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La Copa Libertadores 2026 ya mira a octavos con media América en vilo

La fase de grupos entra en su curva decisiva con favoritos dentro, históricos al límite y varios grupos todavía ardiendo.

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Copa Libertadores 2026

La Copa Libertadores 2026 ha llegado a ese punto exacto en el que el torneo deja de parecer una fase de grupos y empieza a oler a eliminatoria. No oficialmente, claro. La burocracia todavía dice que estamos en la quinta jornada, con la sexta esperando entre el 26 y el 28 de mayo. Pero el césped ya cuenta otra cosa: Flamengo, Rosario Central, Corinthians, Liga de Quito, Coquimbo Unido, Cerro Porteño, Mirassol e Independiente Rivadavia tienen el horizonte despejado o muy encarrilado, mientras otros gigantes siguen con la calculadora en la mano, esa pequeña humillación moderna que iguala a clubes campeones con alumnos de refuerzo de matemáticas. La fase de grupos fue fijada entre abril y mayo, con la última fecha programada para cerrar el 28 de mayo antes de que el torneo respire hasta los octavos de agosto.

A fecha 21 de mayo de 2026, la Libertadores está en plena digestión de la jornada 5. Ya se han jugado partidos decisivos y aún quedan cruces de este jueves que pueden mover el tablero, especialmente Deportivo La Guaira-Independiente Rivadavia, Universidad Católica-Barcelona SC y Peñarol-Corinthians. Eso significa que no todo está sellado, aunque algunas puertas ya han pegado el portazo. La Copa, como casi siempre, ha separado a los equipos en tres especies: los que ya caminan hacia octavos con el abrigo puesto, los que dependen de un último golpe y los que miran la Sudamericana como ese plan B que nadie presume demasiado pero todos aceptan cuando toca.

Flamengo manda, pero no está solo en la mesa grande

El campeón vigente, Flamengo, ya está en octavos. Le bastó un 1-0 ante Estudiantes en el Maracaná, con gol de Pedro, para recordar que en Sudamérica el dinero ayuda, la jerarquía pesa y el Maracaná sigue teniendo algo de sala judicial: allí se juzga al visitante con un ruido espeso, húmedo, brasileño. La clasificación del equipo carioca quedó sellada tras esa victoria, y el golpe no fue menor para Estudiantes, que queda obligado a jugarse la segunda plaza del Grupo A contra Independiente Medellín en La Plata. Flamengo suma diez puntos en lo alto del grupo, el DIM aparece segundo con siete y Estudiantes se queda con seis, una distancia mínima, incómoda, perfecta para una última jornada con dientes.

El caso de Independiente Medellín merece una línea aparte, porque su victoria en Cusco fue de esas que parecen escritas por un guionista con exceso de café. Ganó 3-2 en altura, con tres goles en el tiempo añadido del segundo tiempo y un tanto definitivo de Alexis Serna en el 90+7. Ese triunfo dejó al equipo colombiano segundo del Grupo A y convirtió el Estudiantes-DIM de la última jornada en un pequeño incendio privado. Cusco, con apenas un punto, ya aparece condenado al fondo; Flamengo, por arriba, puede permitirse una sonrisa sobria. No una fiesta romana, pero sí esa tranquilidad de quien ha cumplido antes de que llegue el atasco.

Boca, Cruzeiro y Universidad Católica: el grupo incómodo

El Grupo D sigue siendo el rincón más nervioso del torneo. Boca Juniors y Cruzeiro empataron 1-1 en La Bombonera, un resultado que dejó a los brasileños como líderes con ocho puntos y a Boca compartiendo presión con Universidad Católica, que llega con siete y todavía debe disputar su partido ante Barcelona SC. El empate tuvo su dosis de épica fallida: Boca empujó, generó mucho, vio a Otávio sostener a Cruzeiro y acabó con un gol anulado a Miguel Merentiel en el tramo final. Es decir, una noche de Copa clásica: ruido, bronca, VAR, un arquero gigante y media hinchada envejeciendo tres años en 20 minutos.

