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Copa Árabe de la FIFA 2025: cuándo es la final y dónde verla
Final en Lusail de la Copa Árabe 2025: horario en España, TV en MENA y claves del Jordania–Marruecos con contexto, formato y nombres propios. La final se juega este jueves, 18 de diciembre de 2025, en el Estadio de Lusail (Lusail, Catar).

Final en Lusail de la Copa Árabe 2025: horario en España, TV en MENA y claves del Jordania–Marruecos con contexto, formato y nombres propios.
La final se juega este jueves, 18 de diciembre de 2025, en el Estadio de Lusail (Lusail, Catar). El inicio está fijado a las 19:00 hora local (UTC+3), lo que equivale a las 17:00 en la España peninsular y 16:00 en Canarias. El título se lo disputan Marruecos y Jordania, dos selecciones que han recorrido un torneo vibrante hasta citarse en el mismo escenario donde Argentina y Francia decidieron el Mundial 2022. En territorio español, a fecha de 16 de diciembre no hay un operador con emisión confirmada del encuentro; en la región MENA se ofrece por beIN SPORTS y canales en abierto de varios países árabes, y la agenda de FIFA+ puede actualizar ventanas de streaming por territorios el mismo día del partido. Si estás en España, la opción realista pasa por seguir coberturas en directo y señal internacional con derechos restringidos según geolocalización.
Más allá del cómo y del cuándo, conviene valorar el qué: un duelo de estilos y contextos. Marruecos, con una selección A’ trufada de jugadores del campeonato local y del Golfo, ha mostrado una presión coordinada y transiciones cortas; Jordania, dirigida por el marroquí Jamal Sellami, ha construido resultados desde el orden defensivo y el acierto de Ali Olwan, máximo realizador del torneo. El colofón en Lusail no es un amistoso de diciembre: es la segunda edición de la Copa Árabe bajo paraguas FIFA, con 16 selecciones de Asia y África compitiendo del 1 al 18 de diciembre y un reglamento homologado a las grandes citas.
Un partido con reloj, pantalla y escenario: la logística de la final
La cita llega sin secretos. Jueves 18 de diciembre, 17:00 CET. Lusail, a 20 kilómetros de Doha, será por tercera vez en cuatro años el epicentro del fútbol internacional. El estadio icónico —capacidad oficial 88.966 espectadores— fue sede de la final de 2022 y concentra el imaginario reciente de grandes noches. Se prevé una afluencia alta con presencia numerosa de diáspora marroquí y aficionados jordanos, más visitantes regionales atraídos por un puente festivo en el Golfo.
Dónde verla. En el mundo árabe, la señal principal pertenece a beIN SPORTS (con opciones PPV en su plataforma digital y distribución a través de operadoras nacionales). También han anunciado emisión canales en abierto de la región, caso de Al Kass TV, Kuwait Sports u Oman Sports, entre otros. En España, no hay confirmación de emisiones lineales, motivo por el que muchas redacciones realizarán minuto a minuto y piezas de análisis con vídeo legal embebido de resúmenes. Es importante contemplar que FIFA+ concentra replays, resúmenes ampliados y, según territorio, directos, por lo que conviene revisar su agenda el mismo día del partido. Quien viaje o resida fuera de España deberá atender las restricciones geográficas habituales de cada operador.
Qué es la Copa Árabe y por qué importa en el calendario 2025
La Copa Árabe nació en 1963 como torneo de la UAFA y, tras ediciones intermitentes, FIFA tomó las riendas en 2021 con una versión que sirvió de banco de pruebas para Catar 2022. La edición 2025 supone su regreso a Catar con un formato claro: 16 selecciones, cuatro grupos de cuatro, clasifican los dos primeros a cuartos y, desde ahí, eliminatorias directas hasta la final, con partido por el tercer puesto el mismo 18 de diciembre por la tarde. No pertenece al Calendario Internacional como ventana obligatoria, lo que otorga flexibilidad a las federaciones para citar plantillas B o mixtas, muy útil para probar jugadores, ajustar mecanismos tácticos y medir competitividad con VAR y tecnología de línea de gol.
Participantes 2025. La fase final ha reunido a Catar, Túnez, Siria y Palestina (Grupo A); Marruecos, Arabia Saudí, Omán y Comoras (Grupo B); Egipto, Jordania, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait (Grupo C); y Argelia, Irak, Baréin, Líbano o Sudán como parte del Grupo D en función de las plazas dirimidas en la fase preliminar. El sistema combinó clasificación directa para anfitrión, vigente campeón y mejores firmas del ranking FIFA de abril, con rondas eliminatorias previas para completar el cuadro.
