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¿Qué ocurre en Níger? Amotinados atacan el palacio y el aeropuerto

Níger vive una crisis militar tras ataques al palacio y al aeropuerto de Niamey, mientras la junta busca recuperar el control de la capital.

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soldados de Níger

Níger ha amanecido bajo una de las amenazas más graves contra el régimen militar que gobierna el país desde 2023. Soldados amotinados han atacado varios puntos estratégicos de Niamey, incluida la Base Aérea 101 junto al aeropuerto internacional Diori Hamani, y un grupo trató de penetrar en el Palacio Presidencial, donde fue rechazado por la guardia encargada de proteger al general Abdourahamane Tchiani.

El Gobierno asegura que está recuperando progresivamente el control. El ministro de Defensa, el general Salifou Mody, ha confirmado que militares enfrentados con la cadena de mando llegaron a retener a compañeros dentro de la Base 101 antes de abrir fuego contra diferentes instalaciones sensibles de la capital. No existe todavía un balance oficial de muertos o heridos ni se conoce públicamente quién dirige el motín. Tampoco se ha aclarado qué ocurrió con todos los amotinados.

Un motín militar golpea el centro del poder en Níger

La crisis comenzó alrededor de las 00:20 de la madrugada, según la información difundida por el Ministerio de Defensa nigerino. Durante las horas siguientes, los habitantes de Niamey escucharon disparos continuados, detonaciones y fuego de armas pesadas procedentes de diferentes zonas.

No era precisamente ruido lejano en la periferia.

Los enfrentamientos alcanzaron dos lugares que concentran buena parte del poder militar y político de Níger: el complejo del aeropuerto internacional Diori Hamani y la Base 101, por un lado, y el distrito administrativo de Plateau, donde se encuentra el Palacio Presidencial, por otro. Algunas calles fueron cerradas y vehículos militares ocuparon los principales accesos.

Fuentes de seguridad describieron a los atacantes como miembros de las propias Fuerzas Armadas nigerinas. Un grupo habría intentado entrar en la Presidencia, pero la guardia presidencial consiguió rechazarlo. La unidad encargada de proteger el palacio habría permanecido fiel a Tchiani, un detalle nada menor: en un régimen nacido de un golpe militar, saber qué soldados siguen obedeciendo al jefe es casi una radiografía del poder.

El Ministerio de Defensa ha empleado una fórmula mucho más contenida, definiendo lo sucedido como un movimiento protagonizado por soldados que habían roto la disciplina militar. La terminología importa. Llamarlo motín reduce políticamente el tamaño del desafío; hablar de intento de golpe lo eleva varios pisos. Sobre el terreno, sin embargo, los objetivos elegidos —base aérea, aeropuerto, instalaciones estatales y Presidencia— explican por qué la crisis ha sido interpretada desde las primeras horas como una amenaza directa contra la junta.

Soldados de varias zonas habrían participado en el levantamiento

Entre los participantes habría militares procedentes de Ouallam, Téra y Dosso, localidades del suroeste del país. Son áreas donde las fuerzas nigerinas llevan años soportando una enorme presión de grupos yihadistas y donde determinadas unidades han sufrido importantes pérdidas.

Los combates se prolongaron durante horas. La televisión y la radio públicas dejaron de emitir durante parte de la mañana; posteriormente, Télé Sahel recuperó la señal y el ministro Salifou Mody apareció para anunciar que las fuerzas leales estaban retomando los enclaves afectados.

A finales de la mañana, residentes próximos al sector presidencial describían una situación mucho más tranquila y aseguraban que habían dejado de escucharse disparos. Persistían, eso sí, controles militares en los accesos a la Presidencia y a las instalaciones de la televisión pública. La normalidad que reclama el Gobierno tiene todavía bastante uniforme alrededor.

¿Está controlada la situación en Niamey?

La versión oficial sostiene que sí, aunque con una expresión prudente: las autoridades dicen estar “recuperando progresivamente el control” de los lugares atacados.

Eso no equivale todavía a conocer todo lo ocurrido.

No se ha difundido por el momento una cifra oficial de víctimas, detenidos o militares huidos. Tampoco se ha identificado públicamente a un jefe del levantamiento ni se ha explicado si los amotinados plantearon exigencias políticas, militares o económicas. La posición exacta del general Abdourahamane Tchiani durante las horas de enfrentamientos tampoco ha sido detallada oficialmente.

Sí parece claro que la estructura encargada de defender la Presidencia permaneció leal al régimen. Esa fidelidad habría impedido que los insurgentes entrasen en el palacio y constituye, de momento, el principal cortafuegos entre el motín y una verdadera transferencia de poder.

La incógnita que queda dentro del Ejército

El origen militar de la rebelión convierte este episodio en algo diferente de los ataques yihadistas sufridos anteriormente por la capital. Níger conoce bien el sonido de las armas insurgentes, pero esta vez parte del fuego procedía del interior de sus propias Fuerzas Armadas.

