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Naruto live action: ¿cuándo empieza el rodaje y qué prepara Lionsgate?

Naruto prepara su gran salto al live action de Lionsgate: el casting del Equipo 7 avanza, Cretton sigue al frente y el rodaje apunta a 2027.

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Naruto

Imagen de Images Store en Pixabay

Naruto vuelve a hacer ruido y esta vez no por una repetición del anime ni por alguna teoría imposible sobre los Uchiha. La película live action de Lionsgate sigue adelante, ha entrado en una fase mucho más concreta de preproducción y mantiene a Destin Daniel Cretton como director y guionista. El movimiento más importante es reciente: el estudio ha puesto en marcha una búsqueda mundial de actores para encontrar a Naruto Uzumaki, Sasuke Uchiha y Sakura Haruno, el corazón del Equipo 7.

El calendario empieza también a dibujarse. Las informaciones más recientes sitúan el objetivo de producción en la primera mitad de 2027, aunque conviene separar dos cosas que en internet se están mezclando alegremente: 2027 apunta al comienzo del rodaje, no al estreno. Lionsgate todavía no ha anunciado una fecha oficial de llegada a los cines, de modo que cualquier día concreto que circule por redes debe tomarse, de momento, con bastante sal.

La adaptación, por tanto, ha dejado atrás parte de aquella sensación de proyecto suspendido en una nube. Sigue faltando muchísimo —reparto, calendario definitivo, localizaciones, primeros diseños—, pero hay director, búsqueda de protagonistas y una ventana de producción sobre la mesa. Para una película de Naruto que lleva años apareciendo y desapareciendo del radar, no es precisamente poca cosa.

El live action de Naruto deja de parecer una promesa eterna

La adaptación llevaba años instalada en esa zona gris de Hollywood donde los proyectos existen, tienen productores, guiones y reuniones, pero nadie compra todavía las palomitas. La situación cambió de verdad en febrero de 2024, cuando Lionsgate anunció que Cretton escribiría y dirigiría la película basada en el manga de Masashi Kishimoto.

No fue un fichaje menor. Cretton había dirigido Shang-Chi y la leyenda de los Diez Anillos y se ha convertido en un cineasta especialmente buscado para producciones donde el espectáculo debe convivir con personajes reconocibles debajo de toneladas de efectos digitales. Algo importante para Naruto: detrás de los jutsus, las invocaciones y los ojos que hacen prácticamente de todo, la historia original funciona porque hay soledad, rivalidad, amistad y necesidad de reconocimiento. Si eso desaparece, queda un catálogo de pelucas y explosiones. Y nadie necesita dos horas de cosplay multimillonario.

Masashi Kishimoto ha respaldado públicamente la elección. Cuando se anunció al director destacó su capacidad para combinar acción con dramas humanos y valoró su disposición a escuchar la visión del creador original. Lionsgate presentó entonces una producción encabezada por Avi Arad, Ari Arad y Emmy Yu, con Cretton también involucrado como productor.

Ese apoyo no convierte automáticamente la película en buena, claro. Pero sí introduce una diferencia relevante frente a algunas adaptaciones occidentales de manga y anime que llegaron a la pantalla como quien traduce un menú con Google Translate: conservando las palabras, perdiendo buena parte del sabor.

El casting mundial busca a Naruto, Sasuke y Sakura

La novedad que mejor demuestra que la maquinaria empieza a moverse es el casting internacional del Equipo 7. Lionsgate y Cretton buscan a los intérpretes de Naruto, Sasuke y Sakura; el reparto de otros personajes llegará después. A 13 de agosto de 2026, los protagonistas todavía no han sido anunciados oficialmente.

Eso elimina, al menos por el momento, una buena cantidad de nombres que han circulado por TikTok, X, Reddit y cuentas especializadas. Que un actor aparezca junto a Naruto en un montaje con iluminación naranja no significa que tenga contrato. Parece una obviedad. Internet obliga a escribirla.

El casting es especialmente delicado porque Lionsgate no está escogiendo solamente tres caras conocidas. Naruto, Sasuke y Sakura deben sostener una posible franquicia, crecer durante varias películas y soportar un trabajo físico considerable. El manga no tarda demasiado en poner a sus personajes a correr por árboles, lanzar kunais y recibir golpes que liquidarían la Seguridad Social de cualquier país europeo.

El Equipo 7 marcará el tono de toda la película

La química entre los tres protagonistas puede terminar siendo incluso más importante que la espectacularidad de los combates. Naruto empieza como un muchacho ruidoso y marginado; Sasuke, como el talento prodigioso atrapado dentro de una tragedia familiar; Sakura ocupa inicialmente una posición menos poderosa, aunque su evolución posterior resulta fundamental. Y detrás aparece Kakashi, todavía sin actor confirmado, como el adulto que debe convertir ese pequeño caos en un equipo.

La película tendrá que decidir cuánto material adapta. Lionsgate no ha detallado oficialmente hasta dónde llegará la historia, así que resulta prematuro asegurar qué arcos aparecerán completos o qué villanos estarán incluidos. La tentación de meter veinte personajes reconocibles en dos horas debe de estar ahí, flotando sobre alguna mesa de despacho. Precisamente por eso la poda narrativa será importante.

Hay bastante material donde cortar. El arranque de Naruto presenta Konoha, la Academia Ninja, la formación del Equipo 7 y pronto abre la puerta a misiones y amenazas de una escala mayor. Una película necesita convertir ese río de capítulos en una corriente manejable. Adaptar no consiste en copiar viñetas, sino en saber cuáles pueden desaparecer sin romper aquello que hizo memorable la historia.

¿Cuándo empieza el rodaje de Naruto?

