Tecnología
¿Por qué HP y Dell apagan HEVC en sus portátiles?
HP y Dell han empezado a vender varios modelos de portátil con la aceleración por hardware del códec H.265/HEVC desactivada. La decisión, que no afecta a toda su oferta, responde a un motivo contable: evitar el pago de regalías por dispositivo a los consorcios que gestionan las patentes de HEVC.

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HP y Dell desactivan la aceleración HEVC en portátiles para ahorrar licencias: impacto en 4K/HDR, batería y alternativas como AV1 en Windows.
HP y Dell han empezado a vender varios modelos de portátil con la aceleración por hardware del códec H.265/HEVC desactivada. La decisión, que no afecta a toda su oferta, responde a un motivo contable: evitar el pago de regalías por dispositivo a los consorcios que gestionan las patentes de HEVC. El efecto es inmediato en quienes consumen vídeo de alta resolución o editan clips del móvil: la reproducción pasa a depender de la CPU, aumenta el consumo energético y pueden aparecer tirones con bitrates altos, especialmente en 4K y HDR. El chip sabe hacerlo, pero el sistema no le deja.
No se trata de un recorte de capacidades de Intel o AMD. Los procesadores mantienen el motor de decodificación HEVC en el propio silicio. Lo que cambia es la política del fabricante del equipo (el OEM): en algunas configuraciones, sobre todo gamas de entrada y modelos profesionales básicos, HP y Dell optan por no exponer esa función a Windows a través de controladores o firmware. En sus líneas “premium” —pantallas 4K, GPU dedicada, paquetes multimedia y licencias específicas— la aceleración HEVC sigue presente. La foto, por tanto, no es blanco o negro: hay series afectadas, otras no, y matices según mercado y configuración.
Qué han hecho exactamente HP y Dell
HP introdujo una nota explícita en fichas técnicas de varias series recientes, especialmente las G11 de sus familias ProBook y EliteBook. En esos documentos, en el apartado de especificaciones o notas al pie, se indica que la aceleración de hardware para H.265/HEVC está desactivada en la plataforma. La compañía acota el cambio a modelos concretos y a partir de un determinado año de fabricación, con impacto mayor en configuraciones orientadas a empresa donde el vídeo 4K no es el centro del uso diario.
Dell adopta un enfoque por segmentación. La firma mantiene HEVC en equipos “premium” o en “algunos modelos estándar” con pantalla 4K, GPU dedicada, compatibilidad HDR/Dolby Vision o software multimedia integrado. En portátiles básicos, HEVC “no viene incluido” y se remite a la extensión HEVC de la Microsoft Store para reproducir archivos o streams en ese formato. Ese matiz es clave: la extensión habilita el códec en el sistema, pero no reactiva la decodificación por hardware si el equipo la tiene bloqueada a nivel de controlador o firmware. En ese caso, la reproducción se hará por software, con impacto en batería y rendimiento.
Ambos fabricantes subrayan que no todos sus portátiles están afectados y que la experiencia final depende de la configuración concreta: tipo de pantalla, gráfica, paquete de software y región. En la práctica, el patrón se repite: las gamas con márgenes más ajustados son las que prescinden de HEVC por hardware para reducir costes recurrentes.
La pieza que faltaba: cuánto cuestan las licencias de HEVC
HEVC (High Efficiency Video Coding) es un estándar eficiente y ampliamente implantado en cámaras, móviles, televisores y plataformas de streaming. Su compresión reduce tamaño de archivo en torno a un 25–50% frente a H.264/AVC para niveles de calidad comparables. El reverso es conocido: patentes fragmentadas entre varios “pools” (agrupaciones de titulares de patentes) con tarifas propias. Históricamente, el ecosistema ha pivotado sobre MPEG LA (hoy Via Licensing Alliance) y Access Advance (antes HEVC Advance), a los que se sumaron otros grupos en distintas etapas. La estructura incluye pago por dispositivo (licencia a fabricantes de hardware y software), con umbrales, techos y condiciones que varían por pool, por volumen y por categoría de producto.
