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Cuándo fue el Victoria’s Secret Show 2025 y cómo se emitió

Nueva York acogió el desfile, emitido en varias plataformas y acompañado por modelos veteranas y nuevas figuras.

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Cuándo es el Victoria’s Secret Show 2025

El desfile de Victoria’s Secret de 2025 se celebró el miércoles 15 de octubre en Steiner Studios, en Nueva York. La firma lo retransmitió en directo por plataformas digitales: Prime Video y Amazon Live para la emisión vinculada a Amazon, además de Instagram, TikTok y YouTube para su difusión internacional. La fecha ya ha pasado, pero el espectáculo reunió a modelos históricas de la marca, nuevas incorporaciones y actuaciones musicales de Karol G, Madison Beer, Missy Elliott y TWICE.

La edición volvió a ocupar un lugar destacado en el calendario de la firma después del regreso del desfile en 2024, tras varios años de interrupción. No fue solo una sucesión de prendas y alas: el programa se organizó en seis segmentos temáticos, con distintas atmósferas musicales y una combinación de rostros conocidos y debutantes. Jasmine Tookes abrió la pasarela mientras estaba embarazada, un momento especialmente señalado de la noche.

La fecha, el lugar y la retransmisión del desfile

La cita fue el 15 de octubre de 2025 en Steiner Studios, un complejo de producción situado en el área del Brooklyn Navy Yard, en Nueva York. Esa ubicación explica que algunas informaciones describieran el evento directamente como celebrado en Brooklyn Navy Yard: Steiner Studios se encuentra dentro de ese recinto, por lo que las dos referencias aluden al mismo entorno y no necesariamente a sedes distintas.

El espectáculo se emitió a través de Prime Video y Amazon Live, mientras que Victoria’s Secret también difundió el evento en Instagram, TikTok y YouTube. La distribución en varios canales llevó la pasarela más allá de la audiencia presente en el estudio y permitió seguir tanto los desfiles como las actuaciones desde distintas plataformas. La emisión digital fue, por tanto, parte central del formato, no un añadido pensado únicamente para quienes no estaban en Nueva York.

Algunas guías previas anunciaron el comienzo a las 7 p. m., hora del Este de Estados Unidos. Esa referencia corresponde al horario local comunicado para la emisión y no debe confundirse con la hora de inicio en otros países, que depende de la diferencia horaria. Como la edición de 2025 ya se ha celebrado, no hay una retransmisión en directo pendiente de este desfile; las plataformas y las redes sociales fueron los canales anunciados para verlo durante el evento.

Un regreso que se convirtió en continuidad

El Fashion Show no se celebraba cada año de forma ininterrumpida. La secuencia histórica recogida para el evento sitúa sus ediciones entre 1995 y 2003, de nuevo entre 2005 y 2018, y otra vez desde 2024. La pausa iniciada después de 2018 se prolongó durante varios años; el regreso de 2024 abrió una nueva etapa y la edición de 2025 confirmó que la marca mantenía el formato por segundo año consecutivo.

Ese intervalo importa para entender la expectativa alrededor del espectáculo. Durante años, el desfile fue una de las grandes vitrinas de la marca, pero su continuidad se interrumpió mientras Victoria’s Secret atravesaba críticas por su representación de la belleza y por una imagen considerada poco conectada con los cambios culturales. Los materiales de referencia vinculan el regreso con un intento de renovación, aunque no permiten reducir la decisión a una sola causa ni afirmar que el nuevo formato haya zanjado todo el debate sobre la identidad de la firma.

El retorno de 2024 tampoco significó que el evento recuperara automáticamente el mismo significado que tenía antes de la pausa. La edición de 2025 mezcló elementos reconocibles —las alas, los regresos de antiguas figuras y la puesta en escena musical— con una selección más amplia de modelos y nombres procedentes de otros ámbitos. Esa combinación fue una forma visible de mantener el vínculo con la historia del show y, al mismo tiempo, mostrar que la pasarela buscaba presentarse ante una audiencia contemporánea.

Seis escenas para ordenar la pasarela

La edición se dividió en seis partes: First Light, Bombshell, PINK Halftime, Hot Pursuit, Magic Hour y Black Tie. En vez de construir una única secuencia uniforme, el programa cambió de tono y de acompañamiento musical a medida que avanzaba. Los nombres de los segmentos funcionaron como señales de estilo: desde una apertura de aire luminoso hasta un cierre asociado a una estética de gala. La estructura convirtió el desfile en una serie de escenas, no en una pasarela continua con una sola banda sonora.

First Light abrió el recorrido con Jasmine Tookes, seguida por modelos como Adriana Lima, Doutzen Kroes, Alessandra Ambrosio, Lily Aldridge, Joan Smalls, Barbara Palvin, Behati Prinsloo y Candice Swanepoel. En ese primer tramo convivieron regresos de larga trayectoria y presencias más recientes. La apertura de Tookes adquirió un significado propio porque desfiló embarazada y fue la primera modelo en salir a la pasarela esa noche, un gesto que destacó entre los momentos más comentados de la edición.

