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Francia hará obligatorio el casco en patinete eléctrico en 2026
Francia prepara el casco obligatorio para patinetes eléctricos tras el aumento de accidentes, heridos graves y muertes registrado desde 2019.

Francia se encamina hacia un cambio importante en las reglas de los patinetes eléctricos. El Gobierno francés ha encargado a los responsables de seguridad vial que preparen una propuesta para extender el uso obligatorio del casco a estos vehículos en todo el país, después de varios años en los que los accidentes graves y las muertes han aumentado de forma notable. La medida todavía no está aprobada ni en vigor a escala nacional, pero el Ejecutivo quiere avanzar antes de 2027.
El detonante son unas cifras difíciles de despachar con el habitual encogimiento de hombros urbano. En 2019 murieron 10 usuarios de vehículos de movilidad personal motorizados en Francia; en 2025 fueron 79. Los heridos graves, mientras tanto, han pasado de alrededor de 200 a cerca de 1.200 en ese mismo periodo. Los datos oficiales franceses confirman que la mortalidad de estos usuarios se ha disparado respecto a los niveles anteriores a la pandemia.
Francia prepara un casco obligatorio para los patinetes eléctricos
La viceministra francesa del Interior, Marie-Pierre Vedrenne, ha encargado a la Delegación de Seguridad Vial trabajar en una armonización de las normas aplicables a los patinetes eléctricos. El objetivo es acabar con una situación algo peculiar: el casco puede ser obligatorio en determinados supuestos o municipios, mientras que para buena parte de los desplazamientos urbanos sigue siendo simplemente recomendado.
No se ha anunciado todavía una fecha concreta para la entrada en vigor ni se conoce el texto definitivo de la futura regulación. Vedrenne, sin embargo, ha dejado clara la dirección política: Francia no quiere esperar a 2027 para actuar. El Gobierno considera prioritarios los patinetes eléctricos y otros vehículos individuales con motor, como los hoverboards o determinados monopatines eléctricos.
La reflexión podría extenderse después a las bicicletas, aunque el Ejecutivo francés ha situado los patinetes en primera línea. Tiene cierta lógica. El pequeño vehículo que hace unos años parecía poco más que un juguete con batería se ha convertido en una pieza habitual del tráfico de París, Lyon, Marsella y decenas de ciudades. Ocupa poco, acelera deprisa y deja al conductor prácticamente desnudo frente al asfalto. Ahí está el problema.
Las muertes han crecido con fuerza desde 2019
Los datos del Observatorio Nacional Interministerial de Seguridad Vial francés, ONISR, muestran el tamaño del cambio. En Francia metropolitana murieron 79 usuarios de vehículos de movilidad personal motorizados en 2025, 34 más que en 2024 y 69 más que en 2019. No se trata, pues, de una oscilación estadística menor.
La tendencia tampoco desaparece en 2026. En los doce meses terminados en junio se contabilizaban 86 fallecidos, un 39% más que en los doce meses anteriores. El número estimado de usuarios gravemente heridos alcanzaba los 1.300, con un incremento del 33%. Solo en junio de 2026, los heridos graves entre los usuarios de estos vehículos aumentaron un 29% respecto al mismo mes del año anterior.
Detrás de esas cifras aparecen lesiones muy concretas. Una caída a 20 o 25 kilómetros por hora parece poca cosa cuando se mira el velocímetro; cuando la cabeza encuentra un bordillo, la perspectiva cambia bastante. Los traumatismos craneales se han convertido precisamente en uno de los argumentos centrales de quienes reclaman protección obligatoria.
Un accidente en Amiens reavivó el debate
El debate político ganó intensidad después de la muerte de un joven de 23 años en Amiens tras un accidente con un patinete eléctrico. El senador Stéphane Demilly llevó el asunto al Gobierno y reclamó una regulación nacional que evitara que las reglas dependieran del municipio por el que atraviesa el usuario.
La respuesta del Ejecutivo fue significativa. En enero de 2026 todavía defendía principalmente la recomendación del casco frente a una obligación general. En junio, apenas unos meses después, el Gobierno comunicó que había pedido a Seguridad Vial estudiar precisamente cómo convertirlo en obligatorio en todas las circunstancias y en todo el territorio. El giro no es pequeño.
Qué normas tienen los patinetes eléctricos en Francia
Mientras se prepara la posible reforma, las reglas actuales continúan vigentes. Para conducir un patinete eléctrico en Francia hay que tener al menos 14 años, solo puede viajar una persona y el vehículo está limitado a 25 km/h. Circular con el teléfono en la mano o utilizando auriculares también está prohibido.
