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Naturaleza

¿Dónde golpeará el huracán Polo y qué zonas de México están en alerta?

El huracán Polo se dirige hacia Baja California Sur y Sonora con lluvias torrenciales, fuertes vientos, oleaje peligroso y riesgo de inundaciones.

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el huracán Polo entre México y EE.UU.

Imagen: NOAA / GOES-19 Satellite / Wikimedia Commons, dominio público

Resumen

  • Polo amenaza Baja California Sur antes de avanzar hacia Sonora
  • Las lluvias pueden dejar hasta 250 mm y provocar inundaciones
  • La humedad del ciclón podría alcanzar Nuevo México, en EE.UU.

El huracán Polo ha empezado a perder parte de la fuerza extraordinaria que alcanzó sobre el Pacífico, pero eso no significa que el peligro haya pasado. Tras permanecer más de 48 horas no consecutivas en categoría 5, el ciclón bajó este sábado a categoría 4 y se dirige hacia el noroeste de México, donde el escenario previsto dibuja algo poco habitual: un posible primer impacto en Baja California Sur y, después de atravesar el golfo de California, una segunda entrada en Sonora.

La previsión sitúa el momento más delicado entre el lunes y el martes. Polo podría alcanzar la zona central de Baja California Sur el lunes como huracán de categoría 1 o 2, cruzar después hacia el golfo de California y llegar a Sonora el martes, probablemente debilitado a tormenta tropical. El viento será solo una parte del problema. Las lluvias asociadas al sistema pueden extenderse mucho más allá de su centro y alcanzar incluso Nuevo México, en Estados Unidos.

Polo apunta a Baja California Sur antes de girar hacia Sonora

A media mañana del sábado, Polo se encontraba aproximadamente a 585 kilómetros al sur-suroeste de Cabo San Lucas, con vientos máximos sostenidos próximos a los 250 kilómetros por hora, rachas de hasta 305 km/h y desplazamiento hacia el oeste-noroeste a unos 15 km/h.

La trayectoria prevista lleva al ciclón a aproximarse progresivamente a la península de Baja California durante el fin de semana. El giro posterior hacia el norte y noreste resulta especialmente importante: en lugar de continuar alejándose mar adentro, Polo podría atravesar una franja de la península y entrar después en el golfo de California.

El lunes aparece, por tanto, como la jornada más complicada para Baja California Sur. Las previsiones contemplan lluvias torrenciales, vientos sostenidos de entre 150 y 170 km/h, rachas que podrían rondar los 200 km/h y un mar muy alterado, con olas de entre ocho y diez metros en las zonas más expuestas.

El segundo impacto llegaría por Sonora

Una vez sobre tierra, el relieve y la pérdida de contacto con las aguas cálidas deberían debilitar considerablemente al huracán. Pero Polo podría sobrevivir al cruce de la península, recuperar el golfo de California y continuar hacia Sonora.

Para el martes, el escenario manejado por los meteorólogos contempla la llegada del sistema convertido en tormenta tropical. Eso no equivale precisamente a una lluvia de verano. En la costa y el sur de Sonora podrían registrarse vientos sostenidos de entre 120 y 130 km/h, con rachas superiores, mientras el golfo permanecería sometido a oleaje de varios metros.

El peligro tampoco termina donde pasa el ojo. En terrenos secos o montañosos, cantidades muy elevadas de agua descargadas en pocas horas pueden provocar avenidas repentinas, desbordamientos de arroyos y corrientes violentas incluso lejos de la costa.

Hasta 250 milímetros de lluvia en las zonas más expuestas

Entre el 26 y el 29 de septiembre, los acumulados previstos pueden alcanzar entre 150 y 250 milímetros en sectores de Baja California Sur y Sonora. En Sinaloa, Chihuahua y Durango se manejan cantidades de entre 75 y 150 milímetros.

Es mucha agua. Para hacerse una idea, 200 milímetros equivalen a unos 200 litros por metro cuadrado. Cuando esa cantidad cae sobre terrenos incapaces de absorberla con rapidez, el agua busca salida por carreteras, barrancos y cauces normalmente secos. Y ahí empiezan los problemas serios.

El riesgo no depende únicamente del total acumulado. Una tormenta capaz de descargar una gran cantidad de precipitación en una hora puede resultar más dañina que varios días de lluvia moderada. De ahí la atención especial sobre las sierras y zonas bajas del noroeste mexicano, donde las escorrentías pueden crecer con enorme rapidez.

Las lluvias podrían cruzar la frontera con Estados Unidos

Polo tiene, además, compañía meteorológica. Odalys, otro ciclón activo en el Pacífico, permanece suficientemente alejado como para no producir una fusión entre ambos sistemas, pero su humedad puede incorporarse a la extensa circulación atmosférica asociada a Polo.

Ese aporte de vapor de agua ayudará a alimentar las precipitaciones sobre el norte de México. Parte de esa humedad podría avanzar después hacia el suroeste de Estados Unidos, especialmente hacia Nuevo México.

