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¿Qué hará Nicki Minaj como jurado del concurso millonario de Trump?

Nicki Minaj entra en el jurado del Million Dollar Pitch Competition, la final empresarial de la SBA con cinco empresas y un millón de dólares.

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Por Gage Skidmore - Nicki Minaj, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

Resumen

  • Nicki Minaj será jurado de una final empresarial impulsada por la SBA
  • Cinco empresas se repartirán un millón de dólares el 18 de septiembre
  • Grant Cardone y Joe Gebbia juzgarán; Dean Cain presentará la final

Nicki Minaj vuelve a situarse en ese cruce, cada vez menos extraño, entre espectáculo, negocios y política estadounidense. La rapera será miembro del jurado de la Million Dollar Pitch Competition, una competición organizada por la Small Business Administration (SBA) del Gobierno de Donald Trump en la que cinco pequeñas empresas se repartirán un millón de dólares. La final se celebrará el 18 de septiembre de 2026 en Washington.

Minaj no estará sola tomando decisiones. Compartirá el jurado con el empresario e inversor inmobiliario Grant Cardone y con Joe Gebbia, cofundador de Airbnb y responsable de diseño de Estados Unidos dentro de la Administración Trump. El actor Dean Cain, conocido internacionalmente por interpretar a Superman en la serie Lois & Clark, ejercerá como presentador. El resultado tiene inevitablemente un aroma televisivo: empresarios haciendo su mejor discurso ante famosos, dinero encima de la mesa y una puesta en escena que recuerda a Shark Tank y, todavía más, a The Apprentice, el programa que convirtió a Trump en una celebridad televisiva mucho antes de la Casa Blanca.

Hay, sin embargo, un matiz importante. No se trata oficialmente de un nuevo reality de Donald Trump, aunque algunos medios estadounidenses lo hayan presentado de esa manera. Es la final pública de un concurso empresarial de la SBA, una agencia federal, integrado en las celebraciones Freedom 250 por los 250 años de Estados Unidos. El envoltorio tiene mucho de televisión. El expediente administrativo, bastante menos.

Por qué Nicki Minaj será jurado del concurso

La elección de Nicki Minaj parece peculiar hasta que se observa qué busca exactamente la Administración. La SBA no la presenta simplemente como cantante, sino como artista y empresaria, destacando los negocios y acuerdos comerciales desarrollados alrededor de su carrera: música, moda, belleza, perfumes, productos de consumo y colaboraciones con grandes marcas.

No significa que Minaj vaya a valorar si una máquina industrial suena bien en Spotify. Los proyectos finalistas serán examinados por cuestiones mucho más terrenales: capacidad de competir, impacto económico, creación de empleo e innovación, además de sus posibilidades reales de ejecutar los planes presentados. Ahí es donde el Gobierno pretende utilizar perfiles procedentes de mundos distintos para crear un jurado con experiencia empresarial y, de paso, bastante más atractivo para las cámaras que una mesa llena de funcionarios.

La incorporación de Minaj también tiene una evidente lectura política. Durante 2026, su cercanía a Trump ha dejado de ser una colección de guiños para convertirse en un apoyo público y explícito al presidente.

En enero apareció junto a Trump durante una cumbre dedicada a las llamadas Trump Accounts, cuentas de inversión destinadas a niños estadounidenses. Allí se definió como una de sus mayores partidarias y aseguró que las críticas recibidas por ese respaldo no estaban cambiando su posición. La escena —Trump, Minaj, discursos económicos y flashes— anticipaba bastante bien la mezcla que ahora reaparece.

Cuando se anunció su participación en el concurso empresarial, la cantante celebró públicamente la noticia y mostró su entusiasmo por una iniciativa dirigida a las pequeñas empresas estadounidenses. Es decir, su presencia el 18 de septiembre no llega precisamente de la nada.

