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Economía

¿Por qué España debe renovar ya sus parques eólicos?

Una parte relevante de las turbinas instaladas en los noventa y los primeros dos mil se acerca al final de su vida útil, y el remedio viable —más rápido que abrir nuevos emplazamientos— pasa por repotenciar: sustituir aerogeneradores antiguos por máquinas modernas, más potentes y eficientes.

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España debe renovar parques eólicos

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Repotenciación eólica en España: hoja de ruta, plazos y costes, cifras clave del sector para entender el salto técnico en parques veteranos.

España encara una década determinante para su parque eólico. Una parte relevante de las turbinas instaladas en los noventa y los primeros dos mil se acerca al final de su vida útil, y el remedio viable —más rápido que abrir nuevos emplazamientos— pasa por repotenciar: sustituir aerogeneradores antiguos por máquinas modernas, más potentes y eficientes, aprovechando las mismas conexiones a red y accesos. El Gobierno ha abierto la puerta con un real decreto que fija una hoja de ruta nacional en nueve meses y el sector, que lo venía pidiendo, pone condiciones claras: seguridad jurídica, tramitación previsible y un régimen de paradas que no comprometa la viabilidad de los parques durante las obras.

En el corto plazo, el plan tiene lógica. 2025 sella el marco y define prioridades; 2026 y 2027 deberían ser los años de las primeras oleadas de sustitución donde los permisos fluyan; 2028–2030 consolidarán la modernización allí donde las condiciones ambientales y administrativas lo permitan. Hay motivos para el impulso: cerca de 2,8 GW de los 32 GW eólicos españoles superan ya los 25 años y alrededor de 10 GW rebasan los 20 años. Y un aliciente tecnológico de peso: de turbinas de 0,5 MW que se montaban a mediados de los noventa se ha pasado a equipos terrestres comerciales que alcanzan 6–6,6 MW por máquina, con rotores mucho mayores y mejor aprovechamiento del viento.

Lo que ya está decidido

El Consejo de Ministros ha aprobado un real decreto que, entre otros cambios, ordena elaborar una Hoja de Ruta Nacional para la Repotenciación en un plazo máximo de nueve meses. Ese documento fijará objetivos, criterios técnicos y medidas regulatorias y financieras para incentivar la sustitución de equipos en parques existentes. No es mero papel: definirá qué actuaciones tienen prioridad, cómo se coordinarán los informes sectoriales, qué plazos de suspensión de actividad son aceptables y qué incentivos podrán aplicarse para movilizar inversión privada sin distorsionar el mercado.

En paralelo, la Asociación Empresarial Eólica (AEE), por voz de su director general Juan Virgilio Márquez, insiste en el “cómo”: repotenciar de forma lineal y planificada, con procedimientos específicos y estables. Su planteamiento encaja con una idea simple: la repotenciación funciona si se puede parar, desmontar y volver a arrancar con calendarios conocidos y permisos bien trenzados. La incertidumbre —expedientes que se alargan, informes que no llegan, requisitos que cambian a mitad de camino— es lo que encarece y frena.

El retrato del parque, mientras, se mantiene firme: España opera en torno a 32 GW de eólica terrestre, con la tecnología entre las primeras fuentes de generación anual. La madurez del parque es un arma de doble filo. Por un lado, avala el viento de los emplazamientos y la disponibilidad de la red; por otro, acumula equipos cuya vida útil de diseño se agota y cuyo rendimiento cae frente a la tecnología actual.

Qué significa repotenciar y qué cambia en un parque

Repotenciar no es añadir máquinas a un parque como quien suma ladrillos. Es sustituir aerogeneradores veteranos por menos torres, más altas, con rotores de mayor diámetro y generadores de varias veces la potencia original. El resultado: más energía anual con un número inferior de máquinas, menor huella de mantenimiento y un perfil horario más homogéneo. Donde antes podían operar veinte o treinta aerogeneradores de 500–660 kW, hoy bastan unas pocas decenas de 5–6,6 MW para igualar —y superar— la producción, reduciendo viales, cimentaciones nuevas y necesidades de operación.