Bombshell reunió una nueva combinación de nombres y tuvo a Madison Beer como protagonista musical con una actuación en directo. Después llegó PINK Halftime, acompañado por TWICE, y Hot Pursuit, con Karol G. Magic Hour y Black Tie completaron la secuencia, con canciones remezcladas y una sucesión de modelos que retomaron la pasarela en distintos momentos. La organización por bloques permitió alternar música en vivo y pistas remezcladas, además de dar a cada parte un ritmo visual reconocible.

Modelos veteranas y nuevas incorporaciones

La presencia de antiguas figuras de Victoria’s Secret fue uno de los principales reclamos del evento. Adriana Lima, Alessandra Ambrosio, Doutzen Kroes, Candice Swanepoel, Behati Prinsloo, Jasmine Tookes, Lily Aldridge, Stella Maxwell, Barbara Palvin y Grace Elizabeth figuraron entre las modelos vinculadas anteriormente a la marca que participaron en la edición. Para quienes seguían el desfile desde sus años más conocidos, esos regresos ofrecieron una referencia inmediata a su historia.

También desfilaron modelos con trayectorias consolidadas en la moda y presencia en ediciones recientes, entre ellas Bella Hadid, Gigi Hadid, Joan Smalls, Irina Shayk, Liu Wen, Anok Yai, Alex Consani, Paloma Elsesser, Ashley Graham y Yasmin Wijnaldum. El reparto no se apoyó exclusivamente en la nostalgia: la convivencia de generaciones y perfiles distintos fue uno de los rasgos más visibles de la pasarela de 2025.

La edición incorporó además nombres que debutaban en el show, como Yumi Nu, Emily Ratajkowski, Abby Champion y Precious Lee, junto con otras incorporaciones repartidas por los segmentos. Angel Reese, jugadora de baloncesto, también participó y desfiló con alas. Su presencia amplió el tipo de figuras asociadas a la pasarela y conectó el espectáculo con un ámbito ajeno al modelaje tradicional. No todas las participantes tuvieron el mismo número de salidas: algunas aparecieron en más de un segmento, mientras que otras debutaron en una única parte del programa.

La apertura de Jasmine Tookes y el valor de las alas

Jasmine Tookes abrió el desfile embarazada, una circunstancia que convirtió su salida en uno de los momentos singulares de la noche. No fue una aparición secundaria dentro del programa, sino el inicio formal de la pasarela. Su presencia enlazó una trayectoria anterior con la etapa reciente del evento: había desfilado en años previos y regresó para las ediciones de 2024 y 2025. Que encabezara la apertura dio a su participación un peso especial dentro de una noche poblada de regresos.

Las alas, uno de los símbolos más reconocibles del Fashion Show, siguieron formando parte de la puesta en escena. No todas las modelos las llevaron y su uso varió entre segmentos, de modo que no conviene imaginar la edición como una serie de salidas idénticas. En el contexto del desfile, las alas cumplen una función visual: hacen reconocible el lenguaje escénico de la marca y separan ciertos looks de una presentación de moda convencional. A la vez, su presencia recuerda la estética que hizo famoso el formato.

La participación de Angel Reese añadió otra dimensión a ese emblema. La atleta desfiló con alas en su primera aparición en el show, según la relación de participantes recogida para 2025. El dato ayuda a entender que el casting no se limitó a elegir modelos de pasarela: incorporó también personalidades reconocidas en otros campos. El desfile amplió así el repertorio de figuras que podían ocupar su escenario, aunque conservó algunos de sus códigos visuales más tradicionales.

Karol G, Madison Beer, Missy Elliott y TWICE

El cartel musical principal reunió a cuatro nombres: Karol G, Madison Beer, Missy Elliott y TWICE. Las actuaciones se integraron en distintos momentos y no como un concierto separado de la moda. Madison Beer intervino en Bombshell; TWICE puso música a PINK Halftime y Karol G actuó en Hot Pursuit. Missy Elliott también formó parte del programa anunciado para la noche, mientras los demás segmentos combinaron grabaciones remezcladas con los pasos de las modelos.

La música contribuyó a marcar las transiciones entre las seis partes. En el material del evento aparecen temas interpretados en directo por las artistas y una selección de canciones remezcladas, entre ellas piezas asociadas a Donna Summer, Britney Spears, Amerie y Lumidee. También se registran mezclas con canciones vinculadas a Jade, Doja Cat, SZA, Lisa, Rosalía y Tate McRae. La banda sonora combinó actuaciones actuales con referencias pop reconocibles, una fórmula que conectó el desfile con distintas épocas de la música popular.