Un millón de dólares y cinco empresas: nadie se marcha con cero

El nombre de la competición tampoco engaña demasiado. Habrá un millón de dólares en premios, aunque no existe un único cheque gigante para el ganador. El fondo está financiado por Clover Network, compañía dedicada a sistemas de pagos y puntos de venta, y se repartirá entre los cinco finalistas.

El vencedor recibirá 400.000 dólares. El segundo clasificado obtendrá 250.000; el tercero, 150.000; el cuarto, 125.000; y el quinto, 75.000. Incluso la empresa situada en último lugar abandonará Washington con una cantidad considerable para financiar crecimiento, maquinaria o nuevas operaciones.

No son cinco proyectos recién improvisados en un garaje. El proceso comenzó meses antes y recibió 1.182 candidaturas de pequeñas empresas procedentes de todo Estados Unidos. Primero quedaron diez semifinalistas y finalmente fueron seleccionadas cinco compañías.

Compotech, de Brewer, Maine, trabaja en tecnología y materiales vinculados, entre otros ámbitos, a aplicaciones industriales y de defensa. Winton Machine, con sede en Suwanee, Georgia, fabrica maquinaria para trabajar tubos y metales. Plas-Tech Tooling, de Garner, Iowa, está especializada en moldes y fabricación de componentes plásticos. Red River, de Gillette, Wyoming, opera en el sector industrial de recipientes y equipos sometidos a presión. VetPowered, de San Diego, California, desarrolla actividad manufacturera y de ingeniería.

El menú, por tanto, tiene bastante más acero, plástico y maquinaria que aplicaciones móviles creadas entre cafés de especialidad. También eso resulta revelador sobre el tipo de economía que la Administración Trump quiere colocar bajo los focos.

Qué tendrán que convencer a Nicki Minaj y al resto del jurado

La SBA estableció cuatro grandes criterios durante el proceso de selección. Las compañías deben demostrar que fortalecen la competitividad estadounidense, que consiguen un impacto superior al que cabría esperar de su tamaño, que generan actividad económica y empleos de calidad y que poseen fundamentos empresariales suficientemente sólidos para ejecutar lo que prometen.

Dicho de forma menos burocrática: no basta con vender una idea bonita. Hay que demostrar que la empresa funciona, que puede crecer y que el dinero puede producir un efecto tangible.

La propia competición exige, además, que las empresas tengan al menos tres años de actividad, unos ingresos brutos anuales mínimos de 100.000 dólares y experiencia previa con determinados programas financieros de la SBA. Las candidatas también debían estar domiciliadas y operar en Estados Unidos o sus territorios, cumplir sus obligaciones federales y reunir las condiciones de propiedad establecidas por la agencia.

Por eso la comparación con Shark Tank funciona para explicar la estética, pero se queda corta para entender el fondo. Aquí las empresas ya han atravesado varias capas de selección administrativa y empresarial antes de llegar al escenario.

De The Apprentice a Washington: una estética muy Trump

Que un organismo federal convierta una competición para pequeñas empresas en un espectáculo con celebridades encaja bastante bien con la cultura política de Donald Trump. Antes de entrar en política, su imagen pública estadounidense estuvo durante años asociada a The Apprentice, donde candidatos competían en pruebas empresariales bajo una escenografía de rascacielos, juntas directivas y eliminación televisiva.

Ahora no habrá necesariamente un «estás despedido». Sería un detalle demasiado perfecto.

Pero la arquitectura se parece: competidores, jurado conocido, empresarios, dinero y una final en directo. La diferencia decisiva es institucional. La Million Dollar Pitch Competition forma parte de Freedom 250, el programa con el que la SBA quiere presentar a las pequeñas empresas como una pieza central de la historia económica estadounidense coincidiendo con el 250.º aniversario del país.

El concurso fue lanzado originalmente bajo el nombre Patriot Pitch Competition y pasó después a presentarse como Million Dollar Pitch Competition para su tramo final. El Gobierno lo ha utilizado como escaparate de una determinada idea de Estados Unidos: fabricación nacional, iniciativa privada, crecimiento empresarial y competitividad.

