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Ciencia

¿Cuándo empieza el invierno 2025 y qué ver en el cielo?

El invierno astronómico comienza hoy, domingo 21 de diciembre de 2025, a las 16:03 (hora peninsular). A partir de ese instante llega el día más corto del año y la noche más larga en España. La estación durará 88 días y 23 horas y terminará el 20 de marzo de 2026 a las 15:46, cuando llegue la primavera.

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Cuándo empieza el invierno 2025

El invierno astronómico comienza hoy, domingo 21 de diciembre de 2025, a las 16:03 (hora peninsular). A partir de ese instante llega el día más corto del año y la noche más larga en España. La estación durará 88 días y 23 horas y terminará el 20 de marzo de 2026 a las 15:46, cuando llegue la primavera. En este periodo aparecerán en calendario dos lluvias de meteoros destacadas (Úrsidas y Cuadrántidas), tres lunas llenas y dos eclipses que, aunque no se verán desde nuestro país, forman parte del guion celeste de la estación.

En clave práctica: esta misma noche ya se nota el cambio de rumbo. Desde mañana, el Sol ganará altura día a día y los atardeceres empezarán a demorar su caída, primero de forma casi imperceptible y luego con ritmo sostenido en enero y febrero. El cielo invernal, con su aire frío y estable, ofrece algunas de las mejores noches del año para observar constelaciones clásicas —Orión, Tauro, Géminis— y fenómenos puntuales como la lluvia de las Úrsidas (entre el 21 y el 22 de diciembre) y la lluvia de las Cuadrántidas (en torno al 3–4 de enero). Además, el calendario trae Luna llena el 3 de enero, 1 de febrero y 3 de marzo, y marca en rojo dos fechas globales: 17 de febrero (eclipse anular de Sol) y 3 de marzo (eclipse total de Luna), ninguno visible desde la Península, Baleares o Canarias.

Hora exacta y duración del invierno 2025–2026

El inicio oficial del invierno se fija por un instante físico: el solsticio de diciembre, cuando el Sol alcanza su máxima declinación sur en el cielo terrestre. Este año ese punto se produce a las 16:03 en la España peninsular (una hora antes en Canarias), y a partir de ese minuto se invierte la tendencia de la luz. La estación dura 88 días y 23 horas, y termina el 20 de marzo de 2026 a las 15:46, con el equinoccio de primavera. El invierno vuelve a ser la estación más breve del año por una razón orbital: la Tierra cruza ahora el tramo de su órbita en el que se mueve ligeramente más deprisa, un efecto conocido y medido desde hace siglos.

Hay otro hito cercano que siempre sorprende: el perihelio, cuando la Tierra pasa por su punto más cercano al Sol. Este invierno cae el 3 de enero, a unos 147 millones de kilómetros. Es decir, el máximo frío del calendario no coincide con la mayor lejanía al Sol (que ocurre en julio), sino con la menor. El tiempo atmosférico no obedece solo a distancias: cuentan la inclinación del eje terrestre, la inercia térmica de océanos y continentes y la circulación general de la atmósfera.

Lluvias de meteoros: Úrsidas y Cuadrántidas

El arranque de la estación llega con una cita discreta pero agradecida: Úrsidas, activa desde el 17 de diciembre y con máximo la noche del 21 al 22. Son meteoros lentos, de baja tasa media (≈10 por hora), cuyo radiante apunta hacia la constelación de la Osa Menor. Este año las condiciones de luz son favorables: la Luna está próxima a nueva, así que no deslumbra. El momento central del máximo se calcula en torno a media mañana del día 22, de modo que la mejor ventana real se sitúa en la madrugada previa, con el radiante alto. Sugerencia concreta: abrigo serio, silla baja o esterilla, mirada amplia hacia el norte sin fijarse en un punto; los destellos llegan por sorpresa.

El plato fuerte invernal son las Cuadrántidas, la primera gran lluvia del año. Su ventana va del 28 de diciembre al 12 de enero, con pico muy agudo la noche del 3 al 4 de enero. En años con cielo oscuro alcanzan más de 100 meteoros por hora, con bólidos que dejan estelas persistentes. Este invierno el espectáculo tiene un condicionante: la Luna estará llena el 3 de enero a media mañana y su brillo se notará aún durante la noche, lo que reducirá el número de trazos visibles. Para minimizar el resplandor lunar, conviene observar en la segunda mitad de la noche del 3 al 4, cuando la Luna empieza a bajar en altura, o buscar sombras naturales contra su luz. El radiante (histórico “Quadrans Muralis”) se sitúa entre Boyero, Draco y Hércules, alto hacia el noreste a partir de la medianoche.

Consejo logístico para ambas lluvias: cielos oscuros (escapar de la contaminación lumínica marca la diferencia), campo visual amplio (mejor a simple vista que con prismáticos) y paciencia. No hace falta apuntar a un punto concreto; los meteoros pueden aparecer en cualquier lugar de la bóveda.

Tres lunas llenas de temporada

Entre hoy y el 20 de marzo, el calendario encadena tres lunas llenas con horas muy precisas en horario peninsular: 3 de enero (11:03), 1 de febrero (23:09) y 3 de marzo (12:38). Cada una tendrá su carácter.

La Luna llena del 3 de enero coincide con el foco de las Cuadrántidas. Visualmente, esa noche la Luna dominará el cielo —un disco brillante y alto— y exigirá ajustar expectativas: se verán menos meteoros, pero más contrastados los más brillantes. Es buen momento para observar halos de hielo alrededor de la Luna si hay nubes altas, o para cazar sutiles tonos en los mares lunares con prismáticos.

