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¿Cómo logra el aeropuerto de Castellón récords de vuelos y pasajeros?

El aeropuerto de Castellón bate récords de vuelos y pasajeros, suma 16 rutas y firma un julio histórico que confirma su despegue definitivo.

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El aeropuerto de Castellón
El aeropuerto de Castellón / WIKIPEDIA

El Aeropuerto de Castellón ha vuelto a superar sus propias marcas. Entre enero y julio de 2026 registró 8.535 operaciones de aeronaves, un 14 % más que durante el mismo periodo del año anterior y el mejor dato alcanzado en esos siete meses desde que la infraestructura entró en funcionamiento. El crecimiento no se queda en la pista: también se ha batido el récord de viajeros para ese tramo del año, con 197.256 pasajeros, un 11,6 % más.

La explicación está en una mezcla que hace unos años habría resultado bastante difícil de imaginar. Hay más rutas regulares, más tráfico turístico y una temporada de verano especialmente intensa, pero también una actividad aeronáutica mucho más diversa: vuelos chárter, escuelas de vuelo, entrenamiento de pilotos, aviación privada y operaciones vinculadas al mantenimiento. Es decir, el aeropuerto ya no depende exclusivamente de llenar aviones de turistas para generar movimiento.

Julio dejó otra cifra significativa. 49.250 pasajeros utilizaron el aeropuerto durante el mes, el mejor registro mensual de su historia y un 19 % más que un año antes. Y mientras crecía el número de viajeros, junio y julio se convertían también en los meses con más movimientos de aeronaves registrados hasta la fecha: 1.580 operaciones en junio y 1.562 en julio.

Un récord de operaciones que va más allá de los vuelos comerciales

Conviene detenerse en una diferencia que a veces se pierde entre cifras. Cuando se habla de 8.535 operaciones no significa que hayan salido o llegado 8.535 vuelos regulares llenos de pasajeros. Un movimiento aeroportuario puede corresponder a una conexión comercial, pero también a un chárter, un avión privado, una práctica de una escuela de vuelo, un ejercicio de entrenamiento o una aeronave que entra en las instalaciones para tareas de mantenimiento.

Precisamente ahí está parte de la transformación del aeropuerto castellonense. Aerocas, la sociedad pública que lo gestiona, ha intentado convertir unas instalaciones inicialmente concebidas alrededor del tráfico de pasajeros en una plataforma con varias patas. Turismo, formación, industria aeronáutica y actividad aeroespacial comparten pista.

Ese modelo explica que el número de movimientos crezca incluso cuando la evolución del tráfico comercial no es idéntica mes a mes. Para un aeropuerto regional, depender de una sola fuente de actividad suele ser una apuesta frágil. Castellón está tratando de evitarlo.

La directora general de Aerocas, Raquel París, considera que esa convivencia entre distintos tipos de tráfico refleja la capacidad de las instalaciones para atender segmentos diferentes del sector aéreo. Traducido del idioma institucional: hay más cosas despegando y aterrizando que aviones llenos de turistas, y eso importa a la hora de entender las cifras.

Las 16 rutas explican buena parte del salto de pasajeros

El crecimiento más visible para el viajero llega, de todos modos, de la mano de las conexiones regulares. Durante este verano, el aeropuerto opera 16 rutas, frente a las 14 que tuvo en 2025. Es la mayor oferta de su historia.

Castellón dispone de vuelos con Budapest, Cracovia, Berlín, Düsseldorf-Weeze, Milán, Londres, Bruselas, Bucarest, Cluj, Bolonia, Manchester, Oporto, Asturias, Bilbao, Madrid y Palma de Mallorca. Las novedades de 2026 son Manchester y Bolonia, mientras que otras conexiones estivales se han ido incorporando progresivamente desde la primavera.

En el momento de máxima programación, estas rutas suman 36 frecuencias semanales, equivalentes a 72 vuelos con origen o destino en Castellón. Para todo 2026 están previstos unos 2.400 vuelos regulares y alrededor de 400.000 plazas.

A ellos se añade la operativa chárter con Eslovaquia durante el verano, planteada para trasladar turistas directamente a la provincia. Puede parecer una pieza menor dentro del conjunto, pero ilustra bastante bien el rumbo que intenta seguir la instalación: no limitarse a esperar pasajeros, sino buscar mercados concretos que puedan alimentar la ocupación de hoteles y otros servicios turísticos de Castellón.

Julio marca una frontera que hasta hace poco parecía lejana

Los 49.250 viajeros registrados en julio tienen un peso especial porque sitúan al aeropuerto prácticamente en la frontera de los 50.000 pasajeros mensuales. Hace apenas unos años, semejante cifra habría parecido bastante optimista.

Entre enero y julio ya han pasado por las instalaciones 20.477 viajeros más que durante el mismo periodo de 2025. El acumulado asciende a 197.256 pasajeros y permite a Aerocas mantener la previsión de superar el récord anual establecido el año pasado.