La situación de Boca es delicada sin ser dramática. Todavía depende de sí mismo en la última fecha, pero ya no tiene margen para caminar mirando escaparates. El cierre contra Universidad Católica en La Bombonera puede ser una final dentro de la fase de grupos, sobre todo si el equipo chileno aprovecha su partido pendiente ante Barcelona. Cruzeiro, con ocho puntos, mira desde arriba, aunque tampoco puede creerse dueño de nada: en este grupo una derrota cambia el paisaje como cambia la luz en una tormenta de verano. Barcelona SC, con tres puntos antes de visitar a Católica, llega más apretado, pero aún puede alterar el orden si gana en Santiago. Aquí no hay grandeza heredada que valga. Hay puntos, diferencia de goles y nervios.

Rosario Central, Corinthians y LDU ya hicieron los deberes

Rosario Central ha sido una de las historias más redondas de esta fase. Goleó 4-0 a Universidad Central en el Gigante de Arroyito y certificó su clasificación a octavos con 13 puntos, liderado por una mezcla potente: Ángel Di María como emblema emocional, cantera fresca y una eficacia que no necesita demasiada poesía para explicarse. El Grupo H quedó muy encaminado también para Independiente del Valle, que figura segundo con diez puntos tras golear 4-1 a Libertad. UCV queda en zona Sudamericana y Libertad, sin puntos, vive una campaña de esas que se guardan en el cajón oscuro del club.

Corinthians también llegó a la quinta fecha con el billete prácticamente en la mano. En el Grupo E, el equipo brasileño aparece arriba con diez puntos antes de visitar a Peñarol, mientras Platense suma siete, Santa Fe cinco y el propio Peñarol dos antes de jugar su partido pendiente. La victoria de Santa Fe por 2-1 ante Platense en Bogotá reabrió la pelea por la segunda plaza y dejó un escenario de esos que parecen diseñados para sufrir: Santa Fe necesita ganar en Uruguay y esperar una ayuda de Corinthians ante Platense; Peñarol, si quiere seguir vivo, debe reaccionar ya, no en el próximo editorial de nostalgia carbonera.

Liga de Quito ganó 2-0 a Lanús y también celebró su clasificación. No fue un triunfo decorativo, sino una final anticipada en el Grupo G: el conjunto ecuatoriano golpeó en el tramo final, se metió entre los 16 mejores y dejó a Lanús fuera de la pelea por octavos. Mirassol, líder con 12 puntos, ha sido una de las revelaciones más serias del torneo; LDU lo sigue con nueve y Lanús, con seis, se queda mirando hacia la Sudamericana. Always Ready, con tres, queda ya en la parte baja de un grupo donde la altura, los viajes y el oficio han pesado tanto como las pizarras.

Cerro Porteño sacude a Palmeiras y Coquimbo sonríe

El Grupo F ha tenido una sacudida considerable. Cerro Porteño ganó 1-0 a Palmeiras como visitante, con gol de Pablo Vegetti, y le arrebató el liderato al equipo brasileño. No es un detalle menor: Palmeiras no perdía como local en la Libertadores desde 2021, una racha que parecía parte del mobiliario continental. Cerro se colocó primero con diez puntos, Palmeiras quedó con ocho, Sporting Cristal con seis y Junior con cuatro tras vencer 3-2 al conjunto peruano. El grupo, de pronto, ya no pertenece al favorito natural. Pertenece al que llega vivo, afilado y sin pedir permiso.

Para Palmeiras, el aviso es serio. Tiene calidad, plantilla y experiencia, pero la última fecha contra Junior no será una procesión. Sporting Cristal visita a Cerro Porteño y todavía puede meterse en la conversación si gana y si Palmeiras tropieza. Junior, aunque llega más justo, ha demostrado que al menos puede torcer el guion. El fútbol brasileño sigue mandando en presupuesto, profundidad y presencia, sí, pero esta jornada recordó algo elemental: la Libertadores no siempre premia al más rico; a veces premia al que sabe ensuciarse los zapatos sin mirar la factura del tinte.

Coquimbo y el Grupo B dejan una pelea directa

En el Grupo B, Coquimbo Unido ha sido otro de los nombres fuertes. Su victoria 3-0 ante Deportes Tolima y el posterior empate 0-0 entre Nacional y Universitario le aseguraron el pase a la siguiente ronda. El equipo chileno llega a la última fecha con diez puntos y una clasificación que vale oro, sobre todo porque no partía con el cartel más luminoso del torneo. Tolima queda con siete, Universitario con cinco y Nacional también con cinco, aunque la batalla por el segundo lugar se concentra especialmente en el Universitario-Tolima de Lima: al equipo peruano sólo le sirve ganar para entrar en octavos.

