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Naturaleza

¿Qué ocurre en Japón con el tifón Dolphin y la evacuación de 5.000?

Japón evacua a más de 5.000 personas ante el tifón Dolphin, que cancela cientos de vuelos y amenaza Kagoshima y Okinawa con fuertes lluvias.

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Japón ha ordenado la evacuación de más de 5.000 personas en la prefectura de Kagoshima, al sur del país, ante la aproximación del tifón Dolphin. La tormenta avanza hacia las islas de Okinawa y Amami con ráfagas de hasta 216 kilómetros por hora, fuerte oleaje y lluvias que pueden prolongarse durante buena parte del fin de semana.

La emergencia ya no se mide solo en mapas meteorológicos. Las principales aerolíneas japonesas han cancelado cientos de vuelos, numerosos servicios locales han quedado suspendidos y las autoridades piden abandonar las áreas expuestas antes de que el viento convierta cualquier desplazamiento en una maniobra peligrosa. Dolphin ha perdido algo de intensidad, sí, pero continúa siendo un tifón grande y fuerte. En meteorología, como en política, rebajar un adjetivo no siempre arregla el problema.

A las 12.00 horas del jueves 6 de agosto en Japón, el centro del ciclón se encontraba aproximadamente 210 kilómetros al este de Minamidaitō, desplazándose hacia el oeste a unos 20 kilómetros por hora. Su presión central era de 950 hectopascales, con vientos sostenidos de 144 kilómetros por hora y ráfagas que podían alcanzar los 216.

Kagoshima activa la evacuación antes del peor tramo

La orden afecta a más de 5.000 habitantes de Kagoshima, una prefectura formada por el extremo meridional de la isla de Kyūshū y varias cadenas insulares que se extienden hacia Okinawa. Es un territorio hermoso y vulnerable: costas abiertas, comunidades pequeñas, laderas empinadas y carreteras que, bajo una lluvia persistente, pueden quedar cortadas con rapidez.

El objetivo es trasladar a la población mientras todavía existen condiciones razonables para hacerlo. Una evacuación temprana puede parecer excesiva cuando fuera apenas caen unas gotas, pero esperar a que las ventanas tiemblen y las calles parezcan ríos no es valentía. Es llegar tarde. Las autoridades japonesas mantienen bajo vigilancia el riesgo de deslizamientos de tierra, inundaciones en zonas bajas, crecidas de ríos, marejada ciclónica y daños provocados por el viento.

La situación resulta especialmente delicada en Amami, donde se prevén varios días de temporal. La humedad transportada por Dolphin también puede descargar lluvias intensas sobre las vertientes orientales de las montañas de Kyūshū, incluso en lugares alejados del ojo del tifón. El ciclón no necesita pasar exactamente por encima para hacerse notar; su campo de viento es enorme, una sábana húmeda tendida sobre cientos de kilómetros.

Dolphin pierde fuerza, pero mantiene su capacidad destructiva

Dolphin llegó a alcanzar la categoría de supertifón durante su largo recorrido por el Pacífico. En los últimos días se ha debilitado, aunque el término puede resultar engañoso para quien contemple una cifra de 950 hectopascales y piense que lo peor ha quedado atrás.

La clasificación japonesa lo sitúa como un tifón fuerte, con vientos máximos sostenidos de unos 40 metros por segundo. Su zona de vientos de temporal se extiende hasta 700 kilómetros al norte del centro y unos 500 kilómetros al sur. Esa amplitud explica por qué las consecuencias pueden comenzar muchas horas antes de la aproximación máxima y continuar cuando el núcleo ya se haya alejado.

Okinawa y Amami afrontan viento, lluvia y mar gruesa

La previsión sitúa a Dolphin muy cerca de las islas Daitō durante el jueves y próximo a Okinawa y Amami el viernes. Para la mañana del día 7, el centro podría encontrarse cerca de Okinoerabu, dentro del archipiélago de Amami, todavía con ráfagas superiores a los 190 kilómetros por hora.

El movimiento relativamente lento del sistema agrava la situación. Un tifón rápido golpea y se marcha; uno que reduce la velocidad insiste. El viento castiga durante más tiempo, las lluvias se acumulan y el mar continúa empujando contra costas, puertos y defensas. Se contemplan olas de hasta 10 metros en Amami y de alrededor de ocho metros en sectores de Kagoshima, acompañadas de mar de fondo.

