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¿Por qué Hombres G llama ‘Gilipollas’ a su nuevo single más polémico?

‘Gilipollas’ devuelve a Hombres G su tono más gamberro con una crítica a redes, ego y censura, mientras preparan su nuevo disco ‘Acojonante’.

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Hombres G guillipollas video

Resumen

  • Hombres G estrenan ‘Gilipollas’ y recuperan su tono más gamberro
  • La canción ironiza sobre redes sociales, ego, postureo y falta de criterio
  • El single abre una nueva etapa antes del próximo disco ‘Acojonante’

Hombres G han estrenado este 2 de octubre de 2026 Gilipollas, una nueva canción de pop-rock con la que recuperan deliberadamente ese tono gamberro, coloquial y algo insolente que convirtió al grupo en un fenómeno desde los años ochenta. El título no es un adorno colocado a última hora para provocar: forma parte del corazón del tema, una mirada con humor a determinados comportamientos de la sociedad actual, desde la obsesión por las redes sociales hasta quienes parecen vivir convencidos de que siempre tienen razón.

La polémica llegó incluso antes del estreno. Durante su visita a El Hormiguero, los miembros de Hombres G hablaron de la posibilidad de que la palabra “gilipollas” fuese censurada con un pitido en determinados espacios. David Summers y sus compañeros rechazaron esa idea y defendieron algo que, visto desde fuera, parece bastante sencillo: llevan más de cuatro décadas utilizando el lenguaje de la calle en sus canciones y no ven motivos para empezar a hablar como un prospecto farmacéutico.

‘Gilipollas’ recupera el lado más canalla de Hombres G

La canción nace de una decisión bastante consciente. Hombres G reconocen que en parte de sus trabajos recientes habían dejado algo aparcado su “punto canalla” y querían recuperarlo con canciones más divertidas, menos solemnes y con esa mezcla de melodía, guitarra y cachondeo que forma parte de su ADN. No se trata de imitar sus discos de los ochenta, sino de volver a una forma de escribir que siempre les sentó especialmente bien.

Gilipollas va precisamente por ahí. No presenta a un enemigo concreto ni convierte a una persona determinada en blanco de la canción. El grupo dispara contra varios comportamientos reconocibles: el déspota, el narcisista, el intolerante, quien jamás admite una opinión distinta o quien transforma cualquier discrepancia en una pequeña guerra personal.

La palabra gruesa funciona como una etiqueta deliberadamente popular. Nada de circunloquios de salón. Hombres G quieren hablar como habla la gente, una filosofía que David Summers ha defendido durante décadas y que explica buena parte de la conexión del grupo con varias generaciones de público.

Redes sociales, filtros y gente que siempre tiene razón

Parte del blanco de Gilipollas está en el ecosistema digital. Durante la presentación del tema, los músicos hablaron del efecto de las redes sociales, los filtros y el consumo compulsivo de vídeos, pero también de esa competición contemporánea por exhibir una existencia impecable detrás de una pantalla. Todo parece perfecto hasta que se apaga el móvil. Entonces suele quedar la vida real, que tiene peor iluminación.

Rafa Gutiérrez puso sobre la mesa ejemplos relacionados con la transformación artificial de la imagen personal, mientras Javi Molina incidió en el consumo continuo de contenidos breves y en la pérdida de hábitos que requieren algo más de paciencia. Son opiniones de los integrantes de la banda, naturalmente, pero ayudan a situar el terreno que pisa el single: tecnología, narcisismo, ruido y postureo.

No hay aquí una tesis sociológica con notas al pie. Tampoco la pretende. Es una canción de Hombres G: guitarra, melodía, sentido del humor y una palabra suficientemente rotunda como para iniciar una discusión antes de que termine el estribillo.

La polémica por censurar la palabra ‘gilipollas’

La discusión creció cuando la banda explicó que se había planteado la posibilidad de ocultar mediante un pitido el término que da título al sencillo. Summers recordó entonces lo sucedido décadas atrás durante algunas visitas del grupo a Latinoamérica, cuando determinadas expresiones de sus canciones eran modificadas o directamente eliminadas por considerarse malsonantes. Para el cantante, encontrarse de nuevo con una discusión sobre qué palabras pueden utilizarse resulta, como mínimo, paradójico.

Hombres G sostienen que una palabra malsonante no equivale automáticamente a una agresión. Contexto, intención y humor importan. No es precisamente una idea extraña dentro de su trayectoria: buena parte de su repertorio se levantó mezclando romanticismo adolescente, ironía, expresiones callejeras y una notable falta de reverencia.

De ‘Sufre mamón’ a ‘Gilipollas’, cuatro décadas después

La comparación con Sufre mamón resulta inevitable. Summers recordó que esa expresión fue censurada durante algunas apariciones de la banda en Latinoamérica en los años ochenta. Lo chocante para el grupo es encontrarse, cuatro décadas después, discutiendo otra vez sobre un vocabulario que millones de personas utilizan con absoluta normalidad.