Reglas esenciales. En grupos, el orden se decide por puntos, enfrentamientos directos entre equipos empatados, diferencia de goles particular, goles a favor en esos duelos, y luego los criterios globales, fair play y ranking FIFA si hiciera falta. Desde cuartos hasta la final, si hay empate tras los 90 minutos, se juegan 30 minutos de prórroga y, de persistir, penaltis. Las selecciones inscriben 23 futbolistas (con tres porteros) y pueden realizar cinco cambios, con un sexto permitido durante la prórroga. Tecnología arbitral: VAR activo en todas las rondas.
Marruecos y Jordania: dos caminos distintos, una misma ambición
Marruecos ha aterrizado en Lusail tras un torneo de menos a más. Con un bloque competitivo dirigido por Tarik Sektioui, técnico del proyecto A’ que trabaja sobre la base del fútbol local y piezas que militan en ligas del Golfo, el equipo ha encontrado equilibrio entre planos fijos y transición rápida. La semifinal fue el punto de autoridad: 3-0 a Emiratos Árabes Unidos, un triunfo que consolidó sensaciones y elevó la confianza para la final. La zaga ha rendido con seriedad —Souane Bouftini aporta poder aéreo— y en ataque han emergido perfiles de último pase y golpeo a media distancia. En el arco, Salaheddine Chihab ha transmitido seguridad, y el colectivo ha gestionado con madurez los tramos de partido donde tocaba enfriar ritmos.
Jordania ha escrito una historia distinta, de oficio y carácter. Con Jamal Sellami al mando —otra nota llamativa: dos técnicos marroquíes frente a frente—, el equipo elevó su techo competitivo en este ciclo. Viene de firmar un 1-0 en semifinales ante Arabia Saudí, en un partido trabajado, de pocos espacios, sostenido sobre la lectura táctica del banco y la concentración defensiva. En fase de grupos, Jordania ya había marcado territorio con un pleno de victorias y un registro ofensivo notable. Ali Olwan, delantero de zancada larga y desmarque agresivo, llega como máximo goleador del campeonato. La pizarra de Sellami ha alternado 3-4-3 y 4-2-3-1, a menudo con carriles muy profundos y laterales que doblan por fuera para activar centros tensos al primer palo.
Un hilo invisible une a ambas: el crecimiento táctico del fútbol árabe y el peso de las academias en el Magreb y el Levante. La presencia de técnicos marroquíes en los dos banquillos subraya una tendencia: entrenadores formados en la Botola que han exportado metodología, preparación física y microgestión de partidos a escala regional.
Claves tácticas del choque en Lusail
Ritmo y alturas. Si Marruecos domina segundas jugadas y activa su presión tras pérdida en campo contrario, someterá a Jordania a fases largas defendiendo dentro del área. Sellami ha protegido bien la zona de remate con centrales expeditivos y ayudas del mediocentro, una estructura idónea para resistir centros laterales y negar aclarados al borde del área.
Balón parado. Ambas selecciones han rentabilizado faltas laterales y saques de esquina. Bouftini y los puntas marroquíes atacan bien el punto de penalti; en Jordania, movimientos en bloque generan pantallas útiles para el cabeceo de sus centrales y el propio Olwan. Un gol a pelota quieta puede decantar un partido que promete márgenes estrechos.
Carriles y amplitud. La tracción exterior de Jordania obliga a Marruecos a decidir si empareja hombre a hombre en banda o activa coberturas interiores. Si los leones del Atlas fijan lateral y extremo, la media luna quedará abierta para el disparo de mediapuntas. La lectura inversa también aplica: cuando Marruecos acelera por fuera, Jordania repliega con cinco, cuida área chica y acepta que la posesión rival sea un engaño estadístico.
El duelo por dentro. La final premia a quien imponga la altura de su mediocentro. Si el pivote marroquí recibe limpio, el equipo encontrará a su interior de apoyo entre líneas y, de ahí, a los puntas. Para Jordania, la prioridad será romper líneas a través de conducciones y enviar al espacio a Olwan. Un solo control orientado puede abrir la puerta del título.