Y ahí aparece el problema más incómodo para Tchiani. Las juntas que tomaron el poder en Níger, Mali y Burkina Faso construyeron buena parte de su legitimidad sobre una promesa muy concreta: los civiles habían fracasado frente al terrorismo y los militares serían capaces de restablecer la seguridad.

Tres años después del golpe nigerino, las organizaciones vinculadas a Al Qaeda y Estado Islámico siguen activas y algunas unidades acumulan bajas en el frente. Un levantamiento protagonizado por soldados puede tener causas todavía desconocidas, pero revela, como mínimo, fisuras dentro del aparato que sostiene al régimen.

Un aeropuerto atacado tres veces en 2026

La Base 101 y el aeropuerto internacional Diori Hamani no aparecen por casualidad en esta historia. El complejo tiene un enorme valor estratégico y ya había sufrido otros dos episodios graves durante 2026.

En enero, Estado Islámico en el Sahel reivindicó un ataque en esta zona. Meses después, en junio, el aeropuerto volvió a convertirse en objetivo, esta vez en una operación atribuida a la rama regional vinculada a Al Qaeda. El episodio de este sábado supone así la tercera gran sacudida de 2026 alrededor de una instalación fundamental para la defensa de la capital.

Hay, con todo, una diferencia sustancial. Los primeros ataques procedían de la insurgencia yihadista. La crisis del 29 de agosto ha sido atribuida por las propias autoridades a soldados amotinados.

Que una base diseñada para proteger Niamey se convierta en el punto de partida de un desafío interno deja una imagen difícil de maquillar, por mucho que la televisión estatal vuelva a emitir y el tráfico regrese poco a poco a las calles.

Tchiani, un general que llegó al poder mediante un golpe

Abdourahamane Tchiani conoce bien estas situaciones desde el otro lado de la puerta. En julio de 2023, cuando era jefe de la Guardia Presidencial, encabezó el golpe que derribó al presidente Mohamed Bazoum y colocó a los militares al frente del país.

Bazoum continúa retenido desde entonces.

La junta justificó aquella ruptura del orden constitucional en buena medida por el deterioro de la seguridad. Níger sufría ataques constantes en las regiones fronterizas con Mali y Burkina Faso y la cúpula militar acusaba al anterior Gobierno de no haber logrado contenerlos.

Después llegó un viraje exterior radical. Niamey rompió gran parte de su cooperación militar con Francia y Estados Unidos, expulsó contingentes occidentales, profundizó sus relaciones con Rusia y estrechó el eje político con las juntas de Mali y Burkina Faso. Los tres países abandonaron la Comunidad Económica de Estados de África Occidental y consolidaron la Alianza de Estados del Sahel (AES).

El mapa diplomático cambió. La guerra, bastante menos.

Uranio, Rusia y una crisis que trasciende Niamey

Níger no es únicamente otro país inestable del Sahel. Posee importantes reservas de uranio, petróleo y oro, y durante años fue una pieza relevante en el suministro de uranio utilizado por la industria nuclear europea.

La llegada de la junta alteró también ese tablero. Las autoridades fueron reduciendo el peso de la compañía francesa Orano y reforzando el control estatal sobre los recursos mineros. En las últimas semanas, el Gobierno ha reasignado antiguos permisos vinculados a compañías extranjeras hacia empresas respaldadas por el Estado.

Todo ello convierte cualquier amenaza seria contra Tchiani en algo que se observa mucho más allá de las avenidas polvorientas de Niamey. Rusia sigue con atención la estabilidad de sus nuevos socios del Sahel; Francia perdió uno de sus aliados tradicionales en la región; los países vecinos temen el desbordamiento de la insurgencia yihadista y Europa conserva intereses energéticos y de seguridad evidentes.

Por eso un intercambio de disparos alrededor de una base aérea no es, en este caso, un simple incidente de cuartel.

Níger recupera la calma, pero el régimen sale tocado

La intensidad de los disparos ha disminuido y las fuerzas leales parecen conservar los principales centros de poder. La televisión estatal funciona de nuevo, la guardia presidencial continúa defendiendo el palacio y el Ministerio de Defensa pide a los ciudadanos que retomen sus actividades habituales. Sobre el papel, la junta ha sobrevivido a la madrugada.

Pero quedan demasiadas incógnitas para considerar el episodio terminado políticamente. Falta conocer la dimensión real del grupo amotinado, sus mandos, sus motivos, el número de bajas y hasta qué punto dispone de apoyos dentro del Ejército. También habrá que comprobar si todos los enclaves militares están efectivamente bajo control gubernamental.

Tchiani llegó al poder prometiendo que los uniformes traerían estabilidad allí donde la política civil había fracasado. Tres años después, el Palacio Presidencial ha tenido que ser defendido de otros uniformes. Esa paradoja explica mejor que cualquier comunicado la fragilidad que acaba de quedar expuesta en Níger.

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Director editorial de Don Porqué y analista de iGaming con más de 15 años cubriendo el sector del juego online en España. Especializado en regulación, bonos y seguridad de los casinos online.