Ese marco, asumible en equipos de precio alto, se vuelve sensible en portátiles que se venden por millones con márgenes estrechos. Un cambio aparentemente menor en tarifas —por ejemplo, un incremento de dos dígitos para nuevos licenciatarios a partir de 1 de enero de 2026 anunciado por uno de los principales pools— puede convertir una función que el chip trae de serie en un coste fijo que el OEM decide no asumir en ciertas gamas. Si multiplicas céntimos por millones de unidades, la ecuación explica la decisión: desactivar HEVC en configuraciones básicas hoy ahorra millones al año y evita compromisos de licencia plurianual.
La alternativa no es gratuita, ni técnica ni comercialmente. Desactivar HEVC implica renunciar a vender el portátil como “4K/HDR-ready” en ciertos contextos, asumir que una parte del público notará autonomía menor y más ruido al reproducir vídeo moderno y, en algunos escenarios, lidiar con limitaciones de calidad en herramientas y plataformas que siguen apoyándose en H.265. Ese es el coste en reputación y soporte posventa que cada fabricante está dispuesto a gestionar.
Qué cambia en el uso real: streaming, edición y batería
El impacto se nota en tres frentes. Primero, streaming. En Windows, la reproducción 4K/HDR en servicios como Netflix depende de una cadena de requisitos que incluye hardware compatible, soporte del códec en el sistema y DRM válido. El HEVC forma parte de esa llave en múltiples combinaciones de aplicación y navegador. Cuando el portátil bloquea la aceleración y el usuario no tiene la extensión de software, el servicio puede limitar la resolución o forzar decodificación por software, con caída de autonomía. En plataformas donde AV1 ya se ha desplegado, la falta de HEVC cuenta menos; donde H.265 sigue siendo la corriente principal, sí cuenta.
Segundo, edición y reproducción local. La mayoría de móviles de gama media y alta —iPhone desde iOS 11 y numerosos Android— graban en HEVC por defecto o como opción prioritaria para ahorrar espacio con calidad alta. Importar esos clips a un portátil afectado significa que cada previsualización en el editor, cada scrub en la línea de tiempo y cada exportación dependen mucho más de la CPU. Se puede trabajar, pero con ventiladores activos antes de lo normal y menos horas lejos del enchufe en sesiones largas.
Tercero, autonomía. La decodificación de vídeo es una de las tareas donde la aceleración por hardware marca diferencia. Un flujo 4K/60 con alto bitrate, en manos del motor dedicado del chip, mantiene consumos moderados. En manos de la CPU, añade varios vatios sostenidos de carga. Un viaje en tren viendo capítulos en 4K puede pasar de terminar con batería de sobra a llegar al límite.
Conviene precisar también qué no cambia. YouTube en PC utiliza VP9 o AV1, por lo que la desactivación de HEVC no afecta a su reproducción. Los juegos y la mayoría de videollamadas no dependen de H.265 (usan otras rutas y bitrates). Quien trabaja con H.264/AVC o consume mayoritariamente 1080p probablemente no notará un impacto serio más allá de casos puntuales.
Cómo identificar si tu equipo está afectado
No hace falta desmontar nada. El rastro está en la documentación oficial del modelo y, a menudo, en el apdo. de notas de la ficha técnica en PDF. HP lo formula de manera literal en varias referencias de ProBook y EliteBook G11, con menciones a “aceleración de hardware para H.265/HEVC desactivada”. Si el equipo pertenece a esas familias y generación, conviene comprobar la ficha concreta del SKU que se vende en tu país, porque hay variaciones por región y canal de distribución.
En Dell, el aviso no siempre figura en la página de producto, pero la compañía detalla en documentos de soporte que no todos los modelos incorporan HEVC, y que en ciertos equipos básicos se requiere la compra de la extensión HEVC en la Microsoft Store para reproducir vídeos en ese formato. Ese remedio, insistimos, no garantiza la aceleración por hardware: si el bloqueo está a nivel de controlador u oculto en firmware, la extensión proporcionará el códec, pero la decodificación seguirá recayendo en software.
Hay comprobaciones prácticas. Un archivo local .mp4 o .mov grabado en HEVC por un móvil reciente es una buena prueba: si al abrirlo el uso de CPU se dispara, el ventilador entra temprano y la reproducción a 60 fps no es estable, es probable que no tengas aceleración activa. En Windows, herramientas como Administrador de tareas permiten observar si el proceso de vídeo descansa en la gráfica integrada con motores “Video Decode” o si todo el trabajo se acumula en CPU.
