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¿Qué gana Marc Márquez al renovar con Ducati en MotoGP hasta 2028?

Marc Márquez seguirá en Ducati hasta 2028, una renovación que asegura estabilidad y abre un gran desafío ante la nueva era técnica de MotoGP.

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Marc Marquez con Ducati hasta 2028

Resumen

  • Marc Márquez seguirá en Ducati durante las temporadas 2027 y 2028
  • El acuerdo da estabilidad al campeón ante el gran cambio técnico de MotoGP
  • La nueva era traerá motores de 850 cc, menos aerodinámica y neumáticos Pirelli

Marc Márquez seguirá vestido de rojo. Ducati ha renovado al piloto español durante dos temporadas más, de modo que permanecerá en el equipo oficial de Borgo Panigale en 2027 y 2028. Su contrato actual terminaba al acabar 2026; el nuevo acuerdo prolonga la relación hasta que el campeón de Cervera tenga 35 años.

La firma asegura a Ducati mucho más que un nombre monumental para el cartel. La fábrica italiana conserva al vigente campeón de MotoGP durante el gran cambio reglamentario de 2027, mientras Márquez obtiene lo que buscaba: una estructura competitiva, continuidad técnica y la tranquilidad suficiente para concentrarse en correr. Traducido del idioma solemne de los comunicados: separarse habría sido un negocio bastante peor para ambos.

“Soy rojo”, proclamó Márquez al anunciar su decisión. La frase cabe en una camiseta, pero resume un recorrido menos sencillo de lo que parece. El español llegó al universo Ducati en 2024 después de abandonar Honda, renunciar a comodidades económicas y aceptar una moto del equipo Gresini para comprobar si todavía podía competir en la zona donde el aire se vuelve más fino. Podía. Un año después ascendió al equipo oficial y recuperó el título mundial.

Ducati asegura a Márquez hasta 2028

La renovación incluye las temporadas 2027 y 2028, por lo que el piloto disputará al menos cinco campañas consecutivas con motos Ducati: una con Gresini y cuatro dentro del conjunto oficial, desde 2025 hasta el final del nuevo contrato.

No es un detalle menor. Márquez construyó la primera parte de su carrera alrededor de Honda, con la que ganó seis títulos de MotoGP entre 2013 y 2019. Después llegaron la grave lesión del brazo derecho, las operaciones, las recaídas y una moto incapaz de acompañar su recuperación. Su salida, al finalizar 2023, parecía casi una fuga hacia terreno desconocido.

Ducati se convirtió en el camino de regreso. La Desmosedici le permitió volver a ganar carreras en 2024 y le abrió la puerta del box oficial para 2025, temporada en la que conquistó su noveno campeonato mundial, el séptimo en la categoría reina. El experimento dejó de serlo muy pronto.

Para la marca italiana, mantener al número 93 significa conservar al piloto que ha demostrado saber ganar con distintas generaciones de motos, soportar la presión y leer una carrera cuando todo sucede a más de 300 kilómetros por hora. Para Márquez, continuar evita otra mudanza técnica en la etapa final de su trayectoria. A ciertas alturas, aprender una moto desde cero puede resultar tan incómodo como estrenar botas bajo la lluvia.

Por qué el acuerdo llega ahora

La renovación se ha anunciado después de dos victorias consecutivas, en Balaton Park y Brno, que han devuelto a Márquez al centro de la pelea por el Mundial de 2026. En Hungría alcanzó, además, su victoria número 100 contando todas las categorías del campeonato.

El momento importa. Su inicio de temporada había quedado condicionado por las lesiones, pero la recuperación deportiva ha despejado parte de las dudas. Tras vencer en la República Checa, redujo a 40 puntos su desventaja respecto al líder, Marco Bezzecchi. Sigue por detrás; ya no está lejos. El campeonato todavía conserva muchas curvas y alguna trampa escondida bajo el piano.

Ducati, mientras tanto, evita que el futuro de su principal referencia se convierta en una novela semanal dentro del paddock. En MotoGP, cada silencio contractual produce media docena de rumores, tres supuestas ofertas y un desfile de personas que aseguran conocer al primo del representante. La firma pone orden antes del cambio de era.

El título de 2025 cambió la relación

Márquez ha explicado que eligió Ducati porque consideraba su proyecto como el más competitivo. La fábrica creyó en él cuando su estado físico todavía planteaba interrogantes y la colaboración terminó produciendo un título en su primera temporada dentro del equipo oficial.

Ese campeonato alteró el equilibrio. Ya no se trataba de un piloto buscando refugio en la mejor moto de la parrilla, simplificación que acompañó su llegada, sino de una alianza capaz de ganar inmediatamente. Márquez aportó velocidad, experiencia y una intensidad competitiva que no suele admitir medias tintas; Ducati puso una Desmosedici adaptable, un equipo sólido y una organización acostumbrada a trabajar bajo presión.

