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Universidad Sudamericana y Hernán Rivas: ¿qué reveló el exdecano?

El exdecano de la Universidad Sudamericana sacude el juicio a Hernán Rivas tras afirmar que nunca lo vio estudiar y que desconoce su tesina.

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escandalo Rivas Universidad Sudamericana

La Universidad Sudamericana ha quedado en el centro de la actualidad política y judicial de Paraguay por el juicio oral contra el exsenador Hernán Rivas, acusado por el Ministerio Público de producción mediata y uso de documentos públicos de contenido presuntamente falso. El documento que sostiene buena parte del caso es precisamente el título de abogado expedido por esa universidad.

La primera jornada del juicio, celebrada este lunes 10 de agosto de 2026 en el Palacio de Justicia de Asunción, dejó un testimonio especialmente incómodo para reconstruir la trayectoria académica de Rivas. Óscar Rodríguez Kennedy, exdecano de la Universidad Sudamericana durante los años en los que el político supuestamente cursó Derecho, declaró que nunca lo vio estudiar allí, que no habló con él durante aquel periodo y que ni siquiera sabe de qué trataba la tesina que debía presentar para graduarse. No afirmó que hubiera falsificado el título: dijo algo más preciso, y quizá por eso más relevante para el proceso, que no puede confirmar personalmente que los datos académicos que acabó firmando fueran reales.

Qué declaró el exdecano de la Universidad Sudamericana

Rodríguez Kennedy fue uno de los primeros testigos llamados por la Fiscalía. Su nombre no aparece en este asunto de manera lateral: ejercía como decano durante parte del periodo académico atribuido a Rivas y su firma figura tanto en el certificado de estudios como en el título universitario del exparlamentario.

Ante el tribunal aseguró que no conoció a Rivas mientras este supuestamente estudiaba Derecho. Según su declaración, nunca había hablado con él y llegó a señalar que tampoco lo había visto en fotografías. El primer encuentro que recuerda se produjo mucho después, en 2020, cuando Rivas acudió a su oficina en el Tribunal de Apelaciones para comentarle problemas relacionados con la tramitación de su título ante el Consejo Nacional de Educación Superior, el Cones.

Hay otro detalle que ha llamado especialmente la atención. El antiguo decano reconoció que firmó el título y el certificado, pero explicó que lo hizo porque la documentación ya había pasado por las autoridades académicas correspondientes dentro de la universidad. En otras palabras, su rúbrica no significaba, según su testimonio, que hubiese comprobado personalmente asignaturas, asistencia, exámenes o la trayectoria académica del alumno.

Rodríguez Kennedy llegó a contar que estampó una de esas firmas en su vehículo, mientras realizaba diligencias y en un contexto relacionado con una medida cautelar. Una escena peculiar para un documento que años después terminaría convertido en pieza de un juicio político y penal de enorme repercusión en Paraguay.

La tesina que el exdecano tampoco recuerda

La declaración avanzó hacia otro de los puntos sensibles del expediente. Rodríguez Kennedy dijo desconocer el contenido de la tesina que Rivas debía haber presentado como trabajo de conclusión de la carrera. La Fiscalía sostiene que el exsenador habría estudiado Derecho entre 2010 y 2015 y presentado ese trabajo académico en 2016.

Por sí solo, que un decano no conozca personalmente a un estudiante no demuestra que ese alumno nunca haya cursado una carrera; una universidad puede tener miles de estudiantes y estructuras descentralizadas. El peso del testimonio nace de la suma de circunstancias: Rodríguez Kennedy estaba vinculado a la facultad, firmó la documentación académica, no recuerda al supuesto alumno, desconoce su tesina y admite que no puede garantizar por conocimiento propio que el certificado refleje la realidad.

Eso es precisamente lo que tendrá que valorar el tribunal junto con el resto de pruebas. Rivas conserva, como cualquier acusado, la presunción de inocencia mientras no exista una sentencia que establezca lo contrario.

Por qué se cuestiona el título de abogado de Hernán Rivas

El conflicto no empezó este lunes. La Fiscalía acusa a Rivas de haberse valido de un certificado de estudios y de un título expedidos por la Universidad Sudamericana que, según su hipótesis, no se corresponderían con una carrera de Derecho realmente cursada. El certificado lleva fecha de mayo de 2018 y el título fue expedido en marzo de 2020 y registrado posteriormente ante el Ministerio de Educación y Ciencias.

La investigación fiscal sostiene que existen inconsistencias entre la documentación, las sedes universitarias en las que Rivas habría estudiado y los registros académicos localizados. Entre los elementos expuestos durante la investigación figura que Rivas no aparecía en determinados listados de estudiantes de Derecho examinados por los investigadores y que surgieron versiones distintas sobre si cursó sus estudios en Ciudad del Este o Pedro Juan Caballero.

