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¿Por qué Gal Gadot no volverá como Wonder Woman y qué prepara DC?

Gal Gadot explica por qué su etapa como Wonder Woman ha terminado y cómo afronta DC Studios el futuro de Diana dentro de su nuevo universo de DC.

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Gal Gadot sonriendo

La etapa de Gal Gadot como Wonder Woman ha terminado. No se trata ya de uno de esos rumores eternos que sobreviven en Hollywood a base de cameos, filtraciones y declaraciones cuidadosamente ambiguas: la actriz ha explicado que no mantiene conversaciones concretas para regresar como Diana Prince y, sobre todo, ha dejado claro que ella misma perdió interés en continuar cuando vio cómo se gestionó el cambio de era dentro de DC Studios. El episodio de Henry Cavill como Superman y la salida de Patty Jenkins pesaron en esa decisión.

La historia tiene un matiz importante. Cuando James Gunn y Peter Safran asumieron el control de DC Studios, Gadot asegura que inicialmente le hablaron de desarrollar una tercera película de Wonder Woman con ella. Después llegó la reordenación del universo DC y el proyecto desapareció. La actriz observó lo sucedido alrededor, entendió por dónde soplaba el viento y acabó tomando distancia. A estas alturas, incluso en el supuesto de que la llamaran para volver, reconoce que probablemente no aceptaría otra Wonder Woman: una producción de esa escala exige meses lejos de casa y, con cuatro hijos y diferentes colegios, asegura que ya no encaja igual en su vida.

No hay, pues, una Wonder Woman 3 protagonizada por Gal Gadot esperando discretamente en algún cajón de Warner Bros. Tampoco un regreso secreto preparado para sorprender al público dentro del nuevo DCU. DC trabaja en otra versión cinematográfica del personaje, mientras Gadot parece haber hecho algo bastante menos habitual de lo que permite la maquinaria de los superhéroes: despedirse de Diana Prince sin dejar la capa colgada junto a la puerta por si acaso.

Gal Gadot explica por qué terminó su etapa como Wonder Woman

Gadot abordó el asunto durante su participación en Happy Sad Confused, el pódcast de Josh Horowitz. Su versión altera ligeramente la narrativa que se había instalado durante estos años. No hubo, según cuenta, una reunión en la que Gunn o Safran le comunicaran ceremoniosamente que estaba despedida. Al contrario: en algún momento le trasladaron la idea de desarrollar una tercera Wonder Woman con ella.

Después vino el complicado tránsito entre el antiguo DCEU asociado a Zack Snyder y el universo diseñado por Gunn y Safran. Un cambio de régimen cinematográfico, por decirlo así. Algunos personajes sobrevivieron, otros cambiaron de rostro y otros quedaron flotando durante meses en ese curioso purgatorio de los grandes estudios donde nadie está oficialmente muerto hasta que aparece otro actor llevando el traje.

Gadot observó cómo se produjo esa transición y no le gustó especialmente. Ha dicho que la situación de Cavill no fue gestionada de manera elegante y ha extendido una crítica similar al tratamiento recibido por Patty Jenkins. No acusa a Gunn y Safran de actuar contra ella personalmente; de hecho, insiste en que comprende que los responsables actuales de DC tienen derecho a construir el universo que consideran adecuado. Pero una cosa es comprender una decisión empresarial y otra disfrutar del modo en que se ejecuta.

Henry Cavill pesó más de lo que parecía

El caso de Henry Cavill ayuda a entender el recelo. El actor reapareció como Superman al final de Black Adam en 2022 y llegó a anunciar públicamente que regresaría al personaje. Poco después, con Gunn y Safran ya tomando las riendas de DC Studios, quedó claro que el nuevo proyecto de Superman tendría otro protagonista.

El resultado fue incómodo incluso desde fuera. Cavill había comunicado su regreso y, casi inmediatamente, tuvo que comunicar su marcha. Gunn reconocería posteriormente que aquella situación había sido desafortunada para el actor. Gadot la siguió de cerca: habían compartido universo cinematográfico, promoción, películas y años de planes que parecían sólidos hasta dejar de serlo de repente. El episodio se convirtió en una de las señales más visibles de la ruptura entre el viejo DCEU y el nuevo DCU.

Ahí está buena parte de la explicación. Gal Gadot no fue simplemente sustituida por sorpresa; según su relato, vio cómo se estaba desmontando el proyecto al que pertenecía y decidió que no tenía demasiado sentido aferrarse a él.

Patty Jenkins fue la otra señal de alarma

Con Patty Jenkins había, además, un vínculo profesional mucho más directo. La directora convirtió Wonder Woman de 2017 en uno de los mayores éxitos de la etapa anterior de DC. La película recaudó aproximadamente 824 millones de dólares en todo el mundo y consolidó a Gadot como uno de los rostros centrales del estudio. Después llegaron Justice League y Wonder Woman 1984.

Jenkins llegó a trabajar en una tercera entrega de Wonder Woman. Pero el nacimiento de DC Studios bajo Gunn y Safran cambió el tablero y aquella continuación dejó de avanzar. Gadot considera que también esa transición pudo manejarse mejor.

Su postura, curiosamente, no suena a una ruptura llena de reproches. Hay crítica, sí, aunque también una cierta distancia. La actriz ha descrito a Wonder Woman como un personaje que nunca le perteneció realmente y ha deseado a la próxima intérprete que se acerque a Diana con respeto. La amazona continúa; su etapa, no. Ese parece ser el punto donde coloca la frontera.