Qué soluciones existen (y qué límites tienen)
Primero, controladores “limpios”. En algunos casos, instalar los drivers genéricos de Intel o AMD en lugar del paquete del OEM reactiva HEVC si el bloqueo era una simple omisión en el controlador personalizado del fabricante del portátil. No hay garantías y no es una solución “oficial”. Podrías perder ajustes finos, perfiles térmicos o personalizaciones que el OEM introduce para su chasis. Aun así, es una vía que funciona en ciertos modelos.
Segundo, extensión HEVC de Microsoft Store. Es útil cuando no hay códec en el sistema. Permite abrir y reproducir archivos H.265 y, en algunos casos, desbloquea compatibilidades que apps y servicios exigen para activar opciones de mayor calidad. De nuevo, no levanta un bloqueo en firmware. El rendimiento seguirá condicionado por la CPU si no hay aceleración de hardware disponible.
Tercero, AV1. Donde el servicio ofrece AV1 —cada vez más común en plataformas de streaming y en redes de distribución de vídeo—, la falta de HEVC pesa menos. Los chips recientes de Intel, AMD y NVIDIA decodifican AV1 en hardware; lo mismo sucede con muchos SoC móviles. En PC, navegadores modernos y apps de vídeo ya lo soportan. Si el catálogo que consumes está codificado en AV1, la autonomía y la fluidez volverán a un nivel similar al de HEVC por hardware.
Cuarto, cambio de equipo o configuración. En usos profesionales —edición, color, postproducción— o en hogares con consumo intensivo de 4K/HDR, la salida más fiable es elegir un portátil que declare soporte HEVC por hardware activo o que integre una GPU dedicada con motores de vídeo completos. Las configuraciones con pantalla 4K suelen incluir las licencias y el software pertinentes; no es una ley universal, pero sí un indicador.
Quinto, ajustes de trabajo. Quien edita mucho material HEVC puede convertir los brutos a proxies o intermedios (ProRes, DNxHR, AVC intra) para edición fluida en equipos limitados, dejando el HEVC para la exportación final. Es un flujo de trabajo clásico y sigue siendo eficaz cuando la aceleración H.265 no está disponible.
Por qué todo esto ocurre ahora y no hace cinco años
A la presión de costes se suma un contexto tecnológico que ha cambiado. El sector del PC vive un ciclo en el que AV1 pasa de promesa a realidad en hardware y servicios. La transición no es instantánea —hay catálogos enteros en HEVC y dispositivos antiguos—, pero el incentivo para los fabricantes es claro: minimizar la factura de regalías por funciones que tienen alternativa en códecs de licencia abierta.
Al mismo tiempo, los OEM compiten en precios en la parte baja y media del mercado con volatilidad de costes de componentes, memoria y logística. Cualquier licencia por unidad que pueda evitarse sin deteriorar en exceso la experiencia percibida por su público objetivo es candidata a ser recortada. Y el vídeo 4K, por más popular que sea, no está en el “núcleo” de uso de un portátil empresarial de base o de un equipo para educación con pantalla Full HD. En esas categorías, apagar HEVC no destruye la propuesta de valor, aunque la degrade para un perfil concreto de usuario.
La subida de tarifas anunciada para 2026 por uno de los consorcios que agrupan patentes de HEVC sirve de detonante. Los fabricantes se anticipan, ajustan fichas técnicas y segmentan funciones. La jugada es más visible en quien publica abiertamente el cambio (HP, con sus PDFs) que en quien lo canaliza mediante criterios internos de gama (Dell), pero ambas rutas conducen al mismo sitio: recortar exposición a regalías.
Qué papel juegan Intel, AMD, Microsoft y las plataformas de streaming
Intel y AMD integran desde hace años motores dedicados para HEVC, VP9 y ahora AV1 en sus iGPU. Su posición no es la de quien decide si se usa o no: exponen la capacidad, proporcionan drivers y certifican compatibilidades con sistemas operativos y aplicaciones. La decisión de habilitar o ocultar un bloque de funciones en un producto comercial recae en el OEM del portátil.
Microsoft se sitúa en el centro del ecosistema PC. La compañía separó el códec HEVC del paquete base de Windows y lo ofrece como extensión en la Store. Con ello, ajusta el sistema a un mercado donde no todos los equipos necesitan HEVC y donde hay obligaciones de licencia diferenciadas. También impulsa AV1 y actualiza PlayReady/DRM para las exigencias de 4K/HDR en servicios de streaming.