El empate de Universitario en Montevideo tuvo valor defensivo, pero no resolvió el problema de fondo. Sirvió para seguir con vida, no para respirar. Héctor Cúper debutó en el banquillo con un punto trabajado, muy suyo, muy de cerrar espacios y enfriar pasillos, pero el billete real se decidirá ante Tolima. Nacional, por su parte, queda muy condicionado tras no ganar en casa. En una Copa donde los detalles se pagan caros, dejar pasar un partido así ante tu gente pesa como una mochila mojada.

Independiente Rivadavia, Fluminense y Bolívar miran el alambre

El Grupo C tiene una particularidad interesante: Independiente Rivadavia ha sido mucho más que una sorpresa simpática. Con diez puntos antes de visitar a Deportivo La Guaira, el equipo mendocino aparece arriba y ya figura como uno de los clasificados destacados de la semana. Fluminense y Bolívar, ambos con cinco puntos tras el 2-1 del conjunto brasileño sobre el boliviano, siguen peleando por el segundo puesto y también por evitar caer en una zona incómoda. Deportivo La Guaira, con tres antes de recibir a Independiente Rivadavia, todavía puede influir en el cierre, aunque su margen es finísimo.

Fluminense, campeón reciente y club acostumbrado a vivir en noches grandes, no está atravesando una fase cómoda. Le falta continuidad, le sobra irregularidad y todavía depende de una última jornada con tensión. Bolívar, como siempre, encuentra parte de su fuerza en La Paz, donde recibirá a Independiente Rivadavia en la fecha 6. Ese partido puede parecer un detalle para el líder, pero para el resto del grupo puede ser una piedra enorme lanzada en mitad del río. La Libertadores tiene eso: no basta con jugar bien; hay que saber viajar, respirar, resistir y no confundirse cuando el balón parece pesar el doble.

Una Copa con favoritos, pero sin dueño

A estas alturas, la Copa Libertadores 2026 se ordena en capas. En la primera están los equipos que ya pueden preparar el salto a octavos con cierta calma: Flamengo, Rosario Central, Corinthians, Liga de Quito, Coquimbo Unido, Cerro Porteño, Mirassol e Independiente Rivadavia aparecen como los grandes nombres ya clasificados o con el pase prácticamente amarrado según los resultados y posiciones actuales. En la segunda capa viven los clubes atrapados en duelos directos: Boca, Universidad Católica, Cruzeiro, Estudiantes, Independiente Medellín, Deportes Tolima, Universitario, Platense, Santa Fe, Palmeiras y Sporting Cristal. En la tercera, los que intentan rescatar al menos el premio menor de la Sudamericana, que en mayo puede sonar a consuelo y en julio, con un sorteo amable, empieza a parecer una oportunidad.

El gran foco mediático estará en Boca Juniors, porque Boca convierte cualquier ecuación en telenovela continental, pero no es el único gigante bajo presión. Palmeiras llega tocado tras perder en casa; Peñarol necesita una reacción urgente; Estudiantes debe jugar una final contra el DIM; Fluminense no puede regalar nada; Universitario necesita ganar; y Santa Fe depende de una combinación tan delicada como una copa de cristal en una grada visitante. La Libertadores, por suerte, aún conserva esa vieja crueldad democrática: pone en la misma mesa a presupuestos gigantes, proyectos emergentes, estadios imposibles y equipos que sobreviven más por carácter que por brillo.

La sensación general es clara: Flamengo sigue siendo el campeón a batir, Rosario Central ha ganado autoridad, Corinthians avanza con empaque, Liga de Quito vuelve a hacerse fuerte en su territorio y Cerro Porteño ha lanzado uno de los mensajes más serios de la fase al ganar en casa de Palmeiras. Pero el torneo todavía no tiene dueño. Tiene candidatos, que es distinto. Tiene equipos con músculo, equipos con oficio y equipos que han aprendido a ganar partidos feos, esos que no entran en los vídeos promocionales pero construyen campeones.

La última jornada no será una formalidad. Será un filtro. Ahí se decidirán cruces, lideratos, segundas plazas y terceros puestos que mandan a la Sudamericana. Y, sobre todo, se verá quién llega a agosto con el pulso firme. Porque la Libertadores empieza de verdad cuando se acaban las coartadas: sin grupos, sin margen, sin excusas. A partir de ahí, cada error deja cicatriz.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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