DC Studios ya prepara una Wonder Woman completamente nueva

Mientras se cierra una puerta, DC lleva tiempo construyendo la siguiente. Una nueva película de Wonder Woman está en desarrollo y Ana Nogueira, guionista vinculada también a Supergirl, fue elegida para escribir el proyecto. James Gunn había confirmado previamente que la película estaba siendo escrita y había situado a Wonder Woman entre los personajes importantes para el futuro del estudio.

Eso importa porque distingue este proyecto de una hipotética Wonder Woman 3. No se pretende continuar sin más la serie iniciada por Jenkins en 2017. El objetivo es integrar a Diana de Themyscira dentro del nuevo DCU, el mismo marco narrativo que ha reconstruido a Superman y está reorganizando las grandes piezas de la editorial.

Todavía quedan bastantes incógnitas. No se ha anunciado oficialmente quién interpretará a la nueva Wonder Woman y tampoco existe una fecha de estreno firme comunicada para la película. La escritura del guion va antes que el calendario: Gunn ha insistido repetidamente en que DC Studios no quiere poner en marcha una película sin un guion preparado. Una idea bastante revolucionaria para Hollywood: terminar el libreto antes de gastar cientos de millones.

La sustituta de Gal Gadot todavía no tiene nombre oficial

Las especulaciones sobre la próxima Diana Prince se han multiplicado, como era previsible. Adria Arjona ha ocupado buena parte de esas conversaciones entre aficionados debido a su relación con las quinielas del nuevo universo, pero no existe una confirmación oficial de que vaya a interpretar a Wonder Woman. Convertir una teoría popular en un casting cerrado sería adelantarse varios capítulos.

Gadot tampoco ha revelado conocer quién heredará el personaje. Su mensaje se dirige, de hecho, a quien termine haciéndolo: entiende que Wonder Woman sobrepasa a cualquier actriz porque lleva décadas representando una peculiar mezcla de fuerza, compasión, idealismo y rebeldía.

El dato sólido es otro: DC Studios quiere una nueva Wonder Woman y el proyecto cuenta con guionista. La Diana de esta etapa deberá encajar en una continuidad distinta de la que compartieron Gadot, Cavill y Ben Affleck.

Eso permite entender también por qué un regreso puntual de Gadot sería extraño. Gunn ha reconstruido a Superman alrededor de David Corenswet y el nuevo universo intenta desarrollar su propia identidad. Mantener a la antigua Wonder Woman mientras se sustituyen algunas de las figuras esenciales del DCEU produciría una continuidad de esas que necesita un diagrama, tres colores y bastante café para entenderse.

Gadot también tiene razones personales para no regresar

Hay otra parte menos industrial y bastante más sencilla: su vida ha cambiado. Gadot reconoce que el compromiso necesario para protagonizar de nuevo una superproducción de Wonder Woman no resulta tan atractivo como hace una década. Las filmaciones son largas, el entrenamiento físico intenso y las campañas promocionales convierten una película de este tamaño en un proyecto de años, no de meses.

La actriz tiene cuatro hijos y ha explicado que pasar tanto tiempo apartada de su rutina familiar ya no funciona para ella. De ahí que su respuesta vaya un poco más allá del habitual “el estudio ha decidido renovar el reparto”. Incluso si las circunstancias fueran diferentes, ella tampoco parece estar esperando esa llamada.

Y trabajo no le falta. Sus declaraciones llegan mientras promociona The Runner, thriller de acción que se estrena en Prime Video el 2 de septiembre de 2026. En paralelo, participa junto a Casey Affleck en Bitcoin, película de Doug Liman que utiliza inteligencia artificial para generar elementos como decorados e iluminación. Gadot ha contado que sus abogados dedicaron seis meses a blindar contractualmente su interpretación para impedir que la IA pudiera modificarla.

El detalle resulta revelador: Gadot no se está retirando del cine de acción ni de las grandes producciones. Está escogiendo otra clase de proyectos. Wonder Woman pertenece ya a una etapa anterior de su carrera.

Una nueva Diana después de una década con Gal Gadot

Gal Gadot apareció por primera vez como Wonder Woman en Batman v Superman: Dawn of Justice en 2016. En aquel momento su elección había generado dudas; un año después, el éxito de Wonder Woman convirtió a Diana Prince en uno de los pilares del universo DC. Después vinieron películas, cameos, cambios de dirección, una pandemia, un nuevo estudio y otra estrategia.

Diez años después, el círculo parece cerrado. Gal Gadot no será la Wonder Woman del nuevo DCU, y sus últimas declaraciones explican que la separación no nació de un único despido ni de una discusión concreta. Hubo una tercera película sobre la mesa, hubo desencanto con la manera de gestionar la transición y, finalmente, apareció una realidad personal diferente.

Ahora DC necesita encontrar a otra Diana Prince. Y ese casting cargará con una dificultad peculiar: no basta con sustituir un rostro. Tendrá que presentar una Wonder Woman capaz de existir por sí misma dentro de la nueva continuidad sin parecer una imitación de la anterior.

Gadot, mientras tanto, se marcha con bastante más serenidad que misterio. No espera recuperar las botas, el lazo ni la tiara. Los entrega a quien venga después. En Hollywood casi nada dura para siempre; los superhéroes, en cambio, tienen la costumbre de sobrevivir a todos los que los interpretan.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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