Las aceras quedan, como regla general, fuera de su territorio. Los patinetes deben utilizar las vías previstas para ellos y respetar unas normas de circulación próximas a las de las bicicletas. También existe la obligación de disponer de seguro de responsabilidad civil, una cuestión que a veces pasa inadvertida hasta que llega el golpe, el parte y la factura.
El casco ya es obligatorio en algunos casos
La situación del casco es más matizada de lo que sugiere un simple sí o no. Fuera de las zonas urbanas, los patinetes deben circular normalmente por vías verdes o carriles bici. Si una autoridad permite excepcionalmente utilizarlos en determinadas carreteras con límite de hasta 80 km/h, el casco sí es obligatorio, junto con otros elementos de visibilidad y seguridad.
Dentro de las ciudades, en cambio, Francia no dispone todavía de una obligación general equivalente para todos los usuarios. Algunos municipios han comenzado a adelantarse. Compiègne, por ejemplo, ha impuesto localmente el casco a los usuarios de patinetes eléctricos y otros vehículos de movilidad personal motorizados. Esa dispersión normativa es justamente una de las razones por las que el Gobierno estudia una regla común.
El problema ya no es solo cuántos patinetes circulan
Buena parte del crecimiento de los accidentes está relacionado, inevitablemente, con el aumento del uso. Hay muchos más patinetes circulando que en 2019. Pero el balance francés señala algo más profundo: los usuarios vulnerables —peatones, ciclistas, patinetes y motociclistas— representan una proporción cada vez mayor de los muertos y heridos graves en carretera.
En 2025, ciclistas y usuarios de vehículos de movilidad personal motorizados sumaron alrededor del 10% de las muertes y el 24% de los heridos graves registrados en Francia metropolitana. El coche sigue siendo el actor principal de la mortalidad vial, claro, pero las nuevas formas de movilidad han dejado de ser anecdóticas.
La paradoja de los patinetes está precisamente ahí. Son pequeños, silenciosos, baratos comparados con un coche y muy útiles para recorrer unos pocos kilómetros. Esa ligereza física se trasladó durante años a la percepción del riesgo. Como si llevar dos ruedas pequeñas y una batería convirtiera automáticamente una caída en algo pequeño. No funciona así.
Por qué Francia quiere una única norma para todo el país
La regulación municipal ha producido un mosaico difícil de seguir. Una ciudad puede exigir casco mientras otra se limita a recomendarlo; los ayuntamientos pueden introducir restricciones específicas y el usuario, especialmente quien alquila un patinete durante unas horas, no siempre conoce las diferencias. Una norma nacional simplificaría ese paisaje y facilitaría también los controles.
El argumento del Gobierno francés recuerda al que acompañó otras medidas de seguridad vial hace décadas: una protección personal básica no cambia su utilidad al cruzar una frontera municipal. El casco de moto no depende del código postal. El cinturón de seguridad, tampoco.
Eso no significa que el casco vaya a resolver por sí solo la siniestralidad. Persisten la velocidad inadecuada, los trayectos sobre aceras, el transporte ilegal de pasajeros, el consumo de alcohol o drogas y los conflictos con coches, autobuses, bicicletas y peatones. Francia ya sanciona varias de estas conductas y limita los patinetes eléctricos a 25 km/h, pero la evolución de los accidentes indica que el marco actual no ha bastado.
El patinete deja definitivamente de ser un juguete urbano
La futura obligación del casco todavía necesita convertirse en una norma concreta. Hasta entonces, en gran parte de Francia seguirá existiendo una diferencia entre lo recomendable y lo jurídicamente obligatorio. Lo que sí parece haberse terminado es la etapa en la que el patinete eléctrico podía tratarse como una curiosidad pasajera de las ciudades.
Con 79 fallecidos en 2025 y 86 muertes acumuladas en los últimos doce meses hasta junio de 2026, el debate ha cambiado de escala. Francia prepara una respuesta nacional porque también ha cambiado la calle: hay más bicicletas, más patinetes, más vehículos compartiendo un espacio diseñado durante décadas alrededor del automóvil.
El casco es la pieza más visible y probablemente la más sencilla de esa discusión. Una carcasa de pocos centímetros frente a un problema bastante más grande: cómo encajar la nueva movilidad urbana sin convertir cada bordillo, cada cruce y cada despiste en una lotería.

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