Protagonistas, nombres propios y estado de forma
El partido se mira desde la portería hacia adelante. Chihab ha dado puntos a Marruecos con blocajes firmes y timing en salidas. En la zaga, Bouftini y Moufid han alternado jerarquía y lectura, con laterales largos que en la final deberán medir riesgos. En el medio, Anas Bach ha aparecido entre líneas con pausa y último pase. La selección no ha dependido de una sola bota: ha repartido goles y asistencias en un abanico de perfiles que conocen el oficio del juego corto y el golpeo seco desde la frontal.
En Jordania, la figura es Ali Olwan, que llega como pichichi del torneo. Sus cifras sostienen otra verdad: es el primer defensor cuando el equipo pierde la pelota, el primer corredor cuando hay que morder el espacio. A su alrededor, el arquero Yazeed Abulaila ha firmado paradas de mérito en momentos de máxima tensión, esa clase de manos que cambian el curso de un campeonato. El cuerpo técnico ha encontrado en Zraiq y Sharara desequilibrio puntual y descansos con balón, ingredientes valiosos en un duelo donde los detalles pesan más que los metros recorridos.
En el banco, Sektioui y Sellami comparten libreta y escuela. El primero ha insistido en la coordinación de presiones, saltos muy trabajados y automatismos sin balón; el segundo ha cimentado la fiabilidad y activado variantes de sistema en la misma semana, según rival. Los dos son marroquíes, detalle singular que convierte esta final en una historia de pizarra además de un choque de camisetas.
Historia y registros: dónde encaja esta final en el palmarés
Hay historia detrás. Irak es el máximo ganador de la Copa Árabe con cuatro títulos; Arabia Saudí suma dos. Túnez, Egipto, Marruecos y Argelia figuran con uno. Jordania nunca la ha ganado, de modo que está ante la primera oportunidad de levantar el trofeo. Para Marruecos, sería el segundo título tras el logrado en 2012. La edición de 2021 —ya organizada por FIFA— la conquistó Argelia en Al Khor después de una prórroga contra Túnez.
Hay curiosidades que redondean el relato. La final del 18 de diciembre coincide, día por día, con la que vivieron Argentina y Francia en 2022, también en Lusail. El torneo ha servido a Catar para optimizar sedes del Mundial, confirmar usos multi-evento y sostener aforos altos en fases decisivas. En paralelo, la cantera marroquí y la madurez de Jordania en la élite asiática reflejan una redistribución de fuerza deportiva en el mundo árabe.
Reglas, formato y diferencias con otras competiciones
La Copa Árabe 2025 mantiene el esqueleto FIFA en sus leyes de juego, pero presenta rasgos propios:
— No está anclada al calendario internacional de selecciones, por lo que muchas federaciones aprovechan para alinear combinados A’ o mixtos, sin las estrellas de ligas europeas. Esa singularidad la acerca a torneos como el CHAN, aunque aquí compiten selecciones absolutas y no exclusivamente locales.
— Los criterios de desempate en la fase de grupos priorizan el cara a cara entre empatados antes que la diferencia general, un matiz que altera estrategias en la última jornada y que también se ha visto en competiciones FIFA recientes.
— La tecnología arbitral (VAR, GLT) y el protocolo de sustituciones de cinco cambios más uno en prórroga son idénticos a los grandes torneos de selecciones. En eliminatorias, hay prórroga y penaltis como dictan los manuales.
— Por su situación geográfica y climática, el calendario se comprime en dos semanas, con recuperaciones clave y plantillas de 23 nombres que exigen rotación inteligente.
Comparada con la Copa África o la Copa de Asia, la Copa Árabe es regional y mixtura AFC y CAF en un mismo cuadro. No otorga plaza deportiva a terceros torneos, pero sí ofrece ritmo competitivo y escaparate mediático, especialmente para jugadores que piden salto a ligas de primer nivel.
Qué esperar del ambiente y del dispositivo en Lusail
Lusail no necesita presentación. Sus anillos concéntricos, la acústica cerrada y la excelente conectividad con el metro de Doha convierten la experiencia en una combinación de orden y espectáculo. La seguridad sigue estándares FIFA, con accesos digitalizados y escalonado de entradas por franja horaria. Aforo prácticamente completo, mosaicos previstos en las gradas y una ceremonia breve previa al saque inicial darán el tono de gran final. La logística de retorno está planificada con refuerzo de transporte público y carriles específicos para lanzaderas.
