Tecnología
¿Cómo pasar del iPhone a Android 17 sin perder tus datos ni la eSIM?
Android 17 facilita el salto desde iPhone: fotos, mensajes, contraseñas y eSIM viajan con menos trabas, aunque aún persisten límites reales.

Google ha incorporado en Android 17 un nuevo sistema para trasladar los datos de un iPhone a un móvil Android de forma inalámbrica, sin instalar previamente una aplicación específica. El proceso permite copiar fotos, vídeos, contactos, calendarios y mensajes, pero también elementos que hasta hace poco solían quedarse atrapados tras las paredes de Apple: contraseñas, credenciales Wi-Fi, historial de llamadas, ajustes y la eSIM.
La función empieza a desplegarse en determinados teléfonos Pixel y estará disponible en los nuevos Samsung Galaxy Z Flip8 y Galaxy Z Fold8, aunque llegará progresivamente a otros modelos. Hay dos condiciones importantes: el iPhone debe utilizar iOS 26.3 o una versión posterior y el teléfono de destino necesita una implementación compatible de Android 17. Tener el sistema actualizado, por sí solo, no garantiza que aparezca la opción. El fabricante también debe abrir la puerta.
Google quita una de las barreras más incómodas
Cambiar de teléfono nunca fue especialmente difícil. Cambiar de ecosistema, en cambio, se parecía bastante a una mudanza en la que las cajas tenían cerraduras distintas y algunas pertenecían, misteriosamente, al casero. El usuario podía llevarse las fotografías y los contactos, pero debía reconstruir después una parte considerable de su vida digital: sesiones, claves, redes inalámbricas, aplicaciones, mensajes y configuraciones.
La nueva experiencia de migración está integrada en el propio sistema operativo. Durante la configuración del Android aparece un código QR que debe escanearse con la cámara del iPhone. Los teléfonos se emparejan, el usuario selecciona la información que quiere copiar y ambos dispositivos permanecen próximos mientras se completa el traslado.
Google elimina así la obligación de descargar Android Switch en el iPhone para realizar la transferencia inalámbrica. El método clásico, mediante aplicación o cable, seguirá existiendo en los teléfonos que todavía no sean compatibles con el sistema renovado. No hay un corte brusco, sino dos caminos coexistiendo durante el despliegue.
El cambio tiene bastante más importancia de la que sugiere una pantalla de bienvenida. Uno de los principales frenos para abandonar un iPhone no es el precio del nuevo teléfono ni aprender dónde están los ajustes. Es el temor a perder datos, conversaciones o accesos importantes. Reducir esa incertidumbre equivale a desmontar una pequeña aduana entre Apple y Google.
Qué datos viajan del iPhone al Android
La transferencia mejorada comprende las fotografías y los vídeos almacenados en el dispositivo, los contactos, los eventos del calendario, los mensajes SMS, MMS e iMessage, el historial de llamadas, las notas, las alarmas, las grabaciones de voz, los archivos y las carpetas. También puede conservar el fondo de pantalla, la disposición de la pantalla de inicio y determinados ajustes de accesibilidad.
Las aplicaciones gratuitas disponibles en Google Play pueden instalarse automáticamente en el nuevo teléfono. Eso no significa que Android reproduzca cada aplicación como una fotocopia exacta. La tienda busca la versión equivalente y la descarga; después, el contenido interno dependerá de cómo trabaje cada servicio.
Una aplicación que almacena toda la información en su propia nube suele recuperar los datos cuando el usuario inicia sesión. Otra que mantiene archivos únicamente dentro del iPhone necesitará que su desarrollador haya habilitado la migración entre plataformas. Ahí sigue existiendo una costura visible. Google y Apple pueden construir el puente, pero cada aplicación decide cuánto equipaje deja pasar.
Las fotografías guardadas exclusivamente en iCloud tampoco se copian como si estuvieran físicamente en el teléfono. Para trasladarlas a Google Fotos hay que solicitar a Apple una copia mediante su sistema de portabilidad. Es un procedimiento separado y puede tardar varios días. La nube, tan ligera en los anuncios, conserva a veces la consistencia administrativa de un archivador metálico.
Contraseñas, Wi-Fi y eSIM, el salto que importa
La gran novedad no está tanto en las fotos como en los datos pequeños que uno solo echa de menos cuando han desaparecido. Android 17 puede trasladar las contraseñas y llaves de acceso almacenadas en el sistema de Apple al Gestor de Contraseñas de Google, además de las credenciales de las redes Wi-Fi conocidas.
Esto reduce la habitual procesión de correos para restablecer claves, códigos enviados por SMS y preguntas sobre el nombre de la primera mascota. Aun así, las aplicaciones con autenticación reforzada pueden pedir una comprobación adicional. Los bancos, los servicios públicos y algunas plataformas corporativas no suelen confiar su acceso a una mudanza automática, por muy elegante que sea el código QR.
También se incorpora el traslado de la eSIM, la tarjeta telefónica digital que sustituye al pequeño chip físico. Una vez terminada la copia de los datos, el iPhone solicita confirmar la transferencia mediante una doble pulsación del botón lateral. Cuando el número queda activado en el Android, deja de funcionar en el dispositivo de Apple.
