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¿Cómo fue la brutal cogida de un manso en el encierro de Estella?

Un manso sorprendió a un corredor en el encierro de Estella y lo derribó con violencia: la cogida dejó un herido y una escena sobrecogedora.

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un manso en el encierro de Estella

Un corredor de 49 años resultó herido en Estella-Lizarra después de ser sorprendido y golpeado por un manso durante el encierro vespertino de las fiestas. El suceso ocurrió el miércoles 5 de agosto, alrededor de las 21:15 horas, en la plaza de Santiago, uno de los puntos más reconocibles del recorrido. El impacto fue lo bastante fuerte como para que el hombre cayera al suelo y sufriera un golpe en la cabeza.

La escena, difundida durante las horas posteriores, explica por qué el encierro de Estella ha ganado tanta atención. El corredor llegó a perder el conocimiento tras el golpe y fue atendido por los servicios sanitarios antes de ser trasladado al hospital. Aunque inicialmente su situación fue considerada de pronóstico reservado, las informaciones posteriores apuntaron a una evolución favorable.

Qué ocurrió en el encierro de Estella

La secuencia fue especialmente traicionera porque el peligro no llegó de frente, como suele imaginar quien piensa en un encierro. El corredor se encontraba en la plaza de Santiago cuando apareció un manso procedente de la zona de los soportales. El animal lo sorprendió prácticamente sin margen para apartarse.

El golpe lo derribó y provocó el traumatismo en la cabeza. No se informó de una herida por asta en este incidente concreto: fue, esencialmente, un violentísimo impacto y posterior caída. Un matiz importante, porque durante unas fiestas con varios percances taurinos es fácil mezclar episodios distintos ocurridos con apenas unas horas de diferencia.

Los servicios sanitarios intervinieron en el lugar y posteriormente evacuaron al herido. La pérdida de conocimiento hizo que el episodio resultase especialmente preocupante en sus primeros momentos. Después llegó la noticia más tranquilizadora: el corredor evolucionaba favorablemente en el centro hospitalario.

Por qué un manso también puede resultar peligroso

La palabra puede engañar. En el lenguaje taurino, un manso o cabestro cumple normalmente la función de acompañar y conducir al resto del ganado. No significa que sea un animal pequeño, dócil como una mascota ni, mucho menos, inofensivo cuando corre por una calle estrecha entre decenas de personas.

Ahí está precisamente una de las claves del accidente de Estella. Buena parte de la atención de los corredores suele concentrarse en los novillos o toros, en sus astas y en sus movimientos. Un manso puede parecer una amenaza secundaria. Pero un animal de gran tamaño y en plena carrera tiene suficiente masa para lanzar a una persona al suelo con enorme violencia.

En la plaza de Santiago, además, entran en juego soportales, esquinas, vallados y cambios de trayectoria. Basta que el ganado aparezca desde un ángulo inesperado para transformar unos pocos metros en una ratonera. En un encierro no todo el peligro está en el pitón; a veces está, sencillamente, en no ver venir el golpe.

La plaza de Santiago volvió a concentrar el peligro

El lugar del accidente tampoco era completamente ajeno a los sobresaltos durante estas fiestas. Apenas un día antes, el 4 de agosto, otro corredor había sufrido una cogida mucho más claramente vinculada al asta de un novillo cerca de la entrada a la misma plaza de Santiago, a la altura de la fonda San Andrés.

En aquel caso, la manada había cambiado de dirección después de alcanzar la plaza y regresó hacia la calle Mayor. Uno de los novillos se dirigió hacia un joven que en ese momento estaba parado, lo alcanzó y le dio una voltereta. El herido sufrió un traumatismo craneoencefálico y una herida por asta en el abdomen, por lo que fue trasladado al Hospital García Orcoyen con pronóstico reservado.

Son dos accidentes distintos y conviene separarlos. El del 4 de agosto fue una cogida de un novillo con herida por asta; el del 5 de agosto, que ha circulado ampliamente por redes y medios, tuvo como protagonista a un manso que apareció desde los soportales y golpeó a otro corredor.

Una escena de segundos que disparó la atención

Los encierros tienen esa extraña capacidad para condensar una cantidad absurda de riesgo en unos pocos segundos. Hay una calle aparentemente despejada, corredores pendientes del ganado y, de pronto, un animal aparece donde no se esperaba. Después vienen la caída, la carrera y la confusión alrededor del herido.

Eso explica también la difusión de las imágenes. No hizo falta una cornada para producir una escena inquietante. El momento muestra algo menos espectacular sobre el papel, pero muy evidente al verlo: la violencia del choque directo entre el animal y el corredor y la indefensión de una persona cuando es sorprendida prácticamente desde un lateral.

El calificativo de “manso” tiene aquí algo de ironía involuntaria. Describe el comportamiento o la función del animal dentro del manejo del ganado, no las consecuencias físicas de encontrárselo encima mientras corre.

Varios sustos en unas fiestas especialmente accidentadas

El episodio del 5 de agosto no quedó aislado dentro de las fiestas de Estella-Lizarra de 2026. La jornada anterior ya había dejado la grave cogida del joven por un novillo y, en el último encierro del 7 de agosto, volvió a producirse un atropello protagonizado por un manso en la plaza de Santiago, con un corredor trasladado al Hospital García Orcoyen.

La repetición llama la atención precisamente por el protagonista. La imagen habitual del peligro taurino está asociada al toro bravo que busca al corredor; estos encierros han recordado que los mansos también pueden provocar accidentes importantes, sobre todo cuando la manada se separa, cambia de dirección o reaparece desde zonas en las que los participantes creen haber dejado atrás el riesgo.

Estella conserva un encierro muy distinto al de Pamplona y con personalidad propia. Sus calles, las vueltas del ganado y puntos como la plaza de Santiago generan carreras menos previsibles de lo que podría parecer desde fuera. No siempre gana la velocidad. A veces el problema es justamente el contrario: un animal rezagado, una vuelta inesperada, unos soportales y medio segundo de sorpresa.

El corredor evoluciona favorablemente tras el fuerte golpe

Dentro de la dureza de las imágenes, el dato fundamental es el estado del herido. El corredor golpeado por el manso el 5 de agosto fue evacuado al hospital después de sufrir un traumatismo en la cabeza y perder el conocimiento, pero posteriormente se comunicó que su evolución era favorable.

No hubo que lamentar, según la información disponible sobre este episodio, una cornada. Hubo algo mucho más simple y también muy serio: un animal apareció desde los soportales, alcanzó al corredor y lo derribó con violencia sobre el suelo de la plaza de Santiago.

Un instante. Casi nada en el reloj de unas fiestas enteras. Suficiente, sin embargo, para convertir uno de los encierros de Estella-Lizarra 2026 en una de las imágenes más comentadas de estas jornadas.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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