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¿Cómo quedó Colombia ante Uzbekistán? Ganó 3-1 y lidera el Grupo K
Colombia venció 3-1 a Uzbekistán, lidera el Grupo K y deja una actuación de Luis Díaz que alimenta la ilusión colombiana en el Mundial 2026.

Colombia ganó 3-1 a Uzbekistán en su estreno en el Mundial 2026 y comenzó el torneo instalada en el primer puesto del Grupo K. Daniel Muñoz abrió el marcador, Abbosbek Fayzullaev igualó tras el descanso, Luis Díaz devolvió la ventaja a la Tricolor y Jáminton Campaz sentenció el encuentro en el tiempo añadido.
El resultado deja a la selección de Néstor Lorenzo con tres puntos y una diferencia de dos goles, por delante de Portugal y la República Democrática del Congo, que empataron 1-1. Uzbekistán queda último sin puntuar. Así quedó el partido de Colombia: victoria, liderato y alguna advertencia para un equipo que fue superior, aunque no siempre mandó con la comodidad que sugiere el marcador.
El regreso colombiano a una Copa del Mundo, ocho años después de Rusia 2018, tuvo el escenario que merecía. El Estadio Azteca, tomado por miles de camisetas amarillas, sonó durante muchos minutos como una sucursal de Barranquilla. Había emoción, nervios y esa impaciencia tan futbolera que convierte cada pase horizontal en un pequeño debate nacional.
Colombia gana 3-1: resultado y goleadores del partido
Colombia tomó el control del balón desde el comienzo, moviéndolo con paciencia ante una defensa uzbeka muy cerrada. El conjunto asiático, debutante en un Mundial, renunció durante largos tramos a discutir la posesión y juntó sus líneas cerca del área. Nada exótico: resistir, correr y esperar el error ajeno, una receta vieja que todavía alimenta disgustos modernos.
Luis Díaz fue el atacante más incisivo. Apareció por la izquierda, buscó el uno contra uno y golpeó el poste antes de participar en el primer gol. La Tricolor acumulaba llegadas, aunque le costaba transformar el dominio en ocasiones limpias. Mucho balón, poco espacio.
El encuentro se desbloqueó en el minuto 41. Díaz atacó el costado, levantó la cabeza y encontró a Daniel Muñoz, que llegó desde atrás para definir con precisión. El lateral volvió a comportarse como un delantero infiltrado: irrumpió en el área, eligió bien el momento y colocó el 0-1 antes del descanso.
Daniel Muñoz abrió una defensa que parecía sellada
El gol premió la insistencia colombiana y obligó a Uzbekistán a abandonar su escondite. Hasta entonces, el equipo de Fabio Cannavaro había protegido el área con orden, reduciendo los espacios interiores y tratando de alejar a James Rodríguez de las zonas donde puede hacer daño.
Muñoz resolvió el atasco con una llegada vertical, justo lo que había faltado durante buena parte del primer tiempo. Colombia había intentado abrir la puerta con pases; el lateral decidió entrar por la ventana. Una solución simple, casi insolente, para una defensa que parecía sellada con hormigón.
La ventaja parecía encarrilar el encuentro, pero el Mundial rara vez concede tardes tranquilas. Uzbekistán regresó del vestuario con otra actitud, adelantó metros y comenzó a disputar las segundas jugadas. Colombia perdió algo de precisión, se estiró demasiado y permitió que el rival creyera en el empate.
Luis Díaz respondió cuando Uzbekistán puso el 1-1
El momento más incómodo llegó en el minuto 61. Un remate uzbeko obligó a intervenir a Camilo Vargas y Abbosbek Fayzullaev aprovechó el rechace para marcar el 1-1. Fue el primer gol de Uzbekistán en la historia de los Mundiales, un dato para sus archivos y un aviso bastante menos romántico para Colombia.
Durante unos instantes, el partido cambió de temperatura. Uzbekistán apretaba, el público se inquietaba y la Tricolor parecía pagar el clásico impuesto de quien se siente superior antes de haber cerrado el asunto. Duró poco.
Cinco minutos después, Luis Díaz recibió cerca del área y firmó el 1-2. El extremo, que ya había dado la asistencia del primer tanto, apareció en el instante exacto para apagar el entusiasmo uzbeko. Control, golpeo y celebración. Una jugada rápida, casi una respuesta automática.