Aquí aparece una limitación especialmente relevante para los usuarios españoles: la compatibilidad depende del operador. Apple ha publicado una primera relación de compañías admitidas en Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia y Reino Unido, pero no incluye todavía operadores españoles. La transferencia de datos puede funcionar y, sin embargo, la línea telefónica requerir una activación manual, un código del operador o una nueva eSIM.
Cómo se hace el cambio con Android 17
El proceso comienza durante la configuración inicial del nuevo teléfono. Ambos dispositivos deben estar actualizados, conectados a una red Wi-Fi y con el Bluetooth activado. El Android muestra un código QR; el iPhone lo escanea con su cámara y abre la herramienta de transferencia integrada en iOS.
A continuación se eligen los datos. No es obligatorio copiarlo todo. El usuario puede excluir fotografías, mensajes o determinados contenidos si prefiere empezar con un teléfono más limpio. Después de la migración principal llega la configuración de la eSIM, siempre que el móvil y el operador la admitan.
La operación también puede iniciarse desde el iPhone entrando en Ajustes, General, Transferir o restablecer el iPhone y Transferir a Android. Esta ruta resulta útil cuando la pantalla automática no aparece o cuando el proceso se interrumpió durante la primera configuración.
En determinados Android es posible copiar información incluso después de haber terminado de configurar el teléfono. La opción aparece dentro de los ajustes de cuentas y copias de seguridad, aunque su ubicación cambia según la marca. Samsung mantiene, además, su herramienta Smart Switch, integrada desde hace años en sus dispositivos.
El código QR sustituye a la aplicación intermedia
El código QR hace de llave de enlace entre los dos móviles. No contiene las fotografías ni las contraseñas; sirve para identificar la sesión y emparejar los dispositivos. Si la cámara no logra leerlo, Apple permite introducir manualmente el identificador de la sesión y el código de vinculación que aparecen en el Android.
La mejora no consiste únicamente en ahorrar una descarga. El proceso está coordinado por iOS y Android desde el arranque, lo que permite acceder a categorías de información que una aplicación convencional tenía más difícil gestionar, especialmente la eSIM, los ajustes del dispositivo y ciertos datos internos de las aplicaciones.
Apple también ha creado herramientas para que los desarrolladores autoricen el traslado del contenido local de sus aplicaciones. El resultado dependerá de su adopción. Al principio habrá servicios que crucen enteros y otros que lleguen al nuevo móvil como una fachada recién pintada: la aplicación instalada, sí, pero esperando usuario, contraseña y paciencia.
WhatsApp, aplicaciones y compras no cruzan igual
Los chats de WhatsApp se transfieren mediante un proceso separado después de completar la migración inicial. No desaparecen, pero tampoco viajan mezclados con el calendario y las fotografías. El usuario debe seguir las instrucciones específicas que aparecen en ambos teléfonos y mantener el mismo número para restaurar correctamente la cuenta.
Las aplicaciones de pago compradas en la App Store no se convierten automáticamente en licencias de Google Play. Son tiendas diferentes y cada desarrollador fija sus reglas. Puede existir una cuenta común que reconozca la compra, una suscripción válida en ambas plataformas o, sencillamente, la obligación de volver a pagar.
Las suscripciones activas tampoco cambian necesariamente de sistema de facturación. Una cuota contratada mediante Apple puede continuar cobrándose a través de la App Store aunque el usuario ya utilice Android. Conviene revisar esas renovaciones automáticas; de lo contrario, el antiguo ecosistema seguirá pasando discretamente por la tarjeta, como quien conserva una copia de las llaves.
Una frontera menos entre dos ecosistemas
Google presentó esta migración en Android 17 después de haber trabajado con Apple en el intercambio de datos entre ambos sistemas. La apertura no nace únicamente de una súbita iluminación empresarial. La Ley de Mercados Digitales de la Unión Europea exige facilitar la portabilidad y reducir los obstáculos que mantienen al usuario cautivo dentro de una plataforma.
La regulación ha empujado a los grandes ecosistemas a entenderse en cuestiones que durante años parecían tecnológicamente imposibles, aunque quizá solo fueran comercialmente incómodas. La compatibilidad entre Quick Share y AirDrop, el avance de RCS y la transferencia directa entre iOS y Android responden al mismo movimiento: que elegir un teléfono no sea firmar una permanencia perpetua.
Android 17 no convierte el cambio en una copia perfecta. Persisten las diferencias entre tiendas, los límites impuestos por los operadores, las fotografías alojadas únicamente en iCloud y las aplicaciones cuyos desarrolladores todavía no permiten migrar sus datos. Tampoco está disponible desde el primer día en todos los móviles compatibles.
Pero el salto es considerable. Pasar de un iPhone a Android deja de parecer una demolición y se aproxima, por fin, a una mudanza corriente: se embalan las cosas, alguna caja llega por separado y quizá haya que volver a colocar un cuadro. Los datos esenciales viajan, la línea telefónica puede hacerlo y las contraseñas ya no tienen por qué quedarse mirando desde la otra orilla.

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