El listón no es pequeño. 2025 terminó con 318.309 pasajeros, la cifra más alta conseguida hasta entonces, un 16 % superior a la de 2024. También se alcanzaron 12.401 movimientos de aeronaves, máximo anual de operaciones.

El récord de 2025 está matemáticamente al alcance

Con 8.535 operaciones contabilizadas hasta julio, Castellón necesitaría 3.867 movimientos más entre agosto y diciembre para superar las 12.401 operaciones de 2025. Eso supone una media ligeramente superior a 773 movimientos mensuales durante los cinco meses restantes.

El cálculo no constituye una previsión —el tráfico aeroportuario tiene estacionalidad y las actividades de formación o mantenimiento pueden oscilar bastante—, pero permite hacerse una idea. Junio y julio superaron las 1.500 operaciones mensuales. Si el ritmo se mantiene razonablemente alto tras el verano, el récord anual deja de parecer una posibilidad remota.

Con los pasajeros sucede algo parecido. Después de alcanzar 197.256 hasta julio, quedan poco más de 121.000 para igualar el máximo de 2025. Agosto todavía pertenece a la temporada fuerte y varias conexiones estivales continúan operativas durante septiembre y octubre, aunque el invierno reducirá inevitablemente parte de la oferta.

Aquí aparece el verdadero examen para el aeropuerto: no tanto conseguir un julio espectacular como convertir el crecimiento estacional en una base estable de tráfico.

Del aeropuerto sin aviones al tráfico de casi 50.000 viajeros al mes

La historia explica por qué estos números reciben tanta atención. El aeropuerto fue inaugurado oficialmente en marzo de 2011 cuando todavía no tenía autorización para la navegación aérea ni vuelos regulares programados. Aquella escena terminó convirtiendo la infraestructura en uno de los símbolos más reconocibles de los excesos asociados a la etapa de grandes obras públicas previa a la crisis financiera.

El primer vuelo regular no llegó hasta septiembre de 2015, cuatro años y medio después de aquella inauguración. Fue un Ryanair procedente de Londres. La conexión con la capital británica sigue operativa más de una década después.

La etiqueta de “aeropuerto fantasma” quedó desde entonces pegada al nombre de Castellón con una eficacia casi industrial. Las etiquetas políticas, ya se sabe, despegan con bastante menos combustible que los aviones. Pero las cifras actuales obligan al menos a actualizar la fotografía: un aeropuerto con cerca de 200.000 pasajeros en siete meses, 16 rutas y más de 8.500 operaciones difícilmente puede describirse como una terminal vacía.

Eso tampoco borra su controvertida historia ni convierte automáticamente cualquier inversión realizada en una decisión acertada. Una infraestructura pública debe medirse por su utilidad, su coste, su retorno económico y su capacidad para sostener actividad a largo plazo, no únicamente por conseguir un récord determinado. Los números mejoran; el análisis debe seguir siendo algo más exigente que el aplauso.

Turismo, mantenimiento y formación: el otro aeropuerto de Castellón

La evolución de Castellón resulta más interesante cuando se mira fuera de la terminal de pasajeros. El recinto ha ido acogiendo empresas de mantenimiento aeronáutico, actividades relacionadas con el reciclaje de aeronaves, escuelas de vuelo y proyectos vinculados al sector aeroespacial.

Esa diversificación convierte la pista en una infraestructura utilizada durante más horas y para trabajos muy distintos. Un avión que realiza ciclos de entrenamiento puede generar numerosos movimientos sin aportar pasajeros; una aeronave que llega para mantenimiento produce actividad industrial y empleo especializado aunque no aparezca en las estadísticas turísticas.

Por eso el récord de operaciones tiene una lectura diferente al de pasajeros. El primero habla de uso de la infraestructura. El segundo mide la consolidación del aeropuerto como puerta de entrada y salida para viajeros. Que ambos estén creciendo simultáneamente es probablemente el dato más relevante del balance de 2026.

De símbolo incómodo a infraestructura con tráfico real

El Aeropuerto de Castellón todavía juega en una escala modesta frente a los grandes aeropuertos españoles y ni siquiera pretende competir en el mismo terreno. Su dimensión es regional, y sus cifras deben interpretarse desde ahí.

Lo que sí ha cambiado es la tendencia. 16 rutas regulares, 197.256 pasajeros y 8.535 operaciones hasta julio colocan a 2026 camino de convertirse en el mejor ejercicio de su trayectoria. Julio ha dejado 49.250 viajeros y junio y julio han firmado los dos máximos mensuales de movimientos de aeronaves.

Queda por comprobar cuánto de este crecimiento resiste cuando termine la temporada alta y cuántas rutas consiguen consolidarse. Pero el viejo aeropuerto famoso durante años por los aviones que no tenía presenta ahora el problema contrario: explicar qué hacer con una actividad que sigue creciendo. Una ironía considerable para una pista que comenzó su historia siendo noticia, precisamente, porque estaba demasiado silenciosa.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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