La previsión que está cobrando fuerza coloca el inicio de la producción a comienzos o durante la primera mitad de 2027. Es un horizonte coherente con la fase actual: primero cerrar el reparto principal, después preparación física, ensayos, diseño de producción y finalmente cámaras. El casting mundial abierto este verano es, por sí solo, una señal bastante más sólida que los rumores que acompañaron al proyecto durante años.

Pero no existe todavía una fecha oficial de rodaje comunicada por Lionsgate con día y mes. Tampoco hay una fecha de estreno confirmada. Si la filmación comienza realmente en 2027, una película de estas características necesitará después una posproducción considerable: criaturas, escenarios, técnicas ninja y combates imposibles de resolver únicamente colocando ventiladores delante de los actores.

Por eso hablar de un estreno concreto sigue siendo aventurado. Una superproducción de estas características atraviesa meses de fotografía, montaje y efectos visuales antes de estar lista. Y Naruto no es precisamente una historia que pueda rodarse poniendo tres árboles de plástico delante de una pantalla verde.

Ahí aparece uno de los riesgos. El universo de Kishimoto posee una estética muy reconocible: Konoha, las bandas ninja, el chakra, el Rasengan, los clones y las invocaciones. Trasladarlo literalmente puede parecer artificial; alejarse demasiado puede provocar el efecto contrario y convertir Naruto en una película de aventuras genérica que simplemente conserva algunos nombres japoneses.

Cretton tiene una ventaja: Kishimoto está dentro de la conversación

La implicación pública de Masashi Kishimoto cambia bastante el contexto. El autor no se ha limitado a conceder educadamente su bendición desde Tokio. Desde que Cretton quedó vinculado al proyecto ha mostrado confianza en la adaptación y ha seguido de cerca su evolución. Con el proceso de casting, la película empieza a adquirir esa materialidad que durante años le faltó.

Eso no garantiza una buena adaptación —Hollywood conserva un pequeño cementerio de proyectos aprobados por sus creadores—, pero sí reduce uno de los temores habituales: que el material original sea tratado únicamente como una marca reconocible.

Naruto ofrece además una escala enorme para Lionsgate. El manga ha superado los 250 millones de ejemplares impresos en todo el mundo y pertenece a ese pequeño grupo de obras japonesas cuyos personajes son reconocibles incluso para gente que nunca ha visto un episodio completo. Naruto corriendo con los brazos hacia atrás es prácticamente patrimonio cultural de internet.

Esa popularidad tiene una cara menos cómoda. Cuanto mayor es la comunidad de seguidores, menor es el margen para improvisar con personajes, relaciones y momentos considerados esenciales. El live action deberá funcionar para el espectador que conoce cada examen Chūnin y también para quien simplemente sabe que hay un ninja vestido de naranja. Ese equilibrio suele parecer sencillo hasta que empieza el montaje.

Naruto Online también se mueve esta semana

El nombre Naruto no está circulando únicamente por la película. Naruto Online mantiene actividad esta semana con contenido y eventos temporales para sus jugadores, prolongando la presencia de la franquicia más allá del manga, el anime y el futuro largometraje.

Entre las novedades asociadas a la actualización del 13 de agosto aparece nuevo contenido jugable y una rotación de eventos que se desarrolla principalmente durante estos días de agosto. La estructura mantiene la fórmula habitual de Naruto Online: recompensas por actividad, personajes y fragmentos, misiones específicas y eventos limitados que van entrando y saliendo del juego.

Puede parecer un movimiento menor al lado de una producción de Hollywood, y lo es. Pero ayuda a explicar por qué Naruto concentra búsquedas desde varios frentes al mismo tiempo. La franquicia no depende de una única novedad: continúa alimentándose mediante videojuegos, productos derivados, aniversarios, reediciones y, por supuesto, la expectativa del live action.

Esa capacidad para permanecer visible décadas después del comienzo del manga es precisamente lo que Lionsgate pretende aprovechar. Hay generaciones que conocieron a Naruto en televisión y otras que llegaron después mediante plataformas, videojuegos o redes sociales. El personaje no necesita ser presentado desde cero. El problema será convencer a todos de que su salto a carne y hueso tenía sentido.

El gran reto: conseguir que Konoha parezca un lugar real

La situación del live action es bastante más clara que hace unos años. La película existe, Lionsgate la está preparando, Cretton continúa al frente y el casting mundial del Equipo 7 está en marcha. El rodaje apunta a 2027, pero todavía no hay fecha oficial de estreno ni reparto principal anunciado.

Lo siguiente será decisivo. Encontrar a Naruto no consiste solamente en escoger a alguien capaz de ponerse una chaqueta naranja sin que parezca Carnaval. Hay que construir a un chico insoportable durante cinco minutos y entrañable durante dos horas; hacer creíble la frialdad de Sasuke sin convertirlo en una estatua; dar espacio a Sakura y conseguir que Konoha tenga polvo, madera, comida, ruido y peligro. Vida.

También habrá que resolver algo particularmente ingrato para cualquier adaptación de anime: qué hacer con aquello que sobre el papel funciona porque el lector acepta sus reglas sin discutirlas. Los peinados imposibles, los gestos exagerados, los ataques gritados en mitad del combate. En imagen real, la frontera entre lo épico y lo involuntariamente cómico puede tener el grosor de un kunai.

El proyecto lleva demasiado tiempo circulando como para que los seguidores se entusiasmen únicamente porque Hollywood diga que sigue vivo. Esta vez, sin embargo, hay algo diferente: ya se están buscando los rostros del Equipo 7 y existe un horizonte de producción. El live action de Naruto ha pasado, por fin, de la carpeta de proyectos eternos a una fase en la que las decisiones empiezan a tener nombres y calendario.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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