La confianza, palabra bastante manoseada en el deporte, aquí tiene una traducción concreta. Ducati respetó los plazos del piloto antes de cerrar el acuerdo. Márquez, por su parte, ha elegido permanecer incluso sabiendo que en 2027 nadie puede garantizar qué fabricante tendrá la moto dominante.

El núcleo de la decisión está en el método de trabajo. La estructura dirigida técnicamente por Gigi Dall’Igna ha marcado el desarrollo reciente de MotoGP, especialmente en aerodinámica, electrónica, sistemas de altura y aprovechamiento de la potencia.

Márquez ya conoce a los ingenieros, la forma de analizar los datos y las reacciones de la moto. También sabe que Ducati escucha sus indicaciones sin construir el proyecto exclusivamente alrededor de ellas. Ese equilibrio técnico resulta valioso: un campeón necesita influencia, pero una fábrica no puede convertirse en el salón de su casa.

El acuerdo ofrece estabilidad en ambos sentidos. Márquez evita empezar otra relación desde una hoja en blanco y Ducati mantiene un piloto capaz de guiar el desarrollo sin perder de vista el cronómetro. La experiencia será especialmente relevante cuando llegue la moto de 2027, que se parecerá a la actual lo justo para que las comparaciones tengan fecha de caducidad.

La renovación cruza la frontera de 2027

El contrato no abarca dos campañas ordinarias. En 2027, MotoGP estrenará un reglamento técnico que reducirá la cilindrada de 1.000 a 850 centímetros cúbicos, limitará la aerodinámica y eliminará los dispositivos que modifican la altura de la moto durante las salidas y la marcha.

También cambiará el proveedor de neumáticos, con la entrada de Pirelli en sustitución de Michelin. La combinación obligará a fabricantes y pilotos a revisar referencias construidas durante años: frenadas, aceleración, reparto de pesos, temperatura de las gomas y entrega de potencia. Será otro idioma, aunque conserve algunas palabras conocidas.

Una moto nueva y un examen distinto

La reducción de cilindrada pretende contener la velocidad máxima, mejorar la eficiencia y facilitar carreras con más adelantamientos. La desaparición de los sistemas de altura devolverá parte del control de las salidas y aceleraciones al piloto, mientras una aerodinámica menos invasiva debería reducir las turbulencias que dificultan seguir de cerca a otra moto.

Ese escenario puede favorecer algunas cualidades de Márquez: capacidad de adaptación, frenada agresiva, lectura del límite delantero y facilidad para improvisar cuando la moto se mueve. Nada garantiza, sin embargo, que la futura Ducati conserve la superioridad técnica mostrada durante buena parte de la era de los 1.000 cc.

Ahí está el riesgo asumido por el español. No ha firmado por una máquina ya ganadora, sino por la organización que considera más preparada para construirla. La renovación es una apuesta por Ducati, no únicamente por la Desmosedici que conoce.

Qué cambia en el mercado y en el box rojo

La continuidad de Márquez fija una de las piezas más valiosas del mercado de pilotos para 2027. El resto de fabricantes pierde una opción difícilmente reemplazable y Ducati puede ordenar su proyecto alrededor de una referencia deportiva estable.

Queda por definir completamente el reparto de fuerzas dentro del equipo oficial y el papel de los demás pilotos vinculados a la marca. La permanencia del campeón eleva el listón para cualquiera que comparta el garaje: el compañero tendrá acceso al mismo material, pero también vivirá bajo una comparación constante con uno de los competidores más feroces de la historia reciente.

Márquez tampoco recibe un cheque en blanco deportivo. Tendrá que conservar la velocidad, gestionar un cuerpo castigado por años de caídas y adaptarse a una generación de rivales que ya no lo contempla como una figura inalcanzable. Marco Bezzecchi, Pedro Acosta y Jorge Martín, entre otros nombres, han demostrado que la parrilla no espera a nadie. Ni siquiera a una leyenda.

El piloto español continuará compitiendo porque, según sus propias palabras, todavía ama este deporte y conserva objetivos más ambiciosos. No ha concretado cuáles. En su caso, tampoco hace mucha falta: cada campeonato añade una línea a la comparación histórica con los grandes campeones y cada victoria prolonga una carrera que estuvo cerca de romperse mucho antes de tiempo.

El rojo ya no es una apuesta

Marc Márquez llegó a Ducati buscando comprobar si seguía siendo capaz de ganar. Encontró una moto competitiva, recuperó el campeonato y terminó convirtiéndose en el centro del proyecto oficial. La renovación hasta 2028 confirma que aquella decisión no fue un paréntesis, sino el comienzo de la segunda gran etapa de su carrera.

Ducati retiene al campeón para afrontar la transformación más profunda de MotoGP en años. Márquez conserva el entorno que le devolvió la victoria y acepta el desafío de desarrollar una motocicleta completamente nueva. Los dos obtienen estabilidad; ninguno compra certezas.

Eso último importa. En las carreras, los contratos aseguran el asiento, no los resultados. El futuro será rojo durante dos temporadas más, sí, pero habrá que pintarlo cada domingo.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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