El salto no es solo nominal. Una turbina moderna aprovecha mejor los vientos medios, eleva el factor de capacidad y, con palas más largas y buje a mayor altura, capta energía a horas que antes eran valle. Esa elasticidad tecnológica importa en un sistema eléctrico con más fotovoltaica, porque permite suavizar precios y aportar gigavatios-hora útiles cuando el sol cae. Con repotenciación, un parque puede aumentar producción sin ampliar su perímetro, utilizando la misma línea de evacuación y la misma subestación, lo que reduce tanto el CAPEX como el impacto territorial frente a un proyecto completamente nuevo.

Producción, factor de capacidad y un ejemplo que ilustra

Los números, cuando se comparan, suelen ser contundentes. Un aerogenerador típico de 1998–2002 entregaba 0,5–0,85 MW; uno actual terrestre en España, 6–6,6 MW. No se trata solo de potencia en placa: con la curva de potencia y el diámetro de rotor actuales, el MWh por máquina se multiplica, y con menos torres se logra un layout más limpio, menos sombreo y —bien diseñado— un impacto acústico más controlado. Repotenciaciones realizadas en nuestro entorno han mostrado saltos de producción superiores al 60% con incrementos de potencia instalada moderados, justamente por la mejora del aprovechamiento eólico.

Calendario probable: de 2025 a 2030 sin rodeos

El calendario realista encadena tres fases. La primera, 2025, es normativa: la hoja de ruta aterriza en detalles, se diseñan procedimientos abreviados para repotenciación y se fijan criterios ambientales específicos para parques existentes —que no son asimilables a suelo virgen—. La segunda, 2026–2027, es la de las primeras oleadas: proyectos con permisos avanzados y paradas programadas acometen desmontaje y montaje. La tercera, 2028–2030, consolida la modernización con carteras más complejas y actuaciones en regiones donde la tramitación suele ser más lenta.

El elemento que todo promotor subraya es el tiempo de parada. Si la administración garantiza ventanas de 12–24 meses para suspender la explotación sin perder la autorización y con posibilidad de prórroga motivada, la repotenciación se planifica, se financia y se ejecuta. Si el expediente puede quedar en el limbo por un informe que no llega, el riesgo crediticio se dispara. De ahí que el sector reclame plazos tasados, silencio administrativo positivo en hitos concretos y una ventanilla única que coordine a quienes informan: medio ambiente, industria, patrimonio, telecomunicaciones, defensa y, por supuesto, Red Eléctrica.

Reglas, choques y el caso Galicia

La discusión más áspera se ha vivido en Galicia. La Xunta sacó adelante un plan que obligaba a repotenciar los parques con más de 25 años y forzaba a los promotores a presentar la solicitud en 18 meses, bajo la advertencia de perder la autorización de explotación si no lo hacían. El sector lo consideró una imposición incompatible con la realidad de la tramitación y el Gobierno central recurrió la norma ante el Tribunal Constitucional. No se trata de un pulso simbólico: la cuestión de fondo es si una administración puede forzar plazos uniformes para todos los parques, con amenazas de caducidad, o si debe incentivar y priorizar con reglas que reconozcan la casuística de cada emplazamiento.

La AEE, a través de Juan Virgilio Márquez, ha sido clara: la industria quiere repotenciar, pero no a golpe de cronómetro sin garantías de permisos. En su argumentario aparecen tres necesidades “de base”: estabilidad jurídica, seguridad en la tramitación y coherencia ambiental —las reglas de distancias a núcleos, ruido o afecciones a la avifauna han cambiado desde que nacieron muchos parques—. Si una repotenciación debe cumplir exigencias actuales (lógico), el procedimiento debe reconocer que el suelo ya es energético y que hay derechos de acceso y conexión operativos desde hace décadas.

Costes, financiación y ayudas: cuánto vale el salto

El coste de repotenciar es muy sensitivo al sitio. Hay proyectos que pueden reutilizar cimentaciones y viales; otros necesitan refuerzos; algunos requieren reformar subestación o línea; todos deberán desmontar y gestionar residuos. Como referencia útil, el IDAE ha marcado para repotenciación eólica un coste subvencionable unitario máximo de 1.190.000 euros por MW, un “techo” que orienta presupuestos y licitaciones. En mercado, los rangos habituales en Europa para eólica terrestre se mueven alrededor de 1,2–1,5 millones de euros/MW a coste total, con España en el tramo bajo cuando se aprovecha infraestructura existente.

