se ha limitado a rebautizar dos parones intocables en el plano práctico.
Lo que conviene tener claro ahora mismo
Primero, fechas: 22 de diciembre—6 de enero y 30 de marzo—6 de abril. Conviene reservarlas porque no se tocan. Segundo, regreso de Reyes: el 7 de enero no es lectivo, así que el retorno general será el día 8. Tercero, Carnaval: el calendario autonómico marca 16 y 17 de febrero como días de libre disposición; a partir de ahí cada municipio decide su combinación con locales. Cuarto, el Día de la Enseñanza se fija el 14 de noviembre. Y quinto, las enseñanzas especiales (Música y Danza, EOI, FP virtual) tienen cronologías propias dentro del mismo curso legal. El resto del año se rige por los festivos laborales comunes. Los centros disponen de margen para programar evaluaciones y calendarios internos sin que la etiqueta “descanso” altere su planificación.
Una nota sobre comunicación pública: el cartel con la palabra “descanso” ha circulado más que la orden en sí. De ahí el efecto espejo: el cambio se ve más porque se ve el cartel, no porque la administración haya metido la tijera en el calendario. La confusión nace del lenguaje y del diseño del esquema gráfico. Si mañana el rótulo dijera “Vacaciones de Navidad” y “Vacaciones de Semana Santa”, nada cambiaría en lo sustantivo… salvo la percepción.
Las voces que empujan ajustes: aulas, cargas y equilibrio
El trasfondo pedagógico existe y está documentado: organizaciones como CSIF han pedido retrasar inicios o compensar descansos cuando el primer tramo del curso concentra demasiados días lectivos. No es una discusión caprichosa. Las cimas de carga en otoño pueden encarecer evaluaciones, tensar horarios y disparar tareas, mientras que los otros dos tercios del curso respiran más. Algunas mesas sectoriales han explorado la idea de mover un día no lectivo —por ejemplo, el propio Día de la Enseñanza— o de recolocar puentes. En 25/26, la Junta ha mantenido su propuesta “normalizada”, con espacio para ajustes locales. El debate seguirá, pero no depende de llamar Navidad a la Navidad, sino de redistribuir el metraje lectivo.
También hay un factor municipal: localidades con fiestas patronales en torno al 8–10 de septiembre (inicio oficial) suelen pedir desplazar el arranque unos días, entregando a cambio descansos de febrero o absorbidos en los locales. Es una flexibilidad que la orden permite —siempre dentro de los días lectivos mínimos— y que explica por qué una misma comunidad exhibe matices en su mapa real de aulas abiertas. Nada de esto afecta a la cuestión de los nombres de las vacaciones.
¿Dónde queda la discusión cultural?
La decisión de neutralizar los términos “Navidad” y “Semana Santa” en los papeles oficiales ha sido interpretada por algunos como un gesto de laicidad institucional y por otros como una pérdida simbólica de referencias culturales muy arraigadas. García-Page, personalmente identificado como católico, no ha ofrecido una justificación pública específica sobre la terminología, y la Consejería no ha emitido una nota explicativa al respecto. Hay, por tanto, un vacío de motivación explícita que alimenta titulares, tertulias y columnas. En el plano jurídico y organizativo, el efecto es nulo: las vacaciones se mantienen, los festivos siguen listados en el calendario laboral y la vida escolar prosigue con normalidad. En el plano simbólico, el asunto seguirá latente hasta que la Junta aclare si esta es una línea estable de redacción o una excepción de 25/26.
La percepción pública no es un detalle menor. Nombrar ayuda a comprender. Padres, docentes y alumnos se orientan mejor cuando el calendario nombra lo que todo el mundo entiende. Ese es, quizás, el punto flaco del nuevo cartel: no informa mejor que el anterior. La terminología técnica puede ser impecable en la norma, pero el calendario escolar es —también— una herramienta de comunicación masiva que debe evitar ambigüedades.
El dato final: mismas vacaciones, etiqueta distinta
Emiliano García-Page y su equipo han mantenido en Castilla-La Mancha las mismas vacaciones de siempre, con fechas claras y días añadidos ya conocidos. El cartel y las resoluciones dicen “descanso” donde antes decía “Navidad” o “Semana Santa”. ¿Consecuencia práctica? Ninguna para la organización del curso. ¿Efecto colateral? Confusión innecesaria por una etiqueta que complica más de lo que explica. En el plano informativo, el mensaje útil es sencillo: 22 de diciembre–6 de enero (más el 7 como no lectivo) y 30 de marzo–6 de abril. Lo demás —la discusión sobre nombres— pertenece al terreno de la retórica institucional y a la batalla del relato, no al del timetable real en colegios e institutos.
Fechas, cargos y cifras citadas: Orden 87/2025 (Junta de Castilla-La Mancha), Emiliano García-Page (presidente), Amador Pastor (consejero), inicio de clases el 8/9/2025, fin el 17/6/2026, descanso 22/12/2025–6/1/2026 con 7/1/2026 no lectivo, descanso 30/3/2026–6/4/2026, Día de la Enseñanza 14/11/2025, libre disposición 16–17/2/2026, 31/10/2025 no lectivo, EOI desde 24/9/2025, Música y Danza hasta 10/6/2026, FP virtual del 13/10/2025 al 17/6/2026. Todo ello figura en la orden y en las resoluciones y resúmenes provinciales y municipales ya publicados.
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Este artículo ha sido redactado basándose en información procedente de fuentes oficiales y confiables, garantizando su precisión y actualidad. Fuentes consultadas: Junta de Castilla-La Mancha, Consejería de Educación de Castilla-La Mancha, Delegación Provincial de Toledo, UGT Enseñanza CLM, ANPE Castilla-La Mancha, OKDIARIO, El Confidencial Digital.