La lluvia puede convertirse en el peligro más persistente

El viento suele ofrecer las imágenes más aparatosas —árboles doblados, persianas agitadas, paraguas convertidos en chatarra—, pero el agua puede causar daños más silenciosos y duraderos. Varios días de precipitaciones elevan el riesgo de corrimientos de tierra, anegan carreteras y saturan terrenos que parecían firmes unas horas antes.

En el sur de Kyūshū y Amami se esperan episodios de lluvia intensa desde el viernes, con especial atención a las zonas montañosas y a las cuencas pequeñas. También preocupa la marejada ciclónica, porque la combinación de oleaje, viento y pleamar puede provocar inundaciones costeras aunque la trayectoria central cambie ligeramente. Unos pocos kilómetros en el mapa pueden separar un temporal severo de una situación crítica.

Más de 600 vuelos cancelados y miles de viajeros afectados

El transporte aéreo ha sido uno de los primeros sectores en asumir el golpe. Las cancelaciones previstas hasta el domingo superan los 600 vuelos y pueden afectar a unas 86.400 personas, principalmente pasajeros de Japan Airlines y All Nippon Airways. Las conexiones con Okinawa concentran buena parte de las suspensiones.

Las aerolíneas han eliminado numerosos servicios con origen o destino en Naha, Miyako e Ishigaki, mientras otras compañías asiáticas han reajustado sus rutas regionales. No se trata únicamente del viento en pleno vuelo. Los fuertes vientos laterales pueden impedir operaciones seguras en las pistas, complicar el trabajo en tierra y convertir cada aproximación en una apuesta que ninguna compañía sensata desea asumir.

En Amami, la vida cotidiana también se ha ido apagando por prevención. El ayuntamiento ha anunciado cierres de instalaciones deportivas, centros públicos, guarderías y dependencias municipales. Los autobuses urbanos quedarán suspendidos durante el viernes, al igual que distintos servicios de transporte local, mientras la recogida de residuos y varias actividades públicas han sido canceladas o aplazadas. La ciudad se recoge antes de la tormenta: persianas abajo, barcos amarrados y calles que van perdiendo ruido.

La trayectoria lleva a Dolphin hacia el mar de China Oriental

Después de atravesar el entorno de las islas Ryūkyū, Dolphin debería continuar hacia el mar de China Oriental. La previsión mantiene un desplazamiento general hacia el oeste y el noroeste, aunque el ciclón podría reducir su velocidad durante el fin de semana, aumentando la incertidumbre sobre su recorrido posterior.

China observa también su evolución. La costa oriental podría recibir lluvias intensas, oleaje y fuertes vientos cuando el sistema abandone las aguas japonesas. Las autoridades chinas han comenzado preparativos y evacuaciones preventivas en las áreas potencialmente expuestas, mientras Taiwán vigila las precipitaciones y el mar agitado en sus regiones septentrionales y orientales.

El nombre Dolphin procede de Hong Kong y alude al delfín blanco chino. Los tifones del Pacífico noroccidental no reciben necesariamente nombres de personas: la lista regional incluye animales, plantas, lugares y elementos culturales aportados por los territorios miembros del comité internacional correspondiente. Un nombre amable para una masa de nubes que, vista desde tierra, tiene poco de simpática.

La prudencia pesa más que el parte de daños

El episodio entra en su fase más delicada con Okinawa, Amami y Kagoshima como principales áreas bajo vigilancia. La trayectoria exacta aún puede variar, pero los riesgos inmediatos están claros: violentas ráfagas, olas muy altas, lluvias prolongadas, deslizamientos y una interrupción extensa del transporte.

La evacuación de más de 5.000 personas no significa que todas las viviendas vayan a resultar dañadas. Significa que las autoridades no quieren comprobarlo con sus habitantes dentro. Japón ha aprendido, a fuerza de terremotos, tsunamis y tifones, que la prevención parece exagerada hasta el minuto en que deja de serlo.

Dolphin seguirá avanzando hacia el oeste durante las próximas horas. El dato decisivo no será únicamente dónde pase su ojo, sino cuánto tiempo mantenga bajo el temporal a las islas del sur. La lentitud del tifón, más que su etiqueta, puede terminar marcando la magnitud real de este episodio.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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