El gol retrató la diferencia entre ambos equipos. Uzbekistán necesitó llevar el partido al límite para empatar; Colombia, aun sin jugar su mejor fútbol, encontró otra ventaja en cuanto aceleró. Esa capacidad para reaccionar fue quizá la noticia más valiosa del debut.
Uzbekistán compitió mejor de lo que cuenta el marcador
El 3-1 final puede sugerir una noche cómoda, pero el encuentro tuvo más aristas. Uzbekistán defendió con disciplina, presionó mejor durante varios minutos de la segunda mitad y obligó a Colombia a proteger una ventaja mínima hasta el añadido.
El equipo de Cannavaro terminó con nueve remates, frente a los 15 de la Tricolor, y dejó una impresión digna en su primera aparición mundialista. No fue un convidado de piedra ni una selección entregada a la ceremonia colombiana. Dio pelea. Bastante.
Colombia, en cambio, mostró dos caras. En la primera mitad controló el balón y encontró profundidad por las bandas; después del descanso se volvió más imprecisa, permitió transiciones y perdió autoridad durante un tramo peligroso. Néstor Lorenzo admitió que el ambiente del Azteca y la carga emocional del regreso pudieron pesar sobre algunos futbolistas.
Campaz colocó el 1-3 cuando el partido se agotaba
La sentencia llegó en el minuto 99. Cucho Hernández insistió en una jugada que parecía destinada a morir cerca de la línea de fondo y sirvió el balón para Jáminton Campaz, que marcó de cabeza el 1-3.
El tanto dio al resultado una apariencia más holgada y mejoró la diferencia de goles, un detalle que puede resultar decisivo en una fase de grupos corta. Campaz, que había sustituido a James Rodríguez, aprovechó sus minutos desde el banquillo y cerró una victoria trabajada, no tan plácida como terminó pareciendo en el marcador.
James tuvo un encuentro discreto. Uzbekistán le rodeó bien, bloqueó los espacios centrales y le obligó a intervenir lejos del área. No fue una noche brillante para el capitán, aunque ayudó a conservar el control durante la primera mitad. Colombia no dependió de una actuación extraordinaria del número 10, y eso también ofrece una lectura interesante.
Así queda Colombia en el Grupo K del Mundial 2026
Colombia lidera el Grupo K con tres puntos, seguida por Portugal y la República Democrática del Congo, ambas con uno después de su empate. Uzbekistán ocupa la cuarta posición sin puntos.
La victoria permite a la Tricolor afrontar la segunda jornada con margen, aunque todavía no garantiza la clasificación. El formato del Mundial de 48 selecciones premia también a varios terceros, pero terminar primero puede ofrecer un cruce más favorable y evitar cálculos de última hora, esa especialidad que suele llenar estudios de televisión con pizarras, flechas y matemáticas creativas.
El próximo partido de Colombia será contra la República Democrática del Congo el martes 23 de junio en el Estadio Guadalajara. El encuentro comenzará a las 20.00 horas en México y a las 21.00 en Colombia; en la España peninsular se disputará a las 4.00 de la madrugada del miércoles 24.
Después llegará Portugal, el 27 de junio en Miami, en el duelo que inicialmente aparecía como el más exigente del grupo. El empate portugués en la primera jornada ha alterado un poco el paisaje: Colombia llegará con ventaja y puede encarrilar su clasificación antes de medirse al conjunto europeo.
Un debut que dejó puntos, carácter y deberes pendientes
Colombia hizo lo esencial. Ganó, marcó tres goles y respondió con rapidez cuando el rival igualó. Luis Díaz asumió el protagonismo, Daniel Muñoz confirmó su peligro ofensivo y Jáminton Campaz aprovechó su oportunidad desde el banquillo.
También quedaron asuntos por corregir. La circulación fue demasiado previsible por momentos, el equipo perdió intensidad después del descanso y Uzbekistán encontró más espacios de los aconsejables. Contra rivales con mayor pegada, ciertos despistes cuestan algo más que un susto.
Pero el Mundial no exige perfección en la primera noche. Exige resultados, capacidad de reacción y margen para crecer. Colombia salió del Estadio Azteca con las tres cosas: victoria por 3-1, liderato del Grupo K y la sensación de que su torneo acaba de empezar con buen pie, aunque todavía tenga barro en los zapatos.