Hay, eso sí, una diferencia importante. En los ochenta, una radio o una televisión podían cerrar casi por completo la puerta a una canción. En 2026 el terreno es bastante más extraño: plataformas, algoritmos, redes sociales y normas editoriales conviven en un paisaje donde una palabra habitual en una conversación puede convertirse en un pequeño problema de emisión, moderación o publicidad.

Ahí está buena parte del ruido que rodea a Gilipollas. El título no solo identifica la canción: es inseparable de la conversación que el propio lanzamiento ha generado.

El humor vuelve a ser el arma preferida del grupo

Hombres G tampoco han dejado el lanzamiento únicamente en manos de una palabrota. Todo el concepto alrededor de la canción se apoya en la comedia y la exageración, dos ingredientes que acompañan al grupo desde sus primeros discos y que sirven para envolver esa crítica a la sociedad contemporánea sin convertirla en un sermón.

En torno al proyecto aparecen conocidos humoristas españoles como José Mota, Ernesto Sevilla, Martita de Graná, Goyo Jiménez, JJ Vaquero, El Monaguillo, David Navarro y el Comandante Lara. El tono elegido encaja con el mensaje: reírse de ciertas conductas antes que convertir cada discrepancia en una batalla cultural de tres días.

David Summers ha defendido precisamente el humor como respuesta frente al absurdo y frente a quienes no soportan escuchar opiniones diferentes. Es, en cierto modo, la vieja receta de Hombres G: cuando la realidad empieza a ponerse demasiado solemne, meter una guitarra y pinchar el globo.

‘Gilipollas’ abre el camino hacia el disco ‘Acojonante’

La canción tiene además una función importante dentro de la carrera de la banda: es el primer single de Acojonante, su próximo disco. El proyecto lleva tiempo gestándose y supone una nueva etapa para un grupo que, pese a vivir rodeado de clásicos capaces de llenar cualquier repertorio, sigue empeñado en publicar música nueva.

Hombres G habían trabajado con alrededor de una veintena de composiciones antes de seleccionar las canciones destinadas al álbum. La ambición es reconocible: fabricar temas con la inmediatez y el gancho de sus grandes éxitos sin convertir el disco en una reproducción nostálgica de aquello que hicieron hace cuarenta años.

También existe una generación más joven que ha llegado a Hombres G mucho después de su explosión original. El grupo puede reunir en un mismo concierto a quienes compraban casetes en los ochenta y a adolescentes que conocieron Devuélveme a mi chica décadas después. Ese extraño cruce generacional explica por qué su catálogo continúa circulando mientras siguen apareciendo canciones nuevas.

El estreno llega con Hombres G en plena gira

Gilipollas aparece con el grupo en plena actividad y con la gira Los mejores años de nuestra vida 2026 recorriendo grandes recintos. Su agenda mantiene conciertos durante el otoño y confirma algo que resulta fácil olvidar cuando se habla de una banda nacida hace más de cuatro décadas: Hombres G siguen funcionando como grupo de directo, no únicamente como una colección de recuerdos.

A ese movimiento se suma el documental Los mejores años de nuestra vida, dirigido por Charlie Arnaiz y Alberto Ortega, que repasa la historia de la formación mediante material de archivo, imágenes inéditas y testimonios. Más que una despedida, el documental coincide con un momento de actividad creativa y conciertos.

Es decir, el nuevo single no funciona como simple excusa para regresar al escaparate. Hombres G nunca terminaron de marcharse. Siguen grabando, girando y buscando canciones mientras una parte enorme de su repertorio antiguo continúa funcionando ante públicos que ni siquiera habían nacido cuando David Summers escribió sus primeros éxitos.

Una palabrota que devuelve a Hombres G a su terreno

Gilipollas coloca al grupo en un territorio especialmente reconocible: melodía accesible, guitarras, humor e incorrección suficiente para provocar conversación. No pretende sonar educada ni neutral. Pretende sonar a Hombres G, que es otra cosa.

La controversia alrededor del posible pitido ha ampliado el alcance del lanzamiento y ha abierto una discusión sobre lenguaje, censura y sensibilidad contemporánea que termina desbordando los pocos minutos de una canción. El grupo, por su parte, no parece demasiado dispuesto a rebajar el vocabulario que lleva utilizando desde sus comienzos.

Después de más de 40 años de carrera, Hombres G vuelven a apoyarse en algo extraordinariamente sencillo: decir una palabra que entiende todo el mundo. Y, visto el revuelo que ha acompañado a Gilipollas, esa vieja fórmula todavía conserva bastante electricidad.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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