Aquí está una de las peculiaridades del episodio: el mapa de lluvias puede terminar siendo mucho mayor que el del propio ciclón. Un huracán es una maquinaria atmosférica gigantesca; sus efectos no respetan la línea estrecha que aparece dibujada como trayectoria prevista.

El falso temor a un «superhuracán» por varios ciclones

La coincidencia de Polo, Odalys y otros sistemas tropicales sobre el Pacífico ha alimentado una idea bastante más espectacular que científica: la posibilidad de que varios huracanes terminen fusionándose y formen una especie de «superhuracán».

Los meteorólogos mexicanos han descartado ese escenario.

Existe un fenómeno real llamado efecto Fujiwhara, que aparece cuando dos ciclones están lo bastante próximos como para comenzar a girar alrededor de un punto común. Dependiendo de su tamaño, distancia y fuerza, uno puede alterar la trayectoria del otro e incluso llegar a absorberlo en determinadas circunstancias.

No es lo que se espera con Polo y Odalys. En este caso, la influencia relevante será fundamentalmente el transporte de humedad, no una unión de ambos ciclones. Menos cinematográfico, sí; meteorológicamente, bastante más importante para calcular dónde puede llover con mayor intensidad.

Un huracán que ya ha dejado registros excepcionales

Aunque Polo haya descendido de categoría, su evolución ya ocupa un lugar singular dentro de la temporada ciclónica del Pacífico oriental. El sistema acumuló más de 48 horas no consecutivas como categoría 5, un comportamiento extraordinario por duración e intensidad.

Según los datos meteorológicos disponibles, Polo llegó a situarse entre los ciclones más extremos observados en esta cuenca. Ha sido señalado como el segundo más intenso por presión mínima, solo por detrás de Patricia, el devastador huracán de 2015, y también entre los primeros registros por velocidad máxima del viento e intensificación rápida.

En uno de sus momentos de mayor fuerza, Polo alcanzó vientos sostenidos estimados alrededor de 290 km/h. Pasó de tormenta tropical a gran huracán con una velocidad poco frecuente, alimentado por unas condiciones oceánicas y atmosféricas excepcionalmente favorables.

Que ahora se debilite es la evolución esperada al aproximarse a condiciones menos propicias y, sobre todo, a tierra. Pero hay una trampa habitual en la escala Saffir-Simpson: mide básicamente la velocidad sostenida del viento. No mide directamente el riesgo de inundaciones, ni la cantidad de lluvia, ni la peligrosidad del oleaje.

Oleaje, marejada e inundaciones: el peligro más allá del viento

La llegada de Polo a Baja California Sur podría coincidir con una marejada ciclónica, una subida anormal del nivel del mar provocada por el viento y la baja presión del sistema. Las previsiones manejan incrementos de aproximadamente uno a 1,5 metros en algunos puntos, a los que habría que sumar el efecto del oleaje.

Con olas que podrían alcanzar los ocho o diez metros frente a determinadas zonas costeras, el escenario cambia rápidamente incluso antes de que llegue el centro del ciclón. Las playas dejan de ser el lugar desde el que mirar la tormenta —una tentación tan antigua como poco sensata— y pasan a convertirse en áreas expuestas a corrientes, golpes de mar e inundaciones costeras.

México ha preparado 554 refugios temporales distribuidos entre Baja California Sur, Sonora, Chihuahua y Sinaloa, mientras Protección Civil, Conagua y otras instituciones mantienen desplegados equipos y personal ante posibles inundaciones, cortes de comunicaciones y daños en infraestructuras.

La trayectoria aún puede cambiar

Los pronósticos de huracanes han mejorado muchísimo, pero una trayectoria prevista con varios días de antelación nunca es una vía de tren. Basta una variación relativamente pequeña en las corrientes atmosféricas que conducen al ciclón para desplazar decenas de kilómetros el lugar del impacto.

También puede cambiar la intensidad con la que Polo llegue a tierra. Los ciclos internos del huracán, la temperatura del agua, el viento en diferentes capas de la atmósfera y el contacto con el relieve modificarán su estructura e intensidad durante las próximas horas.

Por eso, más que fijarse exclusivamente en el punto exacto donde aparece dibujado el centro, importa observar todo el corredor de riesgo. Las bandas de lluvia, el viento y el oleaje pueden afectar regiones bastante alejadas del ojo.

De Baja California Sur a Nuevo México, una amenaza de agua

Polo ya no conserva la categoría 5 que lo convirtió durante días en uno de los huracanes más poderosos del Pacífico oriental, pero sigue siendo un ciclón mayor capaz de dejar efectos graves. El escenario previsto concentra primero la amenaza sobre Baja California Sur, desplaza después el riesgo hacia Sonora y prolonga las lluvias sobre Sinaloa, Chihuahua y Durango.

Más al norte, la humedad puede atravesar la frontera y alcanzar el suroeste estadounidense. Es, en realidad, la imagen más clara de este episodio: un ciclón cuyo peligro no termina en la costa ni en el lugar donde toque tierra.

El viento irá perdiendo fuerza. El agua, en cambio, puede seguir viajando cientos de kilómetros tierra adentro. Y en Polo, precisamente, la lluvia puede terminar siendo tan decisiva como el propio huracán.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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