La ecuación financiera se cierra con PPAs (contratos de compraventa a largo plazo) que estabilizan ingresos, deuda verde en condiciones competitivas y, cuando procede, ayudas públicas. Con precios de equipos normalizados tras la ola inflacionaria de 2022–2023 y factores de capacidad al alza por la mejora tecnológica, los proyectos bien ubicados presentan rentabilidades atractivas con horizontes de 8–12 años de contrato. La clave vuelve a ser el riesgo de calendario: cuanto más acotado está, más barato es el capital.

Un apunte operativo que impacta en la caja: el parque no factura durante los meses de obra. Se necesitan líneas de liquidez y cláusulas en los PPAs que contemplen la entrada en operación escalonada de aerogeneradores a medida que se vayan conectando, reduciendo el bache. También conviene escalonar las campañas de grúa y coordinar con proveedores para evitar cuellos de botella en plena temporada alta europea.

Cadena industrial, empleo y reciclaje: una oportunidad tangible

España parte con músculo industrial. Fabricación de palas, torres, nacelles, talleres de mantenimiento y empresas de grúas y logística pesada forman un ecosistema con experiencia exportadora. A esa base se suma ahora un eslabón clave: el reciclaje. La planta de EnergyLOOP en Cortes (Navarra), puesta en marcha en 2025, ha nacido para reciclar palas de aerogenerador con una capacidad de hasta 10.000 toneladas anuales, recuperando fibras y resinas para su revalorización en nuevas aplicaciones industriales. Ese tipo de instalaciones da salida ordenada a los residuos de repotenciación, abarata la logística y reduce la huella de carbono del proceso.

La economía circular se mueve también por cauces creativos. Se han visto prototipos de uso de material de palas en mobiliario urbano, carcasas y hasta calzado de edición limitada, iniciativas pequeñas en volumen pero valiosas para abrir mercados y concienciar sobre la segunda vida de los materiales compuestos. Más allá del gesto, el grueso del volumen irá a materiales reciclados para automoción, construcción o eólica de nueva generación.

El empleo no es menor. Repotenciar activa ingenierías, ambientales, topografía, fabricación, transporte especial, obras, montaje y O&M. La demanda de técnicos en alta tensión, operadores de grúa y especialistas en resinas crecerá, y con ella la necesidad de formación específica. Varias comunidades con alta densidad eólica —Castilla y León, Galicia, Navarra, Aragón, Castilla-La Mancha, Andalucía, La Rioja— ya preparan itinerarios formativos junto a empresas y clústeres.

Qué puede frenar o acelerar el despliegue

Primer freno: la tramitación. Un expediente de repotenciación, aunque más acotado que uno en suelo nuevo, exige evaluación ambiental, informes sectoriales, compatibilidad urbanística y el visto bueno del gestor de red. Si el Miteco concreta procedimientos abreviados, crea ventanillas únicas y digitaliza la interacción con administraciones, el tiempo se acorta de forma drástica. Si, además, se reducen plazos de intervención para Red Eléctrica y la CNMC cuando su función sea puramente técnica, la rueda girará más rápido.

Segundo freno: la aceptación social. Repotenciar reduce el número de torres, pero aumenta su tamaño y altura. No es irrelevante para el paisaje ni para la fauna. La experiencia demuestra que anticipar estudios acústicos, campañas de avifauna, medidas de parada selectiva y simulaciones visuales ayuda a acordar soluciones con ayuntamientos y propietarios. La ventaja de los parques veteranos es evidente: llevan años conviviendo con su entorno, conocen las sensibilidades y pueden ofrecer beneficios compartidos con más precisión.

Tercer freno: la logística. Desmontar palas de 40–50 metros y mover otras de 80–85 metros requiere grúas de gran porte, rutas con radios de giro especiales y ventanas meteorológicas a menudo estrechas. Europa vive su propia ola de repotenciación y la disponibilidad de grúas puede ser un cuello de botella. Reservas con antelación, contratos marco con proveedores y planificación por fases (desmontaje, obra civil, montaje) son ya práctica habitual.