La Luna llena del 1 de febrero cae en domingo por la noche y favorece escenas urbanas: salidas y puestas sobre edificios o faros, siluetas de puentes y castillos. En febrero la atmósfera suele ser más transparente tras los frentes fríos: las vistas rasantes al horizonte, si el aire está limpio, ganan colores.

La Luna llena del 3 de marzo llega a mediodía —el momento exacto no siempre se ve—, así que el espectáculo visual se reparte entre la noche del 2 al 3 y la del 3 al 4. Es una Luna llena que tradicionalmente marca el tramo final del invierno: noches frías, pero ya con días sensiblemente más largos y crepúsculos extensos.

Eclipses que marcarán la estación

El invierno 2025–2026 incorpora dos eclipses que, pese a no ser visibles desde España, forman parte del mapa del cielo de la estación. El 17 de febrero se producirá un eclipse anular de Sol con fase máxima sobre la Antártida; el fenómeno se verá como parcial en el sur de Argentina y Chile, el sur de África y zonas del océano Índico. Semanas después, el 3 de marzo, habrá un eclipse total de Luna plenamente observable desde América, el Pacífico y el este de Asia y Oceanía. Desde nuestro país no habrá sombreado terrestre esa madrugada, pero los horarios invitan a seguir en directo retransmisiones y a comparar mapas: útil para comprender por qué a veces España queda fuera del “abanico” de visibilidad.

El dato que sí afecta aquí y ahora es de preparación: el gran eclipse total de Sol del 12 de agosto de 2026 sí se verá en España —atravesará la Península de noroeste a sudeste—. A mes y medio del fin del invierno, conviene ir ensayando: aprender a usar filtros homologados, revisar la óptica fotográfica y anotar localizaciones con horizonte despejado. El invierno, con su cielo nítido, es un banco de pruebas perfecto.

El solsticio explicado y cómo cambiará la luz

¿Por qué hoy a las 16:03 y no a otra hora? Porque el solsticio es un instante geométrico: la línea que une el centro de la Tierra con el Sol apunta en la dirección de máxima inclinación respecto al ecuador terrestre. No es un día “entero” sino un momento que cae en domingo por la tarde. A partir de ahí, la declinación solar empieza a aumentar y la altura del Sol al mediodía crece. Los días se alargan, sí, pero no de forma simétrica: el atardecer comienza a retrasarse antes de que el amanecer empiece a adelantarse. Es normal que el amanecer más tardío llegue a principios de enero, mientras que el atardecer más temprano suele caer unos días antes del solsticio.

En calendario civil, el otro hito invernal es el cambio al horario de verano. Este año se producirá el domingo 29 de marzo de 2026, cuando a las 02:00 los relojes saltarán a las 03:00 (en Canarias, de 01:00 a 02:00). Aunque el ajuste llega ya fuera del invierno astronómico por apenas nueve días, su anuncio público y los preparativos se viven en pleno tramo final de la estación: conviene anotarlo si se planifican madrugones para observar cometas, conjunciones o salidas de la Luna.

Planetas y cielo invernal

El cielo de invierno es escuela de iniciación y menú para veteranos. Las noches despejadas de diciembre y enero revelan Orión —cinturón, espada y la nebulosa M42 a simple vista desde cielos buenos—; Tauro, con la rojiza Aldebarán y los cúmulos de las Híades y Pléyades; Géminis, con Cástor y Pólux brillando en alto a medianoche. En el suroeste se pasea Saturno en las primeras horas de la noche —cada semana un poco más bajo—, y Júpiter gana presencia de cara a enero, cuando se aproxima a su oposición y luce con magnitud –2,7, inconfundible. Venus reaparecerá a última hora del crepúsculo hacia finales de febrero, muy bajo y brillante, como una gota blanca que se apaga rápido. Marte permanece discreto, mejor al alba avanzada entrado febrero.

Más allá de planetas, el invierno ofrece objetos de cielo profundo de libro. M42 (nebulosa de Orión) es fácil con prismáticos medianos; M45 (Pléyades) es a ojo desnudo un puñado de puntos azules; la Nebulosa del Cangrejo (M1), más tenue, requiere telescopio y cielos limpios. En enero, si los frentes dejan aire traslúcido, las bandas de la Vía Láctea aún se insinúan hacia el noroeste; en febrero, la constelación del Cochero (Auriga) pasa por el meridiano con sus cúmulos M36–M37–M38.

Una pauta general para toda la estación: ojo con el frío. La humedad y la tramontana o el cierzo pueden dar noches nítidas pero exigentes. Las baterías (de cámaras, monturas, móviles) rinden peor; mantenerlas templadas en un bolsillo o con fundas aislantes evita sorpresas. Y, si se sale a fotografiar, elegir luces rojas para no perder visión nocturna.

Invierno en marcha: fechas claras, cielo activo

El calendario está fijado: hoy a las 16:03 arranca el invierno 2025–2026 y se extenderá hasta el 20 de marzo a las 15:46. En medio, un guion atractivo: Úrsidas en la madrugada del 22 de diciembre con Luna favorable; Cuadrántidas en su máximo del 3–4 de enero condicionado por la Luna llena del 3; tres lunas llenas de temporada —3 de enero, 1 de febrero, 3 de marzo—; y el doble apunte global de un eclipse anular de Sol (17 de febrero) y un eclipse total de Luna (3 de marzo), ambos fuera de nuestro alcance visual desde España. La luz crecerá cada tarde, despacio primero, luego con decisión. El cielo, pese al frío, recompensa con estabilidad y transparencia. Es momento de abrigarse, mirar al norte por las Úrsidas, al noreste por las Cuadrántidas, y reservar noches para Orión, Júpiter y compañía. El invierno, ya se ve, viene cargado.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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