La defensa ha rechazado esa interpretación. Un anterior abogado de Rivas sostuvo públicamente que el político cursó Derecho en la Universidad Sudamericana y que existen profesores y compañeros capaces de acreditarlo. El juicio es, precisamente, el lugar donde ambas versiones tendrán que enfrentarse a documentos, testimonios y contradicciones concretas, no a titulares.

Una facultad con problemas en sus filiales

La declaración del exdecano añadió contexto sobre la propia Universidad Sudamericana. Rodríguez Kennedy aseguró que en 2016, junto al entonces rector Euclides Acevedo, comprobó que numerosas filiales no cumplían los requisitos mínimos necesarios para impartir la carrera de Derecho.

Acevedo también compareció como testigo durante esta primera jornada. Según su declaración recogida durante el juicio, aunque determinadas carreras habían sido cerradas, la institución tenía que resolver la situación de los estudiantes que ya estaban dentro del sistema, reubicando a quienes debían completar estudios y expidiendo títulos a quienes, según los registros universitarios, los hubiesen terminado.

Ese matiz importa. El cierre o las deficiencias de una carrera universitaria no convierten automáticamente en falso cada título expedido por la institución. El tribunal debe determinar algo mucho más concreto: qué estudió realmente Rivas, dónde lo hizo, qué documentación académica existía y si los documentos posteriormente utilizados reflejaban hechos verdaderos.

Para qué utilizó Rivas el título cuestionado

La trascendencia política del expediente se explica por el destino del documento. Según la acusación fiscal, Rivas utilizó su acreditación como abogado para obtener su matrícula profesional y posteriormente respaldar su condición jurídica cuando fue designado, en 2020, representante de la Cámara de Diputados ante el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados, el JEM.

No era un puesto ornamental. El JEM es el organismo encargado de analizar la actuación de jueces y fiscales. Rivas llegó incluso a presidir el Jurado de Enjuiciamiento en 2023, cuando las dudas públicas sobre su formación académica ya habían comenzado a circular. De ahí una de las paradojas más ásperas del caso: quien participaba en el control de magistrados terminó sentado ante un tribunal para explicar la documentación que le permitió acreditar su condición de abogado.

El recorrido judicial tampoco ha sido sencillo. Hubo decisiones anteriores relacionadas con la prescripción y el sobreseimiento del exsenador, pero la Sala Penal de la Corte Suprema anuló esas resoluciones en mayo de 2026 y ordenó que la causa llegara a juicio oral por los dos hechos punibles incluidos en la acusación. Rivas acabaría dejando posteriormente su escaño en el Senado.

Qué se juzga realmente en el caso Rivas

El proceso no consiste simplemente en decidir si un antiguo decano recuerda una cara. La Fiscalía debe demostrar su acusación sobre la producción y utilización de documentos públicos de contenido falso y vincularla con la conducta concreta atribuida a Hernán Rivas. El testimonio de Rodríguez Kennedy es una pieza; importante, sí, pero una pieza.

Durante la apertura del juicio, el Ministerio Público presentó a sus primeros testigos vinculados con la Universidad Sudamericana. También se debatió la incorporación de nuevas pruebas. La defensa, encabezada actualmente por la abogada Alba Zaracho, discutió parte de esas incorporaciones y sostuvo que algunas eran extemporáneas. Antes de entrar en sala, Rivas y su abogada evitaron desarrollar públicamente su estrategia y señalaron que sus argumentos serían planteados dentro del proceso.

La discusión promete girar sobre algo muy terrenal: registros de alumnos, profesores, sedes, fechas, firmas, asignaturas y documentación administrativa. Papeles. Muchos papeles. Pero detrás está una cuestión institucional de bastante mayor calado, porque el título investigado no quedó guardado en un cajón; sirvió para acreditar una cualificación profesional vinculada al ejercicio de poder público.

La Universidad Sudamericana queda bajo el foco del juicio

La Universidad Sudamericana no es la acusada en este proceso contra Hernán Rivas, pero ocupa inevitablemente un lugar central porque fue la institución que expidió los documentos académicos cuestionados. El juicio está obligando a reconstruir cómo funcionaban sus carreras de Derecho, sus filiales y los mecanismos mediante los cuales se verificaban y firmaban certificados y títulos.

La declaración de Óscar Rodríguez Kennedy ha colocado una imagen muy concreta sobre la mesa: el responsable académico cuya firma aparece en el título asegura que nunca vio estudiar a su titular y que desconoce incluso el asunto de su tesina. No basta para dictar una sentencia; tampoco es un detalle menor.

A partir de aquí, el tribunal deberá separar aquello que resulte extraño de aquello que pueda probarse jurídicamente. Esa frontera —entre una documentación formalmente existente y la realidad académica que debía respaldarla— es, en el fondo, el corazón del caso Hernán Rivas y la razón por la que el nombre de la Universidad Sudamericana vuelve a estar bajo los focos.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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