Para quienes viajen, el acceso desde Doha se realiza por carretera o línea roja de metro con enlace a Lusail QNB. Horarios amplios y refuerzo postpartido están asumidos por la organización. El clima de diciembre en Catar, más amable, reduce el impacto térmico y favorece un ritmo alto con menos pausas hídricas.
Dónde ver, con detalle: ventanas y realidades por territorio
España. A día 16 de diciembre, no figura un operador español con derechos confirmados para emitir la final. El consumo se encamina a minutados en directo, clips oficiales y resúmenes tras el pitido. Algunos bares o peñas con acceso a plataformas internacionales podrían disponer de señal, siempre respetando la legalidad de sus licencias.
MENA. beIN SPORTS centraliza la distribución en la región con varias señales, y su plataforma digital ofrece pago por evento. Estados del Golfo y del norte de África cuentan, además, con canales en abierto —como Al Kass, Kuwait Sports u Oman Sports— que han anunciado difusión de la final.
Otros mercados. FIFA+ estructura por países su agenda diaria con directos, reemisiones y highlights. En América y Europa no árabe, las ventanas dependen de acuerdos locales; en Estados Unidos, por ejemplo, la final figura en la parrilla de beIN SPORTS. En cualquier territorio, la disponibilidad puede variar por geobloqueo y licencias.
Lo que dice el campo: números útiles antes del saque inicial
La fase de grupos y las eliminatorias han dejado perfiles claros. Marruecos encaja pocos goles, convierte a balón parado y acelera tras robo con dos o tres pases. Jordania ha crecido en eficacia y mantiene su arco protegido en contextos de sufrimiento controlado. En registros individuales, Ali Olwan aparece como máximo goleador del torneo; al otro lado, Marruecos ha repartido la producción ofensiva en varios pies, síntoma de colectivo más que de chispazo aislado.
En banquillos, la gestión de ventanas de cambio y el uso del sexto cambio si hay prórroga serán decisivos. También lo serán las cartulinas: el desempate por fair play en fase de grupos recordó que cada amarilla pesa en la hoja de cálculo competitiva, aunque ya no aplique en esta final.
Qué significa esta final para cada país
Para Marruecos, levantar el trofeo reforzaría una década marcada por el salto de su fútbol a la élite mundial —semifinal del Mundial 2022, títulos en categorías inferiores, consolidación de una escuela de entrenadores y un tejido de academias—. Confirmaría, además, la profundidad de una pirámide que va más allá de los Hakimi, En-Nesyri o Ziyech.
Para Jordania, sería —de lograrlo— su primer título mayor a nivel de selecciones absolutas y la confirmación de que el impulso de 2024 en la Copa de Asia no fue una excepción. Su generación se ha acostumbrado a competir de tú a tú y a exprimir recursos en torneos cortos. La figura de Sellami simboliza la profesionalización del entorno técnico, con un staff que maneja datos, recuperaciones y microciclos con rigor.
Última hora competitiva y detalle de agenda
El jornada del 18 empieza con el tercer puesto y desemboca en la final de Lusail. Protocolos: himnos, sorteo de campo, foto oficial y partido con revisión VAR desde la cabina central. Descanso de 15 minutos y posibles pausas de hidratación según índice térmico. De llegar a prórroga, los cuerpos técnicos dispondrán del cambio adicional y de una ventana más. Penaltis bajo el reglamento estándar, con coin toss y rotación definida por el árbitro.
En España, la hora central de consumo será 17:00–19:00 CET. Si hubiera prórroga y tanda, el tramo podría estirarse hasta cerca de las 20:00. Los servicios informativos y deportivos ya tienen preparadas coberturas especiales con enfoque a protagonistas —Jamal Sellami, Tarik Sektioui, Ali Olwan, Yazeed Abulaila, Souane Bouftini, Salaheddine Chihab— y un análisis táctico pormenorizado del duelo.
Lo que hay en juego en Lusail
No es un torneo menor ni una fiesta con globos. Es prestigio regional, minutos oficiales para plantillas que se están ganando contratos y un trofeo que hoy, por estructura y escaparate, tiene más peso que en sus ediciones intermitentes del pasado. Marruecos aspira a su segundo entorchado. Jordania quiere escribir su primera línea dorada. Un estadio que ya vio tres veces 88.966 gargantas al límite volverá a vibrar. Y, sí, la fecha queda marcada: 18 de diciembre de 2025, a las 17:00 en España, con el fútbol árabe disputándose su final donde ya se hizo historia.

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