Las plataformas —Netflix, Prime Video, Disney+, Apple TV+, entre otras— operan con múltiples perfiles de códec y bitrate. Muchas mantienen HEVC como vía principal para 4K en Windows (con matices por app y navegador), mientras despliegan AV1 en clientes y dispositivos compatibles. Esa coexistencia persistirá durante años: el inventario de contenidos, los DRM y la interoperabilidad con televisores y set-top boxes marcan ritmos más lentos que los de la electrónica de consumo.
Qué debería figurar en la letra pequeña de cualquier ficha técnica
En el escenario actual, hay tres líneas que deberían ser explícitas en cualquier ficha de portátil con ambición multimedia: 1) soporte de códecs por hardware (HEVC, AV1, VP9) detallado; 2) condiciones para reproducir 4K/HDR en Windows (app, navegador, DRM, HDCP, extensiones); 3) limitaciones conocidas por región o SKU. Demasiadas veces, esa información aparece dispersa o escondida en notas. Cuando se especifica con claridad, se evitan sorpresas y devoluciones.
En HP, el ejemplo es claro: la mención directa a “HEVC desactivado por hardware” en ciertas G11 reduce ambigüedades. En Dell, la segmentación por gamas —y la recomendación de la extensión HEVC para modelos básicos— cumple una función similar, aunque requiere al comprador interpretar mejor qué implica a nivel de rendimiento. De nuevo: la diferencia entre “se reproduce” y “se reproduce con aceleración de hardware” es la diferencia entre trabajar en silencio o pelearse con el ventilador.
Una hoja de ruta práctica para quien usa vídeo en serio
Si el vídeo no es el centro de tus tareas —ofimática, web, llamadas—, la ausencia de HEVC por hardware pasará desapercibida. Si el vídeo sí es relevante, conviene una checklist rápida al evaluar un portátil nuevo o al diagnosticar uno que ya tienes:
— Display y perfil del equipo. Los modelos con panel 4K, HDR o vocación multimedia suelen venir con licencias incluidas y HEVC activo.
— GPU. Una gráfica dedicada (aunque sea de entrada) aporta motores de vídeo propios que cobijan HEVC/AV1 con mayor margen.
— Drivers. Verifica si hay controladores genéricos del fabricante de la iGPU que habiliten HEVC si el paquete del OEM lo oculta.
— Servicios y apps. Comprueba si tu plataforma de streaming ofrece AV1 en tu dispositivo. Si es así, prioriza esa ruta.
— Flujos de trabajo. En edición, plantéate proxies e intermedios para minimizar el peaje de HEVC en CPU.
No hay bala de plata, pero sí decisiones que devuelven fluidez y autonomía sin renunciar a calidad.
Lo que realmente cambia al elegir portátil en 2025
La noticia revela un movimiento de fondo: la experiencia de vídeo en PC ya no depende solo del chip, sino de decisiones de licencia que los fabricantes toman modelo a modelo. HP lo hace explícito en ciertas G11 al señalar que desactiva HEVC por hardware. Dell lo articula por segmentos, con soporte pleno en sus series premium y limitado en básicas, donde remite a la extensión HEVC de la Store. En paralelo, el ecosistema avanza hacia AV1, que reduce la dependencia de patentes y suaviza el problema en equipos compatibles.
Para quien va a comprar, el mensaje es simple y operativo: pide negro sobre blanco qué códecs están acelerados en el equipo que te interesa y en ese SKU exacto. Si necesitas 4K/HDR hoy, busca portátiles que lo declaren y que no escondan el soporte tras asteriscos. Si ya tienes un equipo afectado, prueba drivers genéricos, activa AV1 donde esté disponible y ajusta el flujo de trabajo. Y, si el vídeo es parte central de tu día a día, orienta la inversión a configuraciones multimedia o a una GPU dedicada que te dé margen.
Porque al final, el dato clave es este: el motor HEVC sigue en el silicio. Lo que ha cambiado es si se permite usarlo en tu portátil. Y eso ya no se adivina; hay que comprobarlo. Con esa verificación, y sabiendo dónde está cada fabricante, evitarás sorpresas y tendrás el rendimiento que esperas cuando pulses “play”.

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