La presencia de Nicki Minaj introduce algo que ninguna campaña institucional consigue fácilmente: atención masiva. Una agencia dedicada a préstamos, avales y programas empresariales rara vez escala por sí sola en las tendencias de búsqueda. Nicki Minaj sí.

La relación de Nicki Minaj con Trump ya no es anecdótica

La noticia también llama la atención porque la trayectoria política pública de la cantante no siempre apuntó en esta dirección. En años anteriores había mantenido posiciones alejadas de Trump e incluso había rechazado la idea de sumarse a su movimiento político. Ese paisaje cambió.

Durante el segundo mandato del presidente, Minaj ha aparecido asociada a iniciativas de la Administración y ha defendido abiertamente a Trump frente a sus críticos. Su participación en el acto de las Trump Accounts de enero de 2026 fue especialmente significativa porque ya no había ambigüedad: la artista manifestó claramente su apoyo.

Trump correspondió con elogios públicos y destacó tanto su éxito profesional como su implicación económica en el programa de cuentas infantiles. Minaj se comprometió asimismo a aportar una cantidad importante de dinero para beneficiar a menores vinculados a la iniciativa.

Su elección como jurado, por tanto, mezcla dos perfiles que actualmente conviven en la misma figura: una estrella mundial del rap y una celebridad abiertamente cercana a Trump.

Reducirlo simplemente a una contratación política sería incompleto. Presentarlo únicamente como reconocimiento de sus conocimientos empresariales también sería bastante ingenuo. Las dos cosas pueden coexistir. Washington tiene espacio de sobra para esas coincidencias.

Qué ocurrirá el 18 de septiembre en Washington

Los cinco finalistas tendrán que presentar sus empresas ante Minaj, Cardone y Gebbia durante una final en directo con público. Además de los discursos empresariales, el proyecto de la SBA contempla encuentros relacionados con inversión, industria y contratación, reforzando la vertiente económica de un acto que por fuera tendrá inequívoco aspecto de espectáculo.

El premio máximo será de 400.000 dólares, aunque cada uno de los cinco seleccionados recibirá dinero. El objetivo oficial consiste en proporcionar capital para que esas compañías puedan crecer y en utilizar sus historias como escaparate de la pequeña industria estadounidense.

Nicki Minaj aportará otra clase de capital, menos contable pero perfectamente reconocible en 2026: audiencia.

Y ahí está probablemente el motivo por el que su nombre ha disparado el interés alrededor de un concurso que, sin ella, difícilmente estaría ocupando titulares internacionales. La SBA pone las empresas; Clover, el millón de dólares; Trump, la inevitable sombra de The Apprentice. Minaj pone el foco.

Cuando la política se parece cada vez más a la televisión

La Million Dollar Pitch Competition reúne dos tradiciones muy estadounidenses que llevan décadas cruzándose: la fascinación por el empresario que triunfa y la conversión de casi cualquier acontecimiento público en espectáculo. Bajo Trump, esas dos corrientes prácticamente han dejado de viajar por separado.

Para las cinco empresas finalistas, detrás del ruido político sigue habiendo algo mucho más concreto: entre 75.000 y 400.000 dólares que pueden terminar convertidos en maquinaria, producción, contratos o empleos. Esa es la parte menos vistosa y probablemente la más importante.

Para Nicki Minaj, el 18 de septiembre supondrá otro paso en una aproximación política a Trump que ya resulta difícil considerar circunstancial. Y para la Administración, su presencia garantiza que una competición de la Small Business Administration llegue a públicos que probablemente jamás habrían buscado esas cinco palabras juntas.

Un poco de política industrial, un poco de televisión, una estrella mundial del rap sentada ante fabricantes de maquinaria. Washington en 2026, básicamente.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.