El papel de los números: un ejemplo de sensibilidad

Imaginemos un parque de 30 MW de los años 2000, con 50 aerogeneradores de 600 kW y un factor de capacidad del 24%. Su producción anual ronda 63 GWh. Si se repotencia con 15 máquinas de 2,5–3,0 MW (37,5–45 MW instalados) y el factor de capacidad sube al 33–35% por el salto tecnológico y el rotor más grande, la producción podría moverse en 108–138 GWh anuales, con un tercio de torres y un OPEX por MWh significativamente menor. Los números varían por emplazamiento, pero la tendencia es clara: menos máquinas, más energía y menor coste unitario.

La visión del sector y el rol de los fabricantes

La industria de fabricantes —con Siemens Gamesa como actor principal en España, y presencia de otros proveedores internacionales— defiende que el “upgrade” de parques es la manera más eficiente de recuperar producción en emplazamientos de viento probado. Siemens Gamesa suele poner un ejemplo didáctico: los aerogeneradores más antiguos que opera en España, fabricados a mediados de los noventa, apenas superaban los 0,5 MW; los modelos terrestres más modernos ya instalados alcanzan 6,6 MW, con diámetros de rotor que superan los 165–170 metros. Esa escala cambia por completo la foto energética de un parque veterano.

Los servicios multimarca y los programas de life extension seguirán existiendo para quien opte por alargar la vida de máquinas viejas hasta 30–35 años con mantenimiento intensivo y mejoras. Pero la repotenciación es la palanca que más energía adicional aporta por euro invertido allí donde la infraestructura de red y los vientos ya están contrastados. De nuevo, la decisión final depende del marco regulatorio, la financiación y la relación con el territorio.

Qué esperar de 2026 en adelante

Si la hoja de ruta se concreta a tiempo, 2026 será el punto de inflexión. Veremos campañas de grúa en parques de Castilla y León, Galicia, Navarra y Aragón con cronogramas muy tensos para aprovechar el verano; contratos PPA ajustando precios y calendarios de entrega; y fabricantes reservando slots de producción con previsión. Las comunidades con mayor densidad eólica encadenarán desmontajes y montajes tratando de minimizar el downtime y compartiendo recursos logísticos para evitar que un cuello de botella en un acceso bloquee una obra entera.

En generación, la repotenciación no aumenta tanto los MW administrativos como los proyectos en suelo virgen, pero sí suma GWh de manera sensible, con un perfil horario más valioso. Esa energía adicional ayuda a contener precios mayoristas en momentos de demanda alta o baja hidráulica, estabiliza ingresos de los promotores y aporta seguridad de suministro sin necesidad de multiplicar líneas de alta tensión.

Repotenciar sin perder el ritmo

El mensaje que deja 2025 es nítido. Hay urgencia —una fracción significativa del parque supera los 20–25 años—, hay tecnología —turbinas de 6–6,6 MW que multiplican la energía con menos torres— y hay industria —fabricación y reciclaje, como la planta de EnergyLOOP en Navarra— para hacerlo en casa. El Gobierno ha movido ficha con un real decreto que ordena una hoja de ruta en nueve meses; el sector responde con una lista corta de requisitos: reglas claras, permisos previsibles y ventanas de parada garantizadas. El caso Galicia enseña qué no funciona —imponer repotenciaciones por decreto con penalizaciones severas— y dónde conviene trabajar —incentivos, priorización, procedimientos específicos—.

Lo esencial, a partir de aquí, es ejecución. Si la hoja de ruta baja al detalle, si la ventanilla única evita que un informe se eternice, si los plazos de suspensión se acotan con sentido, la oleada de 2026–2028 convertirá la repotenciación en una realidad medible: más GWh en los mismos emplazamientos, menos OPEX por MWh, menor huella por energía producida y una cadena industrial activa de grúas, transporte, ingeniería y reciclaje. España no parte de cero. Tiene viento, tiene red, tiene experiencia y tiene una industria que ha madurado incluso en los años complicados. Es la oportunidad de modernizar el parque sin perder el ritmo, asegurando que la eólica siga siendo —por muchas temporadas más— una de las piedras angulares del sistema eléctrico español.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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