La presencia de artistas de procedencias y estilos diferentes reforzó el carácter de espectáculo del evento. TWICE aportó el componente de K-pop; Karol G, una figura central de la música latina; y Madison Beer y Missy Elliott representaron otras generaciones y trayectorias del pop y el hip-hop. Sin embargo, el cartel por sí solo no permite atribuir al desfile un mensaje único ni dar por resueltas las críticas que acompañaron a la marca. Lo que sí muestra es una decisión de programación: la música tuvo un papel estructural en la experiencia, con artistas integradas en la puesta en escena y no limitadas a una actuación final.

Qué cambió respecto a la imagen clásica del show

Durante mucho tiempo, el imaginario del desfile estuvo ligado a un grupo reducido de Ángeles, a las alas y a una estética muy reconocible. En 2025, esos elementos continuaron presentes, pero aparecieron junto a modelos con cuerpos, orígenes y recorridos profesionales distintos. La participación de Ashley Graham, Paloma Elsesser, Alex Consani, Yumi Nu y Angel Reese, entre otras, hizo visible esa ampliación del elenco. La diversidad no sustituyó de golpe a los códigos históricos; coexistió con ellos en el mismo escenario.

Ese equilibrio explica por qué la edición podía resultar familiar y distinta a la vez. Adriana Lima y Alessandra Ambrosio remitían a etapas anteriores del desfile, mientras que nuevas incorporaciones y figuras de otros ámbitos aportaban un reparto más amplio. También persistieron la lencería, el espectáculo visual y las alas, rasgos que forman parte de la identidad del evento. La renovación, por tanto, no consistió en borrar todo lo anterior, sino en ajustar quiénes ocupaban la pasarela y cómo se articulaba el programa.

Las fuentes de referencia describen la pausa y el regreso en relación con cambios estratégicos y críticas sobre la representación de la marca. Aun así, no ofrecen elementos para medir hasta qué punto el nuevo enfoque transformó la percepción del público ni para concluir que todas las tensiones quedaron atrás. Una alineación más diversa es un cambio visible, pero no basta por sí sola para explicar toda una reinvención: el significado del desfile también depende de la imagen de la empresa y de cómo evolucione su propuesta en futuras ediciones.

Una pasarela concebida para circular por las pantallas

La difusión simultánea en plataformas digitales respondió a una realidad distinta de la de las primeras ediciones: el espectáculo podía seguirse desde Prime Video y Amazon Live, pero también desde redes sociales como Instagram, TikTok y YouTube. Esa distribución hizo posible que fragmentos, actuaciones y salidas circularan en distintos formatos. El desfile no dependía únicamente de una emisión televisiva tradicional ni de la asistencia física al estudio; su alcance se construyó también en las pantallas y en las redes.

La retransmisión digital no cambia el lugar donde se celebró el evento, pero sí modifica la manera de consumirlo. Una persona podía seguir la emisión completa en una plataforma y encontrarse después con momentos concretos en redes sociales. En ese sentido, el show de 2025 combinó una producción presencial en Nueva York con una distribución pensada para una audiencia internacional. La distancia entre el escenario y el público se redujo a una pantalla, aunque la experiencia no fuera idéntica a la de quienes estaban en Steiner Studios.

Algunas informaciones previas también mencionaron la posibilidad de comprar en línea prendas relacionadas con la marca durante la emisión. Ese componente comercial encaja con la función histórica del espectáculo como escaparate de Victoria’s Secret, pero no debe confundirse con el contenido artístico del programa. El Fashion Show sirve para presentar la imagen de la firma y sus productos en un contexto de alta visibilidad; al mismo tiempo, la retransmisión convirtió el evento en una pieza de entretenimiento y promoción, con modelos, música y puesta en escena integradas.

El legado del evento y las preguntas que deja abiertas

La edición de 2025 confirmó que Victoria’s Secret mantenía vivo su desfile tras recuperarlo el año anterior. La fecha del 15 de octubre, la sede neoyorquina, las seis secciones y el reparto musical ofrecen una respuesta concreta sobre qué ocurrió. Pero el interés del show no se agota en esos datos: su regreso puso de nuevo en circulación una estética reconocible y la enfrentó a expectativas distintas sobre representación, diversidad y la relación entre moda y espectáculo.

La fórmula de 2025 combinó memoria y cambio sin resolver de manera definitiva la tensión entre ambos. Las modelos que habían formado parte de la historia de la firma compartieron espacio con nuevas figuras, mientras la pasarela conservó alas y una puesta en escena exuberante. Esa convivencia explica parte de su atractivo y también el escrutinio que recibe: el desfile no solo muestra prendas, sino que proyecta una idea de la marca y de las personas que considera representativas de ella.

Por eso, el dato más relevante no es únicamente que el espectáculo volviera a celebrarse, sino que en 2025 lo hiciera con un formato capaz de reunir generaciones, actuaciones musicales y públicos digitales. La continuidad futura dependerá de decisiones que no se deducen solo de una edición. Lo que dejó esta noche en Nueva York fue una imagen de transición: un evento que conserva símbolos de su pasado mientras ensaya una identidad más amplia, todavía sometida a la prueba de las próximas pasarelas.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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